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Las nieblas de avalón

Las nieblas de avalón

Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es

Madrid a viernes, 04 de mayo de 2007


Uno de los lenguajes con los que se expresa la naturaleza es el simbolismo; otro la sincronicidad. De unos años a esta parte ambos se manifiestan de manera muy acelerada.

Las experiencias se agolpan y se nos presentan situaciones que no hace mucho llevaba años, decenios e incluso toda una vida en desarrollarse, pero que ahora eclosionan a velocidad de vértigo.

Las nieblas de Avalón son, entre otras, un símbolo. El símbolo de lo que está más allá de los sueños. Porque hay algo más allá de los sueños, que todos intuimos es lo más auténtico que hay en nosotros.

Hubo un tiempo en el que el hombre dejó de soñar. Para soñar más allá de los sueños era preciso ser valiente. Sin embargo, sucedió que las nieblas, una de las pruebas del alma, nos llenaron de temor y dejamos de hacerlo.

Tras las nieblas se halla el Rey Arturo y Merlín, Morgana, Ginebra y la Dama del Lago ¿Qué ocurrió para que Arturo tuviese miedo? Ginebra era católica; seguía las normas de la iglesia, pero delegó en otros la responsabilidad de sus sueños; temía a Dios y olvidó la Tierra. Cielo sí; tierra no. Arturo conectaba con la diosa, pero no con Dios. La dualidad envolvió con su niebla cerrada el corazón de los esposos. El alma conjunta que aspiraba a la unidad, se acuclilló temerosa en la dualidad. Arturo y Ginebra lucharon entre sí y perdieron. La magia de Avalón, con sus luces y sombras, se diluyó en el olvido.

Pero Avalón rebosa de nuevo luz; brota y pugna por hacerse visible una vez más. Se encuentra justo donde la dejamos la vez anterior; con sus caballeros y damas dormidos; con sus elfos, hadas y duendes sorprendidos de nuestro prolongado sueño.

Hay un jardín en Glastonbury, donde las hadas aletean y acarician con su brisa a los visitantes. Este jardín contiene un agua preciosa de sabor a hierro. El agua que vertió José de Arimatea, tío de Jesús, agua con la que lavó el cuerpo de Cristo. Beberla, es beber luz y despertar un poco más rápidamente.

Arturo existe y es al tiempo el Cristo que todos llevamos dentro. Es el cristal limpio, claro y de luz que brilla más que el sol, porque el sol es simplemente el espejo en el que Arturo se contempla cada mañana.

El amor de Cristo es un amor incondicional que da todo sin esperar nada a cambio. Apenas el postrer suspiro hubo sellado sus labios, comenzó de nuevo a iluminar con su luz el camino, que él mismo había recorrido, para ayudarnos a no caer en la enredadera de las malezas o para no golpearnos las rodillas al caminar de espaldas.

Arturo, rey, hombre, enamorado, cobarde y valiente a un tiempo, siguió durante un tiempo la luz; luego, acobardado por la niebla, prefirió la muerte a seguir soñando más allá de los sueños. Fueron él y sus doce apóstoles caballeros. Trece lunas y ningún sol.

Pero ya no es preciso experimentar dolor para dar con el sendero de Avalón. Es tan suave y ligera la carga, que basta con amar y ser amado, para que se ilumine todo el firmamento.

Glastonbury está llenos de leyendas; pero ¿qué son las leyendas?, ¿imaginación, meramente verbalizada?, ¿hechos que realmente sucedieron, magnificados por la fantasía adormecida? Sea como fuere, hay un lugar en el suroeste de Inglaterra, pleno de sincronicidades y de sucesos mágicos.

Los lugares nos llaman; no llegamos a ellos por casualidad. Para saber de las causas, basta con observar los efectos. El efecto en el jardín del cáliz es la paz en un alma inquieta, que se deja llevar del tierno abrazo del espino blanco o de cualquiera de los otros centenarios y bellos que le acompañan.

Cuando José de Arimatea llegó a Inglaterra, lo hizo apoyado en un cayado de espino. En una de las colinas que bordean Avalón, golpeó la tierra. De allí brotó un espino. De aquél espino los tres que ahora embellecen la ciudad.

Sin embargo, para este abrazo, ni siquiera es preciso llegar a Glastonbury, basta con dejarse llevar del propósito de despertar para ser consciente del maravilloso sueño que ha comenzado a emerger. Avalón ha regresado.

VIAJES SAGRADOS

http://www.viajessagrados.com/pageone.htm

JARDÍN DEL CÁLIZ

http://www.chalicewell.org.uk/home.html


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