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TARTESSOS-ATLÁNTIDA: mito o realidad, 11 de abril de 2012

TARTESSOS-ATLÁNTIDA: mito o realidad, 11 de abril de 2012

  Introducción 

La idea de este trabajo me surgió tras una visita al museo Lázaro Galdiano de Madrid en noviembre de dos mil once. A la entrada del museo hay una vitrina que contiene una jarra de bronce; el asa es una serpiente que muerde en la cabeza a un león, que es la tapa. La alegoría para mí resulta evidente: la serpiente, lo instintivo, atenaza y somete por la fuerza al león a través de la cabeza. Así ha sido desde el principio y así es en el presente. La mente-cabeza gobierna e induce los actos comunes del hombre; así como se piensa así se es. El león siempre es dominado por la serpiente a menos que éste la seduzca con la sutilidad de la conciencia.

 

Este conocimiento es antiquísimo y procede sin duda de una civilización conocedora de las limitaciones o programaciones a que está sometido el ser humano desde el principio de los tiempos, ya sea esta programación hecha por los dioses ya lo sea por el azar.

 

La jarra es preciosa y con un acabado perfecto. Sin embargo la directora del museo apenas se detuvo en ella, si se exceptúa en un par de detalles de la cultura tartessica, que definió como muy elaborada y para afirmar que la jarra es una de las piezas más destacadas del museo, justamente por la finura y acabado de sus formas. A mí me hubiese gustado indagar más, pero como era una visita de grupo me quedé con las ganas.

 Para la elaboración de esta breve reseña sobre Tartessos he consultado dos fuentes distintas y un tanto antagónicas, a la par que similares en la conclusión de lo mágico de las mismas. Una es el libro “las golondrinas de Tartessos” de la profesora de la UNED, Ana María Vázquez Hoys.

 

Ana María Vázquez afirma que unos cuatro mil años antes de Cristo los habitantes del sur de la península ibérica utilizaban ya la escritura. En consecuencia es posible que los fenicios aprendiesen a escribir de los íberos y no al revés, aunque dos mil años después nos llegase de nuevo de vuelta con ellos.

 

Otra fuente que he consultado es la página web Iberia cuna de la humanidad, del investigador vallisoletano Ribero Meneses, filólogo e historiador:

 

http://www.iberiacunadelahumanidad.net/

 

La cultura megalítica, de la que procede la cultura tartessica, está escrita en piedra. Como más relevantes los signos trazados en cuevas, ya de bisontes y ciervos en Altamira ya de otros animales en El Castillo del norte de España. De igual manera en el museo arqueológico de Huelva hay un antiquísimo útil redondeado calificado como “pulidor de flechas”, hallado en el dolmen de San Bartolomé con signos que son claramente de escritura.

 

Hay multitud de leyendas en la práctica totalidad de las tradiciones conocidas que hablan de un diluvio o inundación universal, ocurrida unos diez o doce mil años atrás. Ese diluvio anegó y sepultó la Atlántida en lo que hoy es el océano Atlántico.

 

Tartessos o Tartéside es el nombre con el que los griegos denominaron a la que creyeron primera civilización de Occidente.

 

Platón ya habla de la Atlántida en los diálogos de Timeos y Critias cuatrocientos años antes de Cristo.  Más de dos mil trecientos años después, en mil novecientos veintidós, el arqueólogo alemán Adolf Schulten llega también a la conclusión de que Tartessos bien pueda ser la Atlántida.

 

Pruebas cartográficas y de satélite obtenidas sobre el actual Coto de Doñada alientan la idea de que allí haya existido la ciudad de Atlantis o Poseidón, capital de la Atlántida.

Los griegos son quienes han marcado el rumbo de Occidente y de la civilización humana tal y como hoy la conocemos; en ello parece haber consenso, sin embargo, de inmediato se descarta aquello que parece fantasioso sin darle mayor crédito que el de mito o literatura. No obstante es probable que Platón pudiera tener razón: la Atlántida existió y Tartessos fue su continuadora.

 

2, La controversia Tartessos-Atlántida

De la Atlántida – Tartessos renace la primera civilización tras el diluvio. Todas las demás son sus sucesoras.

Hay un mapa de Ptolomeo, astrónomo y astrologo en la Biblioteca de Alejandría, que quizás contenga la clave. En él aparecen cinco grandes islas, inexistentes en la actualidad, que responden a los nombres de:

 Islas Eskopuli Trileuki / Islas Kassiterides  /  Islas de los Dioses (Deorum Insulae)  /  Isla Londobries Barlanga =Eritheia / y, por último, Isla Gadeira?

 

Estas son islas pertenecientes a la hundida Atlántida, de las que los supervivientes conformaron Tartessos.

 

 

A este respecto Ribero Meneses comenta http://introitismo.es/ “Digamos que con los diferentes nombres de la ATLÁNTIDA ha sucedido lo mismo que con los innumerables nombres que el ser humano ha dado a DIOS a lo largo de la Historia: acabaron tomándose como Dioses distintos lo que sólo eran epítetos diferentes de un mismo Dios, el ASTRO SOLAR, CRISTO, BUDA, BRAHMA, BAKO, ZEUS, JÚPITER, ALÁ, APOLLO…, SANT´YAGO o DON´OSTIA nombres indistintos de una misma Divinidad, a la que a lo largo de miles de años se ha dotado de rasgos, leyendas y características bien diferenciadas y hasta antagónicas. Pues bien, esto es exactamente lo mismo que ha sucedido con los distintos nombres del Archipiélago de la ATLÁNTIDA en el que nuestra Especie EVOLUCIONÓ y TUVO SU CUNA…”

 


 

3 – Iberia, Tartessos y Altantida son una misma cosa

 

Los vestigios humanos más antiguos y mejor conservados de todos los hallados hasta el presente se encuentran en España. En Atapuerca hay evidencias de seres humanos de un millón de años de atrás; en Altamira está la cueva con los grabados más hermosos realizados por los hombres del neolítico. La historia se refleja en mitos y con nombres tan variados como lenguas existan en la Tierra; pero aun siendo esto así no por ello deja de ser historia. Los doce trabajos de Hércules son los mismos que los doce de Heracles. Este fue quien robó el ganado y las manzanas del jardín de las Hespérides y mató a Gerion, rey de la Atlántida, mito de donde entre otros se llega a las claves de las constelaciones y mapas del cielo y de la tierra.

 

Iberia era el nombre dado por los griegos a nuestra península, por su río principal Íber, Ebro, nombre a su vez asociado a una parte a una parte de la provincia de Huelva.

 

Los griegos conocían muy bien puntos muy concretos como el estrecho de Gibraltar, que ellos llamaban Stelai (Heracleous). Stelai es «columnas» en griego, que los romanos tradujeron y llamaron Columnae Herculis («Columnas de Hércules»). Conocían también los Pirineos, que llamaban Pyrene, en singular, aunque tenían una idea poco real de su orientación, que creían que era de norte a sur.

 

Según el poeta griego siciliano Estesícoro, en su poema la Canción de Gerión, y el geógrafo griego Estrabón, en su libro Geografía (volumen III), las Hespérides estaban en Tartessos.

 

 

 

 

4- Conclusiones

Gerión aparece también citado en la famosa teogonía de Hesíodo; pero no es hasta que Estesícoro de Himera consagra su poema Geryoneia dedicado a cantar las alabanzas de Heracles, Hércules, que se pueda llegar a conocer la genealogía dinástica de Tartessos, y se narre la epopeya de Heracles que se apodera de los bueyes rojos de Gerión y los conduce a Micenas.

La mitología de Tartessos refleja un hecho histórico; así lo han considerado autores como Diodoro de Sicilia, Caro Baroja o la citada profesora Ana María Vázquez, que señala a la Gorgona Medusa como posible fundadora del linaje real tartessico.

Tartessos es continuación de la Atlántida. Andalucía es el lugar donde la luz anda y donde el hombre vestido de luces, torero, vence a la oscuridad, representada por el toro: los bueyes y Hércules. La pasión andaluza, sus tradiciones son secuelas de lo añorado por los descendientes de quienes sobrevivieron y rememoran desde lo profundo en cada ocasión de que disponen.

 

 

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