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EL RAPTO DE EVA, 27 de junio de 2013

EL RAPTO DE EVA, 27 de junio de 2013

 

EL RAPTO DE EVA

 

Probablemente el conocimiento general que tenemos de quienes somos como criaturas y de dónde venimos no sea del todo cierto. La historia del tiempo presente está condicionada por el prisma de quien la contempla; de manera que en ocasiones se produce la paradoja de que la cosa vista o vivida se interpreta de manera contradictoria por quienes ven de manera diferente, siendo que lo contemplado es lo mismo.

El ahora es un lugar difuso, donde el tiempo es eterno para la conciencia y fugaz para el ego. Todo ocurre sin embargo en el ahora y el presente se manifiesta como regalo o castigo en función de los condicionamientos biológicos y ambientales. La persona que padece Alzheimer vive el instante porque carece de pasado y futuro; de la misma manera que quien se encuentra próximo al tránsito mortal, carece de futuro y su presente es apenas una bocanada. El tiempo es otra ilusión, por cuanto en lo micro del femtosegundo el tiempo deja de existir tal y como lo conocemos. 

Para entender la historia del tiempo presente tal vez haya que abstraerse como sugiere el profesor de la Universidad Carlos III, Rodriguez de las Heras y hacerse a la idea de que un extraterrestre baja a la Tierra y rebusca entre los estratos de los basureros.

Allí encuentra que muchos seres humanos tiran cosas nuevas a la basura sin haberlas utilizado nunca: alimentos, ropas, vehículos y toda suerte de artilugios. Además todo lo que los humanos hacen, al menos en la última etapa de su desarrollo material, tiene obsolescencia programada, incluidos ellos mismos.

El cerebro del que están dotados los humanos transforma la realidad y el mundo en el que éstos viven. Todos los seres vivos se ven afectados por dicho influjo. El respeto a las demás criaturas se obvia y ni el delfín ni aun el león es salvaguardado. Es como si los cerebros de los que están dotados exudaran y formaran nubes, que llueven en huracán conformando negros nubarrones que chorrean, golpeteando los cristales de las ventanas, tras las que atemorizados se acurrucan pretendiendo alejarse de la tormenta.

El cuerpo de la humanidad se distancia de sí y unas partes se apropian de otras; de manera que las ideas, genes, algoritmos e incluso puestas de sol se patentan y por tanto pasan a ser propiedad de uno solo de los órganos o células de lo común. El resto del ser para recorrer las vías de uso conjunto debe de pagar royalties.

La educación se concibe así como formadora de profesionales; no de personas. Surge el apropiamiento hasta del aire que se respira, que se torna escaso y es preciso pagar hasta por los dos minutos en los que el aliento se contenga. El sistema material al que induce la biología programada llega entonces a un punto de no retorno donde la nada se vuelve el todo. Aligerar la mochila para llenarla de lo nuevo idealizado no parece propio sin embargo del camino, pues el sistema deviene en cáncer y lleva a la muerte del caminante o del sistema. Este se torna pues en dilema y paradoja para el peregrino que debe de dilucidar qué hacer en poco tiempo.

Los extraterrestres por casualidad encuentran un libro intacto de San Juan de la Cruz que descodifican y en el que habla de la nada para llegar al todo. Probablemente deduzcan que los humanos han llegado al todo equivocado, de los tres caminos que el autor refleja en su subida al Monte Carmelo. Dar marcha atrás o un salto desde el precipicio de la senda equivocada, la ciencia sin conciencia, concluyen, sea quizás la única salida que quede a los humanos.

Siguen escarbando y descubren que la historia escrita desde el interés de los vencedores al interés ha llevado. Entenderse a sí mismo y concebir mínimamente la forma del espejo que refleja se vuelve tarea imaginativa. El hombre ya no sabe si es alto o bajo, fuerte o débil; las gafas se le han empañado. Tal vez en algún momento surgió la causa que llevó a estos efectos o él mismo voluntariamente se puso las gafas de no ver.

El conocimiento te hace ver; la cultura te hace mirar, dice de nuevo el profesor de las Heras. Apropiarse del alma es la última tarea de quien ha llevado a Babilonia a estos extremos. Internet es una puerta al conocimiento, pero no es el conocimiento en sí, sino la información que a este lleva a través del largo pasillo de la búsqueda.

El holón del que somos fractal, la Tierra, el Universo induce las conexiones sinápticas que conforman los nuevos circuitos del gran cerebro global del que formamos parte. Si miro al cielo sigo sin entenderme aunque me intuya. Lo cierto es que la mirada se me ha agarrotado de esperar y apenas veo una franja estrecha. Es tu mirada sin miedo la que me complementa y me da la visión completa del magnífico amanecer que nos aguarda. Probablemente sea en esa amplitud cuando todas las conexiones se reflejen en este mi ser difuminado y llegue por fin a la libertad.

En una persona occidental normal el setenta por ciento de sus pensamientos son pensamientos basura; cosas que no han ocurrido, que no tienen posibilidad de ser y que seguramente ni existen se presentan de manera atropellada en las mentes ocupadas. Si el consciente es apenas un cinco por ciento, ¿cómo puedo conducir el vehículo de quien soy con menos de un dos por ciento de cordura?

Hay algo que no encaja en esta existencia humana, a menos que esté programada para el desasosiego. La voluntad de cualquier ser que se reconozca mínimamente es el equilibrio. Sin embargo la mayor parte de las vidas parecen situarse justamente en lo contrario. Es posible que muchas trayectorias no tengan tiempo siquiera para captar la esencia de los colores de los que están pintadas las cosas.

"Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas de las que le gustaban. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, les engendraron hijos....."

La mitología griega habla de un dios concupiscente, Zeus, padre de los dioses y de los hombres, que tomaba para sí toda mujer diosa o humana que le gustara, sin importarle estado o situación de ésta; de manera que engendraba con quien le viniese en gana, aunque para ello tuviera que matar o engañar al marido de la casada o prometer a la soltera aquello que esta quisiese oír y él no dispuesto a cumplir.

Así sucedió entre otras con Alcmena, madre de Heracles o Hércules, mujer mortal, deposada con Anfitrión. Una noche en la ausencia de Anfitrión Zeus adoptó su apariencia y tuvo matrimonio con ella. A resultas de ello Alcmena quedó embarazada.

Hera, la celosa y legítima esposa de Zeus, reina de los dioses, intentó por todos los medios que el niño no naciese; no obstante Heracles vino a la vida.

Hera tuvo la intuición de que este semidiós no iba a ser como los otros. El tiempo le dio razón. Heracles era más fuerte e inteligente que los propios dioses. La única condición limitante era su mortalidad. Aun así luchó para alcanzar el panteón divino.

Doce fueron los trabajos que se le encargaron para llegar a él.

El doce es el número que recuerda entre otros los meses en los que está dividido el año; doce son los discípulos de Cristo; doce los caballeros del rey Arturo y muchas otras divisiones del doce que programan el devenir de nuestros ciclos y ritmos tanto consciente como inconscientemente.

Es el número solar por excelencia como doce las horas diurnas y doce las nocturnas; doce las tribus de Israel y doce los dioses de la mitología griega.

Doce fueron pues los trabajos que se encargaron a Hércules o Heracles, símbolo del esfuerzo del hombre y tarea para llegar a equipararse a los mismos dioses que le crearon.

Los trabajos de Hércules representan la lucha que enfrenta al hombre a lo dispuesto por los creadores, para quienes pretendan alcanzar los cielos que ellos mismos no fueron capaces de proteger.

Es también la lucha del hombre consigo mismo para vencer su naturaleza temerosa grabada en el ADN, como programación de origen y llegar por medio de parches a la perfección del ser, haciéndose a sí mismo y obviando la inercia marcada a sangre de los intrusos que la modificaron.

Los doce trabajos son actos cotidianos en la vida de cada ser consciente que respira, del que no siempre se sale vencedor. La única forma que existe de trascender la limitación impuesta por los dioses es luchar sin guerra contra el gen divino que compartimos al tiempo que hacer amable la esencia de lo que en realidad somos: humanos modificados genéticamente.

Hay un ser propio y también un habitante ajeno en cada ser. La dualidad cuando no se reconoce y acepta lleva al dolor extremo y al acortamiento de la experiencia de vivir. Cuando se abraza al dios pequeño que nos cohabita embutido de este traje carnal o se le vence o nos vence. Sin embargo el vencimiento no es la derrota, sino la integración. Aceptar amorosamente que fuimos violados y reconocer pese a ello que fue amor quien concibió el peldaño de las escaleras que de nuevo nos llevan al cielo, es la manera de alcanzar la paz y ser como Hércules, pero sin lucha. 

Eva fue violada repetidas veces y todavía lo continúa siendo, tanto en su yo femenino como en su parte masculina, por cuanto el devenir de la persona humana carece de albedrío para adoptar una postura propia en la contemplación de los cielos.

Hércules limpia los establos de Augías y al tiempo lo hace con las moradas emocionales que le habitan, desviando el curso natural de sus ríos internos; mata al león de Nemea, hijo a su vez de Zeus y Selene para vestir su piel y desollar al ego propio. La hidra, la cierva, los pájaros; las manzanas de oro de las Hespérides…

Las manzanas de oro pudieran ser los frutos de los naranjales que florecían en Tartessos. Heracles o Hércules pudiera ser también un antepasado hispano que en su momento como el Cristo venciese el miedo a morir. La enseñanza de nuestro héroe es la del abrazo contra aquello que nos bloquea por dentro y vencer al león de Nemea de cada cual para alcanzar el cielo en la tierra. Reconozcamos sin rencor que nuestra madre fue violada, a resultas de lo cual nos hayamos incursos en estos trabajos; perdonémonos y perdonémosles de una vez por todas y estemos junto a ellos en el hacer de esta nueva tierra.

 

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