Foro Sine Nomine, 29 y 30 de octubre 2011

Acompaño este escrito de una fotografía tomada en el santuario de Villanueva de los Infantes donde hace poco más de un mes tuvo lugar el encuentro de la quinta del 53, a la que pertenezco.
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Foro Sine Nomine
Sencillamente imprescindible cuanto se dice en Sine Nomine. Tuve la fortuna de conocer a cuatro de sus miembros en el pasado encuentro de proyectos y utopias para un mundo mejor, celebrado los días 29 y 30 de octubre (http://www.fundacionvalores.es) y la experiencia ha sido fructifera y provechosa.
El conocimiento está en el pensar, dicen. La lectura no obstante de textos impregnados de sabiduría es una herramienta que puede y aporta señales que nos evitan rodeos. Lo recomiendo.
http://www.wuala.com/Navegante/
Las monografías que a continuación se enumeran, aunque íntimamente relacionadas entre sí para formar un todo, están dotadas de entidad propia. Para la correcta interpretación de algunos de los postulados que en ellas se desarrollan, te sugerimos el siguiente orden de lectura:
01.- Escala evolutiva. Fundamental para la comprensión de los demás trabajos.
02.- El Código cósmico I y II. Proto-historia de la Tierra hasta civilización egipcia.
03.- Leyes universales.
04.- Pensamiento filosófico Occidental. Grecia, y Europa hasta la actualidad.
05.- Sine nomine.
06.- El pensamiento mágico.
07.- Ego, conciencia y religión.
08.- El viaje iniciático.
09.- El factor humano.
10.- Silencio y contemplación.
11.- El sentimiento del Yo. Recopilatorio de las materias desarrolladas en nuestro último curso sobre la "Ciencia del Yo". Última actualización de nuestros archivos: 01 Mayo 2011. **************************************************
ENCUENTRO CON EL PADRE CIRILO, 29 SEPTIEMBRE 2011

BANCO CIRILO
Esta historia tiene que ver con la fidelidad y el amor a un amigo a través de la presencia continua de una fotografía. La que conservaron por años los hermanos Jarillo.
El centro de la misma lo ocupa el Padre Cirilo y en ella aparecen a su derecha Francisco Gras, alías “el Pato”, natural de Talavera de la Reina; a su izquierda “el montañés”, y en torno a ellos los Jarillo y otros tres o cuatro más, estudiantes todos de oficialía industrial mecánica de los años sesenta.
Nos comenta Eugenio Jarillo que “El Pato” había decidido volar a Tarragona y así alcanzar la meta a la que aspiraba: estudiar electrónica en la universidad laboral del mismo nombre. No pudo ser sin embargo. El verano siguiente al del curso apenas finalizado el “de arriba” le mandó llamar y Dios lo llevó con él a los cielos. Una caída inocente a la vera de un arroyo segaba la joven vida del idealizado amigo. Empero no sería hasta unos años más tarde que los hermanos Jarillo supiesen de ello. Por décadas conservaron la foto al parecer autotomada por el propio padre Cirilo, en la que el grupo mencionado rodea al fraile en admiración sentida.
La sotana blanca del Padre Cirilo irradia luz y desde esa luz los Jarillo sienten que acompaña al Pato. Cuarenta años después toman la decisión de dar con la pista del Padre y hacerle participe del afecto que le profesan por ser ángel custodio de tan añorado amigo.
Lo encuentran en Trinidad, Cuba, donde ejerce como cura vocacional en un remoto lugar donde se le quiere y admira, siendo privilegio ganado a pulso, máxime que en la isla hay poco más de doscientos sacerdotes de porte parecido. El Padre Cirilo se conmueve con la llamada y los Jarillo deciden tomar el primer avión para abrazarle y darle una copia de la foto.
Es en estas que a otro grupo de antiguos alumnos nos llega el conocimiento de la llegada de Cirilo a Madrid. Nos citamos con él por medio de los Jarillo y tomamos la decisión de que el reencuentro tenga lugar en el Hotel Sanvy para posteriormente rendirle homenaje en el Restaurante “El Pelotari”, próximo a la Biblioteca Nacional. Curiosamente somos once y se nos asigna el reservado once, para disfrutar del privilegio del abrazo en el dos mil once, cuarenta años después de la historia que prendió antorchas en los caminos de nuestras respectivas vidas.
Algunos nos reconocemos; otros no. Los cuerpos no mienten y hay mucha experiencia en los saludos. Salen a relucir los recuerdos en carne viva y agradecida. Dos de nuestros compañeros cantan de manera espontánea la canción que mantienen como un tesoro.
- Título: Romería de Linares (Canción romera)
- Autor: Ramón Medina
Letra
I
De soldado triunfador
llevas la cara romero,
saltarín el corazón,
en el alma devoción
y en los labios un "¡te quiero!"
envuelto en esta canción:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
II
Cordobesa de mi amor,
hoy se alegran los pinares
con tu gracia y tu candor
para llevarle una flor
a la Virgen de Linares
y rezarle una oración:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
III
Un romero te pintó
con vestido de lunares
y otro de ti se prendó
la mañana que te vio
caminito de Linares
y así te piropeó:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
IV
Mozo bueno cordobés,
llévame con tu caballo,
que a la Virgen quiero ver
y le tengo que ofrecer,
con las rosas del rosario,
los claveles de mi fe
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
Se funden, confunden y surgen anécdotas, personajes y emociones: “Pelo Pincho”, “Fray Bombi”, Padre Zabalza, Padre Roces, hermanos Larrañeta, Padre Peñamil… Aquellos dominicos que en general tanto bien nos hicieron. Bromas, picardías, vivencias agradables e incluso algún mal recuerdo.
Hay brillos en las miradas. Alguno menciona entonces la etapa en la que el Padre Cirilo administraba los escasos dineros de los alumnos. Banco Cirilo estiraba con eficacia ya en los sesenta algo de por sí extremadamente limitado, en adiestramiento que de seguro con posterioridad le resultaría de utilidad en su querida Cuba.
A mí me llega que pueda ser el Padre Cirilo al cura que yo ayudaba como monaguillo en el oficio religioso de alguna que otra apacible tarde cordobesa. Admiro la memoria de mis compañeros, pero reconozco que apenas si centro emociones y afectos, máxime que alguno de ellos llega al detalle como si la cosa acabase de suceder.
Le hablo de que a su lado sentí por vez primera el enamoramiento del Cristo. Un amor primero, aún más fuerte que el de la cordobesita de ojos azul cielo a la que rondé en otras tardes, suspiros de azahar; noches de terciopelo.
Llega la despedida. Calor de bien. Cirilo sonríe, “adiós amigo” y en su palabra cariños que permanecen.
FRANCISCO LIMONCHE VALVERDE
Universidad Laboral de Córdoba, 1966-1971, cursé oficialía industrial mecánica y maestría industrial, especialidad fresa. Estuve dos años con el Padre Cirilo.
CORDOBAPEDIA
http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Portada
ULACOR
http://www.laboraldecordoba.es/home.htm
PARANINFO
CAMINO DE SANTIAGO 2011, síntesis de unos pasos. 30 de agosto de 2011

Del diecisiete al veintiocho de agosto del presente año de 2011 he caminado desde Cebreiro a Santiago de Compostela por sendas impregnadas de propósito, en compañía de mujeres y hombres dispuestos para un mundo mejor. La inminencia de manifestación de lo nuevo conlleva la responsabilidad de hacerse consciente del camino. Con esas miras nos pusimos en marcha.
Santiago de Compostela es como metáfora y paradoja a un tiempo en las almas buscadoras. Belleza en robles y castaños milenarios, que mecen sosiegos y disipan brumas en lo interno, pese a las prisas y descuidos de alguno de los peregrinos; magia y armonías escalares no obstante el comercio que impregna gran parte de las rutas.
Mi hermana y uno de mis hijos han sido los más cercanos compañeros; mi esposa no pudo acompañarnos – reposa tras una intervención de menisco -. Todo camino que se precie tiene su compañía y enseñanza. La mía en esta ocasión descubrir en la mirada de mi hijo el amanecer de su descubrimiento.
El más evidente la eficacia de la meditación, que nos hemos autoimpuesto. Todos los días meditamos al menos cinco minutos, como parte de la autosanación Zen recibida de Suzanne Powell. Esto aligera los pasos y refuerza la atención y el discernimiento tanto en pensamientos, como en palabras o en acción.
Ya en Santiago de Compostela y en la Capilla de la Catedral que llaman de la Comunión – según se entra por el Pórtico de la Gloria la primera a mano izquierda -, mi hijo en compañía de otro joven y de una mujer se situaron en sendos asientos de los que se encuentran situados a la izquierda. Los tres y yo mismo entramos en un estado tal de sopor y de profundo olvido que permanecimos alejados de lo externo por un periodo no inferior a los veinte minutos, pese a los ruidos provocados por entradas y salidas.
Una señora que frisaba los ochenta años y de las que con cariño se denominan beatas contemplaba admiraba la escena.
Una vez abrimos los ojos se aproximó y nos dijo:
- ¡Qué envida¡ ¿Cómo lo habéis conseguido? Yo llevo toda la vida queriendo matar al diablo y no consigo quitármelo de encima.
Mi hijo respondió:
- El diablo es también criatura de Dios, puesto que todo lo creado viene de él. Abrázalo y no huyas. Si huyes correrá más rápido que tú.
- ¿Abrazar al diablo?
Abrazar lo que no nos gusta de nosotros mismos hasta tanto no se integre en la unidad que somos; sentir que la oscuridad es tan sólo el lugar al que aún no llega siquiera un resquicio de luz.
Probablemente en Santiago no se halle el cuerpo del apóstol y la urna de plata contenga sólo los restos del obispo de Iria Flavia. En realidad el camino es un ejercicio para el alma. Millones de seres lo han transitado y de seguro lo seguirán haciendo. Los pasos dejan esencias y las luces de Compostela que en los albores del año mil refulgían en noches de terciopelo seguirán sin duda siendo farolillos de referencia para el alma que espera al esposo en mitad de la noche.
Meter exclusivamente la mente o el intelecto en las cosas del sentir es cuando menos esfuerzo que lleva al desgaste. El camino se siente o se disfruta, aunque también se puede entender; sin embargo sólo desde la cabeza resultan difícilmente comprensibles las ampollas, los pies en carne viva e incluso el peregrino muerto el día anterior al de nuestra llegada.
Dice el Papa Benedicto que a Jesús el Cristo sólo es posible encontrarlo en la Iglesia Católica. Tal vez le convenga caminar a él mismo, siquiera sea en papamóvil. A Jesús se le descubre en el peregrino proscrito, que por tres días nos acompañó y del que fuimos advertidos por la guardia civil; en el transeúnte que mendiga con dignidad y lleva años sin dejar el camino; en los abrazos y cantos a cambio de unas monedas de unos simpáticos boy scouts, sin dinero suficiente para regresar a su país; en la picaresca consolidada de quienes se arriman un poquito a la luz para llevarse dulces migajas.
Es tan grande lo infinito que apenas si cabe en una mirada. La noche en lo profundo de los bosques de Sarria, iluminado el espacio apenas por un brochazo de la Vía Láctea y a su vera la Osa Mayor.
Tomadas de las manos seis personas frente a la fuente de La Vieria, cerramos los ojos y dejándonos abrazar por los elementales percibimos oleadas de caricias y aguas chapoteadas por hombrecillos invisibles pero perceptibles hasta en el susurro. Después en Samos, pasada la medianoche, la funcionaria de justicia, mujer de sentires profundos, dejándose arrebatar de lo incontenible, danzaba junto al cedro de los mil años. Hacía frío, no obstante enternecía la tiritera.
Compartir sueños; evocar a lo que se aspira, cantar a la Madre y dar abrazos al apóstol; todo esto y mucho más como grato testimonio de una nueva etapa hacia nuestro destino.
Madrid a martes, 30 de agosto de 2011
FOTOGRAFÍAS AQUÍ:
http://www.portaldorado.com/in.php?doc=8018&d=ecda4dfb58773a66a27488dfcd4371f3O1
Un abrazo a todas/os
Pensamiento filosófico y actitud ante la vida, 12 de marzo de 2011

UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID
Universidad para mayores, primer curso, 2010-2011
Asignatura: HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Pensamiento filosófico y actitud ante la vida
Francisco Limonche Valverde
INDICE:
1 – Introducción
2 – Inicios de la filosofía
3 – Conclusiones
1 – Introducción
La filosofía (philosophia), amor por la sabiduría, es el hambre sutil que experimenta el Ser, que no sacia ni el conocimiento ni la observación mecánica del mundo externo.
Si el Ser busca alimento para el alma es por una necesidad no satisfecha. Si halla este alimento y la necesidad no se le aplaca es porque los nutrientes no resultan adecuados y ha de seguir en la búsqueda.
Buscamos a Dios como al Todo que complete la mayor de nuestras necesidades nutritivas. Lo paradójico es que aún teniéndole cerca sigamos teniendo hambre de él. Esto se convierte en una búsqueda extraña que probablemente no nos satisfaga hasta tanto no nos fundamos en la esencia misma de su origen. De igual modo buscamos el Amor, camino que allana la búsqueda, hasta tanto no enfoquemos la mirada hacia el centro del propio ser, donde es seguro habitan el uno y el otro.
En todo caso parece haber consenso entre los buscadores en que sea el Amor el lugar donde se halle la sabiduría.
Se busca de esta manera el amor como estela segura hacia Dios, asumiéndole suma de todas las intuiciones de las que el Ser es capaz de sentir.
Contraponer filosofía frente a ciencia experimental, espíritu o materia resulta un despilfarro para el sentimiento, y más en estos tiempos del 2011 cuando la humanidad se debate entre la subsistencia o el cambio de paradigma. Lo experimental surge siempre de la pregunta, del pensamiento manifestado en voluntad, vehiculada a través de la palabra, que culmina en la experiencia por la observación.
El espíritu por el contrario se manifiesta en el anhelo de la conciencia a través de lo profundo que nos habita, desde el lenguaje del amor, transparencia y deseo de compartir con los demás.
2 – Inicios de la filosofía
La filosofía surge como lenguaje del alma. Su origen se remonta al primero de los hombres, cuando en mitad de la nada alza su vista a los cielos, en noches de estrellas y firmamento infinito y se pregunta ¿quién soy y que he venido a hacer aquí?
De estas dos preguntas surge sin duda una tercera ¿quien da orden a todo esto?
La filosofía ha cambiado lo virginal de la Tierra. El hecho de haber elegido un sistema conceptual frente a cualesquiera otros ha situado la trayectoria vital de la humanidad en el sendero en el que ahora se encuentra.
La historia de la filosofía occidental se remonta a la Antigua Grecia, y se la puede dividir en cinco períodos: la filosofía antigua, la filosofía medieval, la filosofía renacentista, la filosofía moderna y la filosofía contemporánea.1 La filosofía antigua va desde el siglo VI a. C, hasta la decadencia del Imperio Romano, e incluye pensadores como Platón y Aristóteles. El período medieval llega hasta finales del siglo XV, cuando deja lugar al Renacimiento. La filosofía moderna va desde finales del siglo XVI hasta el período de principios del siglo XIX. La filosofía contemporánea comprende el desarrollo filosófico del siglo XIX hasta la actualidad, que incluye pensadores y escritores postmodernos.
FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_filosofia_occidental
La filosofía quizás sea una ruptura del sentido común. No obstante, también es cierto que esto ha sido en parte programado y condicionado por quienes en algún momento y por causas que al menos a mí me resultan desconocidas, han tenido el privilegio de ser conscientes de la panorámica en la que se desarrolla el teatro de la vida, desviando a su antojo y conveniencia el natural discurrir de la evolución de la conciencia.
Evolución entendida como próxima o no a la teoría de la evolución humana darwiniana, impuesta esta sí a sangre y fuego por los vencedores para justificar el orden establecido, desde los albores de la civilización de los hombres, sin que entonces supiéramos de su existencia.
El hombre se ha hecho preguntas siempre, cuando el hambre y el miedo no se lo han impedido. Las respuestas hasta ahora han sido más temor y más obediencia ciega a la autoridad impuesta, que seguir preguntándose.
No obstante, las mismas cosas que preocupaban a Platón siguen vigentes. Empero la rapidez de los nuevos usos conllevan y así también ha sucedido en alguna medida en los tiempos antiguos, el anteponer la emoción a lo esencial del Ser: que no es otra cosa sino la experimentación de la conciencia.
Platón (en griego: Πλάτων ) (ca. 428 a. C./427 a. C. – 347 a. C.) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia noble y aristocrática. Platón (junto a Aristóteles) es quién determinó gran parte del corpus de creencias centrales tanto del pensamiento occidental como del hombre corriente (aquello que hoy denominamos "sentido común" del hombre occidental) y pruebas de ello son la noción de "Verdad" y la división entre "doxa" (opinión) y "episteme" (ciencia). Demostró (o creó, según la perspectiva desde donde se le analice) y popularizó una serie de ideas comunes para muchas personas, pero enfrentadas a la línea de gran parte de los filósofos presocráticos y al de los sofistas (muy populares en la antigua Grecia
NUTRICIÓN, EMOCIONES Y SALUD, 8 de marzo de 2011

Nutrición, emociones y salud
Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es
INDICE:
1 – Introducción
2 – El cuerpo humano y la célula como unidad constitutiva
3 – Alimentación humana
4 – Alimentación energética y alimentación consciente
5 – Emociones, salud y cuidado del cuerpo
6 – Conclusiones
Estatua de Asclepio, dios de la Medicina en la mitología griega. Glypotek, Copenhague.
This photo was taken by Nina-no.
1 – Introducción
Abordar el tema de las emociones y su repercusión sobre la salud, desde un punto de vista de usuario, apenas conocedor de los mecanismos básicos del propio cuerpo, es tarea cuando menos subjetiva y predispuesta un tanto a la simplificación.
Sin embargo, no hay a quien importe más la salud que a uno mismo. En torno a la salud orbita todo: el alimento, la mente, el alma y el propósito que nos lleva a transitar por el camino de la vida y la propia trascendencia de esta.
La salud (1), entendida como equilibrio, armonía y coherencia centrados en la felicidad, atañe cuando menos a tres aspectos o dimensiones esenciales de nuestro ser: físico, mental y espiritual.
(1) Salud (del latín "salus, -ūtis") es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades, según la definición de la Organización Mundial de la Salud realizada en su constitución de 1946. También puede definirse como el nivel de eficacia funcional o metabólica de un organismo tanto a nivel micro (celular) como en el macro (social). El concepto salud abarca el estado biopsicosocial, los aspectos que un individuo desempeña. En 1992 un investigador agregó a la definición de la OMS: "y en armonía con el medio ambiente", ampliando así el concepto. (fuente Wikipedia)
Intentar entender el cuerpo sin considerar la mente o el alma es como tratar de hacer funcionar un ordenador que carezca de programas.
Por ello la salud, así como su contraria la enfermedad, tiene su origen tanto en el pensamiento – sentimiento, como en el ADN de las células incurso en ellas. El programa operativo (Windows del alma) que nos conforma como seres trascendentes, viene en serie desde el nacimiento y apenas si no es dado hacer costosísimas y leves modificaciones al mismo. Por el contrario, el pensamiento- sentimiento si es modelable, sujeto a voluntad y probablemente el único aspecto diferencial respecto de otras criaturas que caracteriza nuestro supuesto libre albedrío.
El pensamiento - sentimiento adopta formas manifestadas a través de la emoción.
Hay dos emociones que integran todas las demás: el AMOR y el TEMOR.
El amor mantiene unidas a las células en el Ser, de no existir este vínculo directamente la vida no se expresaría en el lenguaje que conocemos; el temor sin embargo es catalizador de la disgregación celular y anticipo de la enfermedad.
El cuerpo humano es asimismo un holón o representación fractal de la Tierra, a la que pertenece, que adopta una forma: la de la geometría del cielo, de donde vienen el orden y latido, representados en lo bello, el arte, el anhelo de trascendencia y la conciencia de Dios.
La analogía entre la Tierra y el hombre es similar a la de una madre respecto de su hijo. En ocasiones se asemejan como dos gotas de agua; en otras hay que esforzarse por dar con el parecido.
El agua es la molécula trina por excelencia y no hay dos que sean iguales; dos valencias de hidrogeno y una de oxigeno conforman la geometría que fluye en búsqueda de la perfección, modelando el cuerpo, la Tierra y todo lo que es.
El agua se expresa a su vez como canal por el que discurre el Ser y es vehículo desde el que la emoción es manifiesta, pensamiento- sentimiento que distingue al ser humano de otros seres, si se exceptúan cetáceos y otros animales de sensibilidad.
El planeta más que Tierra, AGUA, donde vivimos, tiene aproximadamente un treinta por ciento de tierra y un setenta por ciento de agua. El ser humano oscila entre un cincuenta y un ochenta por ciento de agua, dependiendo de su edad y estado de salud.
La vida, movimiento, se expresa también en ciclos, tal como lo hacen la propia Tierra y los Cielos; estaciones del año que se suceden unas a otras; días que siguen a la noche y estas al día; movimientos celestes precisos y rotación de estrellas, en armonía delicada reflejo del acto inmanente de la creación.
El desajuste de nuestro Ser aparece cuando nuestra esencia (conciencia) se aleja del orden de los ciclos. Esto es en cierta medida comparable a lo que sucede con un ordenador que emite impulsos de sincronización no coherentes con los del resto de programas o componentes que lo estructuran. Si la sincronización no se da en el pico o valle correspondiente, las distintas partes (CPU, RAM…) no atienden el ritmo del reloj central y dejan de funcionar o lo hacen de manera incorrecta.
2 – El cuerpo humano y la célula como unidad constitutiva
La célula, ladrillo constitutivo del cuerpo humano, es asimismo fractal de la Tierra y de los Cielos. De una parte es entidad precisa y necesaria para el entramado básico de la vida; de otra antena que emite y capta impulsos de correspondencia con el entorno.
CÉLULA HUMANA
Fuente: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/introd.htm
La célula la conforman a su vez moléculas, estas están constituidas por átomos, estos a su vez por conjuntos de electrones y estos de cuerdas, fractales energéticos, forma onda, vibraciones o luz.
MOLECULA DE AGUA
Fuente: http://www.kalipedia.com
Si nuestro cuerpo tiene cerca de 100 billones de células como promedio, cabe imaginar cuantos trillones de moléculas o trillones de trillones de átomos pueda contener.
El átomo es la parte más pequeña identificable de la materia como algo con capacidades únicas. En realidad la ciencia indaga sobre átomos y fractales, y lo hace desde lo infinitamente grande, el cosmos, a lo infinitamente pequeño, reflejo de lo de arriba, en lo inverso.
ÁTOMO
Fuente: http://www.cienciaonline.com/2007/07/31/el-atomo-no-piensa/
Los átomos de carbono conforman un sesenta y cinco por ciento del cuerpo humano. El carbono se expresa asimismo como uno de los minerales más curiosos. Por un lado su forma alotrópica incorpora uno de los elementos más blandos, el grafito, así como otro de los más duros, el diamante. Dureza y blandura como el ser humano en su dualidad.
El hidrogeno se halla presente en un diez por ciento y el oxigeno en un diecinueve con treinta y siete en el cuerpo humano.
La composición mineral del cuerpo humano tiene semejanzas tanto con los de la propia Tierra como los de la atmosfera de esta.
Para ver no obstante la semejanza de minerales en el cuerpo hu
... (... continúa)LA LECTURA Y ESCRITURA COMO EXPERIENCIAS DEL ALMA, 28 febrero 2011

UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID
Universidad para mayores, primer curso, 2010-2011
Asignatura: historia social y cultural del libro y la lectura
Fotografía tomada de ULC: http://www.laboraldecordoba.es/home.htm
La lectura y la escritura como experiencias del alma
Francisco Limonche Valverde
En homenaje a José Lima Naranjo 58 años, primer amigo que tuve en la Universidad Laboral de Córdoba y tío carnal de mis hijos: “siendo la madrugada del día 21 de febrero de 2011, José subió a la barca y ya se encuentra al otro lado de la orilla”
INDICE:
1 – Introducción
2 – Primeras lecturas, primeros versos
3 – Primer diario, primeros escritos
4 – Conclusiones
1 - Introducción
Las primeras palabras de las que tengo constancia son “!aba, aba¡” (agua, agua). Mes de septiembre del año mil novecientos cincuenta y tres, contaba yo por entonces catorce meses de edad. El calor del verano y la inexperiencia de unos padres primerizos me situaban a las puertas mismas del lugar desde el que se otea el camino por recorrer, panorámica aceptada previamente en el reto de experimentar la esencialidad del ser.
Dispuestas ya las sillas para el funeral, agonizante el niño, de mis labios surgían las palabras de vida que me engarzaban de nuevo a la frecuencia del sentimiento.
Me salvó la vida la palabra. Frascos enteros de suero inyectados en el abdomen no habían sido capaces hasta entonces sino de mantenerme en el hálito. Fue un pañuelo empapado quien trastocó en corriente el flujo que facilitó mi regreso.
De aquellas palabras a la escuela donde las letras con sangre entran. El niño, perturbado por lo novedoso, se mostraba inquieto frente a la pizarra. Las palabras eran lo vivo, la geometría bella del Vínculo con lo eterno, la escuela coartaba empero mis ansias de volar. Me imaginaba pájaro y nube a un tiempo. Por pura casualidad el colegio cercano se hallaba justo frente a las puertas de la casa donde yo vivía. Desde las ventanas contemplaba el cielo postergado y añoraba un algo que mi mente percutía en el cuerpo a través de una inquietud perturbadora, expresada en el baile de san vito. Allí un sonriente maestro, que a su manera me adoraba, pero no entendía mis nervios, me mantenía encadenado a la pizarra horas interminables de monotonía angustiosa frente a los cristales.
El niño encadenado ante la ventana aún me conmueve.
¿Cómo se dibujó lo abstracto en mi mente, en qué momento comencé a tender puentes de las ideas a lo expresado? Probablemente la apertura se produjo al dibujar las primeras letras. Me fascinaba y a la vez aburría el trazado mágico de las líneas en el papel escaso ante a la lumbre. Los surcos que trazaba iban configurando sinapsis de entendimiento, lejos no obstante del lenguaje del niño que hablaba en la noche con las estrellas. Sin embargo, hacerme entender y comprobar lo inevitable de la decisión adoptada, me hizo en algún momento ser consciente de la hermosa condición de caminar por la Tierra.
En algún instante supe que aquello iba a condicionarme mientras viviera. Acepté lo inevitable y me dispuse a entenderme conmigo mismo y con cuanto había elegido para reconocerme, pospuesto ya el regreso al hogar de los sueños. VINCULO que como se verá me marcaría en propósitos y senderos.
2 – Primeras lecturas, primeros versos
Las primeras lecturas que recuerdo de especial impacto en mis aún por labrar surcos neuronales fueron las de Julio Verne, Edgar Rice Burroughs (Tarzán) y con posterioridad Marcial Lafuente Estefanía.
Tardes enteras de lluvia en los cristales, soportales de Villanueva cuajados de gotas infinitas, resbalón de sueños desde la biblioteca municipal, en la que las horas se me hacían ratos, ya caminando hacia el centro de la tierra, ya colgado de lianas o disparando contra los malos.
¡Dios mío¡ ¿Cómo pude enamórame a los doce años de aquellas criaturas que se me antojaban pese a todo extrañas y severas? ¿Cómo pude llegar a la poesía de la mano de Marcial Lafuente Estefanía?
Compuse mis primeros versos a los trece años. El olor de la pólvora inmisericorde de Marcial Lafuente me indujo a lo justo. Aquellos malvados maltratando a los débiles, mujeres humilladas, liberadas tras la sonrisa de unos labios prietos y gatillo justiciero, configuraron el primer esqueleto de mi sentido de lo bello.
Las primeras letras no obstante creo se las dediqué al Niño Jesús. El terror de la iglesia aún no había nublado del todo la ternura de la figura de yeso, a la que de cuando en cuando besaba en la frente.
- Niño Jesús soy niño como tú, aquí tienes mi corazón. Tómalo, protégelo
Luego la fragua de tío Luis, aterido de tardes eternas y en anhelo de infantil juego, me hacían llegar arrastrando para alcanzar justo la acera de la puerta. Allí, roto, tumbado, miraba al cielo donde las nubes componen sinfonías de letras que asombran ojos inquietos. Preguntaba entonces al Padre, respondía el niño:
- Jesús, qué bonito es el cielo
Mi padre, niño a su vez de la guerra, aspiraba a que ese otro que yo también era alcanzase el sueño de llegar las estrellas. Un buen trabajo, una buena letra, quizás incluso una carrera. Cansado y con sueño me decía:
- ¿Has escrito en el cuaderno?
- Sí, padre, ya lo he hecho – y no era cierto-
3 – Primer diario, primeros escritos
Catorce años, un tren cargado de adolescentes de toda España partía de Madrid en dirección a la Universidad Laboral de Córdoba, más o menos a mitad del mes de octubre de mil novecientos sesenta y seis. Tomé ese tren en la estación de Renfe de Valdepeñas. Desgarro, susto, fascinación y sentimientos encontrados presentes en aquel chico de pueblo manchego, aspirante a descubrirse en lo nuevo del conocimiento.
En el tren comencé a escribir mi primer diario. Impresiones, emociones, sueños. He rebuscado antiguos escritos y me han sido desvelados retazos; lo cierto es que no recuerdo donde pueda haber puesto tales documentos.
Sin embargo, lo que sí tengo presente es que plasmé en ellos toda la poesía de la que fui capaz. El amor y el miedo me desbordaban y quería no obstante retener en mí lo que me parecía más hermoso. Todavía la sacudida adolescente no se me había dignado golpear al pericardio del alma, hecho que poco después sucedería, desde la boquita sonrosada de una niña cordobesa.
Tras ello el amigo Algar y los otros chicos que me pedían tabaco y amenazaban si no lo conseguía. Lo cierto es que la lejanía de Villanueva de los Infantes hizo de la timidez cobarde a un rey de las estrellas. ¡Cuánto me costaba mirar al cielo, lejos de la calles del pueblo donde el sol mora y el terciopelo de la noche acaricia sueños de trascendencia¡
Recuerdo eso sí imitar a Jerónimo, indio apache, aprendiendo a saltar con los piernas dobladas y respirar por la nariz tal como hacen los jóvenes guerreros, llenando de agua la boca sin tragar en ningún momento. Aquellos tebeos, que bien me hicieron.
Pero en estas la muerte se me hacía visible en un requiebro. Un compañero ahogado, nunca sabré bien el porqué ni entendí las razones que se me dieron. Probablemente se quiso quitar de en medio. No obstante cuanto me marcó aquello. El agua que es vida, te la quita si estás lleno de miedo. Años más tarde otro niño, al que la madre me pedía buscar en una de las piscinas, se marchó también entre desgarradores gritos y una angustia que aún me encanece.
Al fin los primeros versos. Fue la primera vez que se me publicaba en un medio impreso
CANCIÓN AL LABRADOR
(Publicada en VINCULO, revista de la Universidad Laboral de Córdoba, diciembre de 1969)
Perlada la frente en sudor
Las manos teñidas en barro
Una sombra silenciosa
Camina (azada al hombro)
Entre los surcos del amor
Son los largos y estrechos senderos
Son los frutos de su labor
Los que a diario pisa, de sol a sol
El como recompensa sólo pide
El fruto de esa labor
El haber de su trabajo
Que realiza con tesón
Un pedazo de ese sol
De esa dulce tierra
Que labra con amor
4 – Conclusiones
La escritura y la palabra han marcado, marcan y son referencias en mi vida. Entiendo que la vibración que produce tanto lo emitido como lo escrito sea como señales que condicionan lo que sentimos. Aun así muchas son las criaturas que pasan la vida en silencio, sin realmente entender que somos aquello que decimos desde lo interno.
Unas líneas, un recuerdo, caminante hasta el cielo.
La palabra de Dios, hágase la luz y la luz se hizo; hágase la voluntad de lo inesperado, y en esas estamos: bello fractal de esperanza. San Juan de la C
... (... continúa)¡FELIZ NAVIDAD¡ 10 de diciembre de 2011

Madrid a 10 de noviembre de 2010
Querida familia y amigos:
Una nueva navidad señala el camino. Año tras año, en un ciclo espiral de elevación, el nacimiento de Jesús establece un antes y un después en este acelerado transcurrir. Hay quien dice que la percepción del tiempo hace que los días pasen de veinticuatro a dieciséis horas. Sea así o sea esto tan sólo un sentimiento, más o menos extendido, lo cierto es que cada vez queda menos para que la dicha se manifieste de una vez por todas en la Tierra.
Empero, toda experiencia humana tiene un propósito: justamente el de experimentar el presente. Venimos de Dios y a él regresamos, en un viaje de ida y vuelta en el que nos reconocemos como hijos del Padre. Un Padre que sólo desde el amor es capaz de hacer que la Tierra ame tanto a sus criaturas que las mantiene unidas a sí por la gravedad. El Amor es unión, el magnetismo que invoca la atracción del Ser. No obstante, el sosiego y la dicha anhelados provienen del compromiso. No hay bueno o malo que castigue. Hay alejamiento o cercanía en función del libre albedrío. Por ello yo elijo la proximidad y en estas breves líneas, manifiesto mi cariño hacia todos vosotros y las circunstancias que habéis elegido para vuestras vidas.
Lo de fuera a veces parece desasosegarnos, pues ya es llegado el tiempo que anunciaban los gallos. Sin embargo, una sonrisa, un afecto, una caricia, una presencia…puede contribuir a calmar el sobresalto ante tan contínuas y manifestadas presentaciones de sucesos. En ese ánimo de aportar el sosiego que me corresponda os deseo y envío PAZ, AMOR, ALEGRÍA y esa sonrisa que espero alcancéis a disfrutar.
Paco, flimonche@coitt.es
EL MENSAJE, 5 de agosto de 2010
Un buen número de seres humanos, en el propósito de la consciencia y desde la conciencia, anhelamos recibir el mensaje, emitido por el Padre, que desvele la incógnita de cómo tomar el camino de regreso al verdadero hogar del que un día partimos en misión.
Nunca se han dado, en toda la historia conocida, como en este momento de agosto de 2010, tantas y tan variadas respuestas al encaje del puzle. La figura del mensaje parece ir ganando cuerpo, pero aún se presenta difuminado.
Tantos mensajes parciales, tantas iniciativas, tanta luz y tanta ausencia de ella a un tiempo.
El mundo y el ser emergen nos dicen unos y otros de la matemática, la forma y la geometría; empero ¿realmente es así? Pudiera dar la impresión de que fuese así y esto constituyera una pieza troncal del entramado. Sin embargo, el esqueleto de lo que creemos ser no implica que realmente seamos lo que en verdad somos.
En todo caso parece coherente moverse entre lo que uno cree y siente.
El mensaje del Padre es para mí la orden, sugerencia o petición de regreso al hogar, sea este un lugar o un estado de la conciencia. En esto da la impresión de que coincidimos una gran cantidad de intuiciones.
El mensaje, si he interpretado correctamente el sueño que tuve hace unas noches, viene del tres e integrado en una envolvente logarítmica, que incorpora una esfera grande y otras dos algo más pequeñas que la acompañan. Es un sonido, al tiempo que algo físico y en forma de sol.
Siempre nos ha acompañado. Emergió en el mismo instante en el que comenzaron nuestras experiencias y es en sí el origen mismo del compromiso experimental de cada cual.
El origen es forma, geometría y número. El Padre crea con estos mimbres y los seres humanos le imitamos. Aspiramos a ser arquitectos e ingenieros de diseños de esperanzas, desde los que configurar el trazado del mapa y el contorno de la existencia de nuestras vidas. Nadie nos ha pedido nunca ir más allá de esto, excepción hecha de voluntades interferentes no solicitadas, que condicionan y usurpan la virginidad de lo emitido.
En la escala humana comparativa nos movemos habitualmente en analogías para entendernos y hacernos entender los unos con los otros. De esta manera sabemos que si hay un emisor, por fuerza debe de haber tanto un receptor como un medio apto para la propagación del mensaje. El emisor inhala y exhala; en la exhalación emite aliento electromagnético, transformado por el tres, que viaja por el vacío pleno de lo cósmico. Vibración sonora radiada en todas direcciones y dimensiones en forma de esferas brillantes y doradas.
El receptor, nosotros mismos, viajamos a la misma velocidad, acompañando al mensaje. ¿Por qué pues si hemos partido juntos aún no hemos interpretado lo que se nos dijo desde el comienzo?
Probablemente a causa de la impaciencia. Tanta era la alegría por complacer al Padre que salimos diligentes y en estampida a cumplir la misión encomendada, sin haber escuchado realmente lo que se solicitaba de cada cual.
Pero ¿cuál es el cuerpo central del mensaje? El cuerpo central viene determinado por el impulso de la esfera matriz del Padre, la otra esfera es la Madre y la tercera el ser: yo, tú, las plantas, los animales, insectos, lo visible, lo invisible y todo lo que vibra.
El cuerpo central del mensaje por fuerza ha de estar contenido en cada cual y de seguro incluye lo contrario de la impaciencia: serenidad paciente y amor sin límite.
Por medio y en el periplo vital de cada uno de nosotros hay amaneceres; brillos en los que el Sol despunta al alba y regala perfumes arrebolados de belleza sin par; pálpitos y miradas de asombro ante lo maravillado y lo creado.
Anocheceres también en los que el cielo se cuela de pleno en pupilas engrandecidas de éxtasis, dibujando la esperanza alegre de saberse del Padre.
Días y tardes en las que todo se manifiesta, exquisitez de luz o de todo lo contrario; espacios donde el amor, dolor y miedo se confundan hasta el extremo, no dejando resquicios que permitan el corto recorrido que media hasta el umbral. El umbral de antesala a la Casa.
A veces la cercanía se manifiesta tan inminente que da la impresión de que quizás no sea preciso entender la totalidad del mensaje para alcanzar la manilla de la puerta. ¡Está tan a la mano!
Rompernos la cabeza entonces; rompernos incluso el corazón pretendiendo afinar el oído. Lo que se puso en juego con aquello fue nuestra voluntad. El mensaje todavía reverbera ecos de ¿quieres que tu voluntad y la del Padre coincidan?
Dios no juega a los dados; juega a sentirse hombre e iluminarse de sí.
¿Cómo entender entonces la matemática del corazón y compatibilizar esto con la dureza extrema del dolor DOLOR?
La única probabilidad es que Dios y el Padre seamos nosotros mismos. Ningún Padre envía al hijo a arriesgada misión de algo que él mismo pueda atender sin esfuerzo.
Pero ¿cómo entender la fragmentación de Dios en cada una de las criaturas que le componemos?
No hay tal. Dios tiene una sola limitación. No se puede ir de sí mismo. Aquí es donde intervienen el número, la forma y la geometría. El Padre adopta figuras o formas en número sin final hasta dar con el espejo donde reconocerse. Dios se ha hecho hombre en la contemplación de lo que es.
En mi niñez imaginaba al universo como un cubo contenido en otro; este mayor a su vez en otro y así hasta que mi corazón se aceleraba, mis sienes palpitaban, entraba en pánico y me quedaba tembloroso al borde de la nada.
Han transcurrido muchos años de aquello; todavía me sostienen algunos de aquellos miedos. No obstante, cada vez intuyo más cercana la descodificación del mensaje.
Implícito al “hágase” de lo primigenio, el mensaje creador contiene un encabezamiento cifrado con el destino, la parte central y un código final de seguridad. La seguridad que permita a éste llegar íntegro y proporcionar la ventana de visión precisa a cada cual en el momento adecuado.
Cada ser aceptó en su momento la ventana desde la que contemplar una parte de la totalidad. La panorámica se divisa desde una torre redonda e inmensa, veladas las ventanas de más arriba excepto para quienes suben peldaños. Desde las ventanas pequeñitas, una para cada cual, hay visión pequeñita; empero sumando visiones se obtiene una aproximación del conjunto. Eso es lo que ofrece el difuminado puzle del ahora. Y por vez primera se comparten visiones en un mismo instante y comenzamos a hacernos idea de cómo será la totalidad. El eco de la cantidad de visiones conjuntas alcanza finalmente a quienes tienen dispuesto el dial y se esfuerzan día tras día en sintonizarse en el Padre.
“Sed como yo lo soy de la totalidad; hágase vuestra voluntad y no la mía” podría ser parte del mensaje. Evidentemente esto es una elucubración, pero son tantas las evidencias de que el Padre ha delegado, que es llegada ya la hora de responsabilizarse.
La honestidad en el sentir, estar atentos y discernir probablemente no resulten suficientes a estas alturas; queda pues la rendición plena y sin condiciones. Aceptar en sosiego y sin expectativas el cambio; honrarnos en cada decisión y responsabilizarnos del mejor hacer del que seamos capaz, contribuyendo al bienestar desde el bien decir y el perfecto sentir.
El mensaje esta aquí, ¿alguno de vosotros lo ha logrado descodificar? Por favor, compartirlo.
FLV
¡FELIZ NAVIDAD¡ 18 de diciembre de 2009

Navidad 2009, 18 de noviembre de 2009
Nieva en Madrid. Desde la ventana contemplo los copos que desplaza el viento. Hace frío y vienen a mí los lejanos recuerdos del calor de una lumbre. Es el tiempo del buen tiempo: el marco propicio para hablar del amor.
Se dice que el amor es indefinible; que no es posible expresar con palabras la infinita gama de matices de este sentimiento tan esencial que caracteriza al ser humano.
Por el contrario, pienso que el amor, como cualquier otra emoción o experiencia, se puede y debe de definir. La palabra, escrita o hablada desde la conciencia, es vida y es amor, cuando contribuye a recordar la música de la que procede. El amor comienza en el momento mismo en el que se manifiesta la vida. En el vacío absoluto de lo no creado, el verbo que emana del corazón, vincula desde el inicio materia, luz y vibrante energía.
Así fue que al principio, dos elementos: núcleo y electrón, se unieron para forman el hidrogeno, luz base; más allá y en el calor de la experiencia, el amor reencontró al helio en el abrazo del sol; y todo aquello que nunca se puede separar, jamás lo hará, pues es contrato de reconocimiento que asocia en el cuerpo común que nos interpenetra.
Ni babel ni las guerras programadas han logrado erradicar la infinita fuerza de la mayor de las energías. Einstein acertó: el amor se propaga a la velocidad de la luz, y se materializa en las sensaciones que el ser experimenta a través de los sentidos.
Es el concepto universal por antonomasia. Habitualmente se asocia a lo romántico, maternal o sensual; es eso y todo a un tiempo, pues está ligado al origen.
Me gustaría hablaros del amor desde el corazón; desde esa incondicionalidad, reflejo del ser al que autorizo mi gobierno: amor a los hijos, a los padres, amor fraterno, amor romántico, amor a Dios, amor a mí mismo, amor a todo lo que es, vibra y se manifiesta en el presente o en los sueños.
Grandes luminarias lo han definido así:
Aristóteles
• "El amor consta de una ánima singular que ocupa dos cuerpos."
• "Los malos obedecen por miedo, los buenos por amor."
Mahatma Gandhi
• "Donde hay amor, hay vida."
Platón
• "Donde reina el amor, sobran las leyes".
• "El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.".
• "La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.".
• "No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe".
Francisco de Quevedo
• "El amor es fe y no ciencia."
• "Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan."
William Shakespeare
• "El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.
El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en la Primera epístola a los corintios, escribió:
«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
1 Corintios 13:4-7.
Feliz quien ama y se deja amar, proclama el Padre Angel de Mensajeros de la Paz.
Es curiosa la paradoja ¿qué mecanismos gobiernan al ser humano, que se mata por tener razón y sin embargo aspira eternamente a la felicidad? Si preguntas a un promedio de personas, aparentemente sensatas, ¿qué prefieres, tener razón o ser feliz? La mayor parte de seguro responde que ser feliz. No es así en lo cotidiano. El mayor esfuerzo que uno pueda hacer a lo largo de su vida, se centra en cruzar el puente que separa los hemisferios que nos circunvalan y desde allí tomar la nave que lleve del cerebro al corazón. En esa estamos y desde la atalaya de ambos os deseo a todos una feliz navidad.
El jardín del cáliz y María Magdalena, 12 al 15 junio 2009

El Jardín del Cáliz es un espacio de ensoñación situado en el suroeste del Reino Unido, Somerset, Glastonbury, en el que, según algunas leyendas artúricas medievales, José de Arimatea, tío abuelo o hermano mayor de Jesús, dependiendo de las fuentes, vertió, en las aguas puras de un pozo que allí se encuentra, la sangre y el sudor de Cristo contenidos en las vinajeras de la última cena.
¿Cómo pudo llegar José de Arimatea a aquél lugar atravesando todo el Mediterráneo por mar y Francia por tierra? La repuesta parece hasta cierto punto lógica. La familia de Jesús corría grave riesgo, tras la crucifixión de Cristo. El imperio romano abarcaba toda la tierra conocida de entonces. Sólo había espacios de tranquilidad en zonas muy concretas, una de ellas justamente en el suroeste de Inglaterra, donde habitaban druidas, semejantes en cierta medida a los esenios, y donde había establecido un cierto comercio con los judíos de la época.
¿Alguna vez os habéis detenido a pensar que sólo hay un hombre en toda la historia de la humanidad en el que se da un antes y un después? Ese hombre es Cristo. Mas sin embargo, también una mujer permanece en igualdad de rango y maravilla: María Magdalena.
María Magdalena, menospreciada por unos, ignorada por otros, es el Cristo femenino. Es la parte que le falta al puzzle de confusión humana para dar al fin con el descorrimiento de los velos. En Glastonbury se puede ver todo cuanto está relacionado con lo sutil: corretear a los elementales por los parques; Avalon tras la lluvia; druidas en el Thor en ceremonia dirigiéndose a los cuatro puntos cardinales, pidiendo paz y buenas cosechas… y a María Magdalena en cada esquina de la ciudad.
Hay también en Glastonbury una abadía custodiada por los árboles más bellos que uno alcance a imaginar. El pruno del fondo mece el viento entre sus ramas y difunde una música de aves y aguas por doquier. La tumba del rey Arturo se despereza entre el altar mayor y el sosiego del verde. Empero, es el perfume de Magdalena el que embebe el ambiente de un sosiego difícilmente entendible, para quien no haya experimentado la dicha de estar entre sus ramas.
Si Arturo está realmente enterrado o no, que no lo está. Si fue fiel a la esencia crística o no, que probablemente no, tampoco tiene importancia. A Glastonbury se va a sentir; no a pensar. El intelecto en exceso desconecta del corazón. La inteligencia ha de estar unida al amor para intuir siquiera lo que se nos ofrece en lugares donde perdura la vibración, que una vez acariciara estos prados y bosques de verduras.
El jardín del cáliz alberga la fuente donde brota el agua más pura. Hay dos espinos blancos. El más grande se encuentra entre dos tejos enormes, justo encima del bellísimo lago de la Vesica Piscis. Los dos espinos nacieron de los brotes del cayado que llevaba consigo José de Arimatea, ensartado en la sagrada tierra que le diera cobijo.
http://www.welcometoglastonbury.co.uk/2007/11/chalice-well-gardens.html
Todo el jardín rezuma geometría de perfección. No hay una sola planta sin propósito. Es el lugar de meditación más encantador que he tenido la suerte de encontrar. Sentado en cualquiera de sus rincones, se puede traspasar el umbral del raciocinio y desvelar esos pensamientos de la mente y de la conciencia, donde realmente habita el sol que nos mora. La trinidad de nuestros tres cerebros, la triada mente, corazón y conciencia. Es el triangulo que da paso a la puerta que conduce a la paz que germina desde hace milenios en lo más profundo de nuestra propia cueva.
Las aguas mecen, las aguas sanan. Caminar descalzos por la piscina de sanación del jardín es indescriptible. Cortan y te hace desear salir cuanto antes, pero que bien puede llegar a sentirse uno cuando recuerda la canción, tras el estribillo inicial del magnífico susurro.
María Magdalena es una mujer bella, grande, tiene el cabello ensortijado y una sonrisa de cielo. Viste como un ángel y camina despacio exhalando perfumes que aquietan, armonizan y perfeccionan. Tras ello surge el anhelo de dar con la Madre, con la Amada y encontrar de una vez por todas el lugar del que una vez partimos. Magdalena tiene una clave, ¿te atreves a buscarla?
En ella resuenan los ecos de las últimas palabras de Cristo en su postrer grito de alegría:
Elí, Elí, ¿lama sabactani, Dios mío, Dios mío, para este propósito fui reservado.
No es preciso desplazarse a Glastonbury para ser conscientes de la grandeza de Jesús o de su esposa. Mas sin embargo, ¡que alegría ser conscientes de que el amor permanece y no hay muros que lo contengan¡ Todo cuanto está aconteciendo, profetizado o no, sentido con temor o alegría, no son sino los signos de la presencia del que nunca partiera y está presto a manifestarse.
Más en:
Jardín del Cáliz
http://www.chalicewell.org.uk/
Abadía de Glastonbury
http://www.glastonburyabbey.com/
Incluyo por último este enlace de Iván Seperiza, médico chileno, infatigable difusor del pensamiento positivo, autor de más de trescientos documentos perfectamente elaborados. Este último que me hace llegar es sobre Cristo y la reencarnación. Viene al pelo, con datos sobre el emperador Constantino, la primera iglesia y las muertes que se han dado a Cristo, y no sólo la de la Cruz.
http://mm2002.vtrbandaancha.net/Jung2.html
Fraternal saludo
Iván de Quilpué
MUNDO MEJOR:
http://www.isp2002.co.cl/
José de Arimatea y música de Glastonbury
http://www.sfu.ca/sonic-studio/excerpts/excerpts.html#Spirit
EL AROMA DE CRISTO, 22 de abril de 2009
EL AROMA DE CRISTOMadrid a miércoles, 22 de abril de 2009
Hace poco más de quince horas regresaba de Tel Aviv. Durante diez días y en compañía de veintidós personas, he tenido la dicha de recorrer algunos de los lugares por los que transitó dos mil años atrás Jesús, Cristo, el Maestro, hijo de María y de José.
La tierra de la Biblia es ahora la del nuevo estado de Israel, donde las alambradas, controles policiales y el asfixiante aliento de la seguridad se ciernen como permanente recuerdo de que su experiencia de vida, dolor y muerte, aún no han calado en este mundo que aspira desde entonces y desde siempre a la paz.
Hemos estado alojados en el convento de las “Rosary Sisters”, congregación cristiana de monjas árabes fundada en 1880, en la ciudad de Jerusalén. Dicha congregación cuenta con sesenta y tres centros distribuidos entre varias de las ciudades del Islam más importantes, en el Oriente Medio fundamentalmente. La congregación despliega toda una amplia acción social, desde el cuidado y la educación, al alojamiento de los peregrinos. Las diferencias con respecto de otras congregaciones, es que es la única de estas características constituida en Tierra Santa y que las hermanas se turnan permanentemente en los diferentes centros para rezar a cada hora el rosario.
Una monja de dulce sonrisa, frágil y tierna, pero al tiempo sólida y estable, Sor Pasquale, ha sido nuestro ángel cuidador, en la oración, el alimento y el abrigo. ¿Cómo puede una sonrisa ser tan fuerte y tan bonita? Todavía tengo en mí la tarde de ayer, cuando se despedía de nosotros inundándonos a besos y bendiciones desde la puerta del convento.
Jerusalén, ciudad de tópicos, donde las barreras más inexpugnables son las de la mente, y donde a la vez a cada instante se produce el milagro de que las cosas funcionen. ¡Hay tantas cosas que ver y hacer en Jerusalén! Una de ellas, la más importante y la clave que resume nuestro peregrinaje, la pudimos confirmar desde la consciencia plena de nuestra pasión por Cristo, y es que la paz del mundo, el futuro de la humanidad se está dilucidando justo allí en estos momentos.
No va a ser lo que ocurra en el medio ambiente, los terremotos o cosas incluso inimaginables que puedan manifestarse, ni siquiera el fin de los tiempos relacionados con el 2012, la economía o las guerras, con ser tremendo todo esto, sino con construir o no hacerlo de una vez por todas la paz en el alma de Jerusalén.
Jerusalén, ha sido destruida en veinte ocasiones y reconstruida otras tantas. ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar en el porqué de todo esto? La razón es que el substrato de lo que se encuentra allí es una semilla cósmica, y las semillas cósmicas o florecen o explotan. No hay término medio, no vale con rezar o con suplicar que de fuera vengan a solucionárnoslo. Depende de judíos, árabes y cristianos, pero también y mucho de la paz que cada uno alcance en sí. Nunca ha sido tan necesaria la paz dentro de nosotros. Es el latido de una pluma el que va a inclinar la balanza. El mensaje es que la paz interior es el instrumento para llegar al amor, que edifique por fin sobre las más sólidas columnas.
Decir también que hemos visitado La Vía Dolorosa, El Santo Sepulcro, El Huerto de Getsemaní, La Iglesia de la Dormición… Enumerar los lugares recorridos tanto relacionados con el cristianismo, como con el judaísmo o el mundo árabe y sólo en la ciudad de Jerusalén, conduciría inevitablemente a la elaboración de un libro. Sin embargo, han sido diez días intensos no sólo allí, sino en otros lugares de Israel, todos repletos de experiencias y de regalos. Voy a comentar algunos de los más significativos.
El de mayor calado para mí ha sido el concerniente al Mar de Galilea. En una barca, similar a la que patronaba Pedro, el Pescador, y que es de las que se utilizan tanto por los peregrinos como por los turistas de Tierra Santa, pude sentir la presencia de Cristo. Eran las trece horas. Pedí al patrón que detuviese el barco en mitad del lago, una suave brisa se enseñoreaba en ese momento, reconfortándonos del implacable sol de Tiberiades. En un instante determinado, el grupo comenzó a meditar. Los marineros guardaron silencio. Sucedió entonces que casi todos sentimos algo, ya en nuestra imaginación, ya en la pura piel, ya en el corazón. Jesús remaba en compañía de Maria de Magdala. Caía la tarde, comentaban algo entre sí con risas, suavidad, fragancia y aromas. La sensación que nos llegaba era de torrente de agua que nos regase por dentro, recordándoos que en la memoria del agua todo permanece. El regalo del pescador de hombres, se hizo entonces onda en la canción de nuestras almas. Llovía Cristo dentro de cada cual. En un instante determinado, el patrón tomó su armónica y comenzó a interpretar la canción del Pescador de hombres. El clímax: un escalofrío dulce nos sacudió como viento a la hoja.
Otro de los instantes, apenas un fugaz resplandor, tuvo lugar en Masada, donde aún flota en neblina la esencia de los profetas. Allí sentí añoranza y el verso de la letra recordada. Dios se encuentra en los lugares más altos y más bajos de la Tierra. Nunca se ha marchado. Allí lo sentí como nunca antes lo había sentido.
Otro instante tuvo lugar en el Dominus Flevit, donde el Señor lloró contemplando la ciudad; el lugar está ahora ocupado por una pequeña iglesia. Un sacerdote francés oficiaba misa. Permanecí sentado a la entrada, recostado contra la puerta de acceso. El cura estaba exultante, como en trance, disfrutando de la misa, que se alargaba más y más impidiéndonos la entrada al recinto. Sin embargo, aquello resultó necesario. Allí pude ver al Cristo gigante, un ser de más allá de este mundo, de muchos mundos simultáneos, sentir en compasión infinita desde su inmenso poder, la destrucción de la ciudad que le condenaba a muerte. Describir a Jesús como un torrente de amor capaz de anegar al mundo, no es suficiente. El Jesús que vi era muchas capas de luz de fuerza descomunal, controladas desde el propósito y desde el amor infinito de un ser que ve y siente como hombre por el dolor inmenso de la humanidad.
Pero no es sólo por el hombre por quien lloró Jesús; lloró por quienes han puesto al hombre lejos del hogar del padre y aun persisten en el empeño, imbuidos en los miedos que produce lanzarse desde el vacío de la mente al colchón del corazón.
Otro lugar que visitamos fue la Iglesia de Maria Magdalena, mandada construir por el Zar Alejandro III en 1883, canción de música bella que se enseñorea sobre la ciudad. Probablemente María Magdalena jamás pisara los lugares sobre los que se asienta la iglesia, sin embargo las monjas blancas rusas han imbuido de un espíritu delicioso el aire de los jardines que la circundan. Allí fui consciente de que María Magdalena es tan fuerte como Jesús y de su misma condición regia.
Tras ello, Qumran, en un instante de comunión con los esenios, monasterio en el que sentimos la presencia del adolescente Jesús y de los misterios en los que resultó iniciado. Luego Nazareth, el Mar Muerto, el desierto de Judea, el Monte Carmelo…y otra vez Jerusalén, visitando lugares donde la Virgen está a la vez dormida, muerta y ascendida, según sea quien la custodie. Hay incluso un lugar donde los griegos ortodoxos afirman que nació María y poco más arriba los franceses dicen lo mismo.
Sólo unas líneas de despedida para quienes hayáis tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Me cuesta escribir, modular con palabras un sentimiento que me está resultando tan especial. Amar a Cristo es fácil, entenderlo quizá ya no lo sea tanto, pero vivir, siquiera un segundo, la luz que aún permanece de sus brillos, es una experiencia que hay que sentir para enseñorearse de su trascendencia.
DE SANTA TERESA Y DE SAN JUAN DE LA CRUZ, día 5 de enero de 2009

Quiero compartir con vosotros el redescubrimiento de Santa Teresa y de San Juan, al que nos han llevado a Sagrario y a mí nuestras vacaciones de fin de año. El veintiocho de diciembre del año recién concluido, Sagrario y yo decidimos celebrar la llegada del nuevo año en un balneario. Elegimos el que más se ajustaba a nuestro presupuesto, coincidente además con ser uno de los pocos en disponer de plazas libres: Palacio de las Salinas, en Medina de Campo (Valladolid) http://www.palaciodelassalinas.es/
Un acierto la elección. El lugar pasar por ser de los que tiene mejores aguas mineromedicinales de Europa. Por otra parte la factura del edificio, el emplazamiento y el cuidado de las instalaciones, lo convierten en lo que es: un auténtico balneario para el cuerpo y un ajuste para el alma.
¿De qué manera nos lleva esto a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz? Justo el último día de nuestra estancia, decidimos visitar el convento de los carmelitas descalzos de San Juan de la Cruz, situado en el centro de Medina del Campo, a cuatro quilómetros del balneario. Un solo fraile en todo el convento y prisas por salir:
- Padre, nos hemos casado con versos de San Juan de la Cruz y nos gustaría visitar la iglesia – le decimos.
- Bueno, pasen; pero va a ser una visita relámpago, pues me esperan desde hace rato – nos responde.
Un claustro precioso; un retablo didáctico y repleto de reliquias. En la sacristía nos muestra el dedo meñique de San Juan, ennegrecido y un tanto tétrico, esa es la verdad; pero ya hay un algo que comienza a cautivarnos: el propio fraile que nos lo muestra. Nos dice que para entender a Cristo hay que imitarle. De otra manera no es posible, menos aún desde el intelecto. Nos habla de San Juan y se le percibe “enamorado” del pequeño frailecillo. “Un desconocido. Si se supiese realmente quien ha sido San Juan de la Cruz, el mundo quedaría maravillado”- comenta.
Juan Jesús, que así se llama nuestro anfitrión, se va animando mientras desgrana una tras otra perlas de San Juan (en este caso me permito tomar literalmente de Wikipedia para no cometer errores en la transcripción)
Noche oscura llama también san Juan a las «terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo»; ateniéndose a este último significado, habla de una noche del sentido y de una noche del espíritu, situadas, respectivamente, al fin de la vía purgativa y de la vía iluminativa, tras las cuales vendría la vía unitiva, aspiración última del alma atormentada por la distancia que la separa de Dios, y realización de su deseo de fusión total con Él. La existencia de estas tres vías se corresponde con las tres potencias clásicas del alma: memoria, entendimiento y voluntad, que en este mismo orden son reducidas a un estado de perfecto silencio. El silencio de la memoria es llamado en la mística esperanza. El silencio del entendimiento se llama fe y el silencio de la voluntad caridad o amor. Estos tres silencios representan a la par un vaciamiento interior y una renuncia de uno mismo que alcanza su máximo grado a través de la virtud de la caridad. De ahí sobrevienen la enorme angustia y la sensación de muerte característica de los místicos, pues unirse a Dios es un perderse previo a sí mismo... para después ganarse.
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_la_Cruz
- Ya no puedo estar más con vosotros, sin embargo como me pilla de paso, venir conmigo que os voy a enseñar otra cosa – sugiere mientras nos invita a abandonar el convento.
Salimos y ya en la calle nos sorprende que mucha gente se detenga a saludarle. Le besan. Le abrazan: hola, Juan Jesús, le dicen. Recorremos unos trescientos metros y son como una docena de veces las que se ha debido de detener, correspondiendo al cariño de quienes hacia él se dirigen.
En una de las calles que salen de la Plaza de la Hispanidad se halla la sorpresa. Una pequeña capilla, milagrosamente intacta, en la que San Juan de la Cruz ofició su primera misa. Unos instantes de contemplación, de empaparnos fugazmente del aroma de los cuadros y está vez sí que se despide de nosotros:
- No dejéis de visitar el convento de las hermanas carmelitas – nos recomienda antes de decirnos adiós.
Unos quinientos metros separan uno de otro lugar. De nuevo una sola monja, sorprendida también por nuestra petición de visitar el museo, ya cerrado, y el refectorio donde Teresa y Juan conversaban sobre Dios.
Es el refectorio el lugar al que queremos ir, pero antes cumplimos la visita al museo. De nuevo lo mágico y en parte lo tétrico, carne de Santa Teresa en un relicario, su sudario, bordados y alguno de sus escritos.
Uno de ellos nos llama poderosamente la atención.
REVELACIÓN QUE TUVO NUESTRA SANTA MADRE TERESA DE JESÚS, ACERCA DE SU MUERTE
(cifra o revelación de la muerte de la Santa)
A diecisiete de noviembre, octava de San Martín, año de mil y quinientos y sesenta y nueve, vi, para lo que yo sé, haber pasado doce años, para treinta y tres que es lo que vivió el señor, faltan veintiuno.
Es en Toledo, en el Monasterio del Glorioso San José del Carmen.
Yo por ti y tú por mí. Vida
Doce por mí y no por mi voluntad se han vivido
TERESA DE JESÚS
Es en el refectorio donde sentimos realmente el instante precioso de encontrarnos casi físicamente con Teresa. Sagrario percibe como una brisa y yo creo ver tras las rejas el delicado rostro de la madre. Es más tierna y femenina de lo que imaginaba. Una meditación y el regalo de su abrazo.
Me da entonces por asociar ese momento y el sueño de la noche pasada, del que conservo algunas pinceladas.
Un maestro, mi primer maestro de escuela, don Antonio, me muestra un escrito. Este dice más o menos así:
Una vez que la senda se ha trazado
Una vez recorrido el camino
Sólo queda volver a las huellas
Que los pasos dejan al andar
Aquí concluyo. Como última cosa decir que el día anterior Sagrario y yo nos enteramos de que la única propiedad que tuvo en vida Santa Teresa fue un palomar, que aún pervive. Ella llamaba al convento “el palomar” y a las monjas “sus palomas”. Si queréis saber más:
http://www.gotarrendura.es/HISTORIA.htm
Feliz año a todos
Paco y Sagrario
FELIZ NAVIDAD 2008, 20 diciembre

Año tras año llega la navidad en su tiempo. Ayer era hace un rato y de nuevo los propósitos, la familia, la ternura. ¿Cómo expresar en sus justas palabras el impulso que nos anima en estos momentos? ¿Es quizás distinto del de otros, manifestados en el continuo presente que es el tiempo? No; no lo es. Hace ya unas cuantas lunas que decidí ser mi mejor amigo y aun encontrándome todavía en el empeño, sé que debo de cumplir lo propuesto: que haya paz y verdad en cada uno de mis pensamientos, en cada una de mis palabras; en cada acción que ejecute yo o se lleve el viento.
Siento la fortuna de estar justo donde me encuentro. Un mundo que cambia, que deja atrás sus miedos y cruza las neblinas de los malos recuerdos. No es una crisis; es un cambio. Aferrados a las inexistentes cadenas de los arcaicos conceptos, pretendemos no mirar siquiera a los cielos, por ver si hubiese un horizonte distinto del de las absurdas prisiones que nos impusieron los que de allí vinieron. Pero ¿se puede cambiar, sin perder por ello la vida en el intento? Se puede y se debe, nos va todo en ello.
Hay tanto escrito, tanto dicho, tanta información, que se nos olvida sentir. ¿Qué siento? Perdura en mí algún temor, aflicciones y también remordimientos. Sin embargo, he sido cada vez lo mejor que he podido, incluso cuando no lo he sido. No obstante, siento también que es llegado el tiempo de mirarse hacia dentro. Veo en mí al niño que todavía soy, al joven que se agita, al hombre maduro que a la paz aspira; a Dios, que desde el último rincón mi casa habita.
Con poco más de diez años y desde un lugar de la Mancha, de cuyo nombre si quiero acordarme, Villanueva de los Infantes, recreaba el universo encerrado en una caja grande, metida a su vez en otra más grande y en otra… hasta lo que la mente alcanza. Luego me decía, “si no hubiese nacido, no sufriría, pero tampoco sería” “¿cómo saber que hubiese sido de mí sin ser? Tengo cincuenta y seis años y no pregunto más esto. Ahora, cuando la paciencia me llega, me digo ¿lo veré? ¿Veré un mundo nuevo, donde mis hijos y los que no lo son, pero que también me conmueven, encuentren por fin la paz, el amor y la gracia?
Navidad, cuando la luz alcanza a vislumbrase por un instante justo un poco más que la oscuridad. Tres días y el diamante brilla. Linterna mágica que ilumina senderos, caminos por recorrer y experiencias que al alma animan. Bendita navidad, benditos tiempos nuevos.
FELIZ NAVIDAD
Ver este vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=I8D32zcp1GE&eurl=http://deepakchopra.com/?p=822
SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, 15 de junio de 2008

Hoy día 15 de julio de 2008 he tenido el privilegio de asistir en el Centro de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía a la presentación del DVD, Santiago Ramón y Cajal: las mariposas del alma.
Me ha conmovido. Apenas si he podido ver la mitad de la presentación y tengo urgencia en compartir lo visionado.
Santiago Ramón y Cajal tuvo sin duda alguna acceso a los conocimientos sobre el origen del origen. De alguna manera y tal como otros grandes hombres, Einstein, Beethoven o Graham Bell se le dio la oportunidad de ojear el gran libro de la vida.
Médico, investigador, escritor, fotógrafo, filósofo, artista y hombre comprometido fue capaz de adelantarse a la mecánica quántica y al universo holográfico. Cajal habla de los axones y del intercambio de estos con las dendritas, en una red neuronal semejante en fractal a la que compone el universo entrelazado. El axón emite mensajes químicos sin aparente soporte material, que están a un tiempo en multitud de estados simultáneos. Del cerebro a la mente, de la mente al origen, donde quiera que este se encuentre. Un microscopio, apenas capaz de ver más allá de lo que se podía en la época y su determinación de hombre de bien, fueron más que suficientes para adelantarse a la moderna neurociencia.
El buen pensar, la responsabilidad de emitir sólo lo mejor que haya en nosotros, se confirma desde el entrelazamiento de redes que conforma el gran cerebro de la humanidad en su conjunto. Observar los dibujos de Cajal, las interconexiones que dibujan neuronas, dendritas y axones. Saber que somos en realidad lo que emitimos, que estamos reproduciendo de continuo lo de dentro hacia fuera, debiera de hacernos meditar sobre lo oportuno de hacer un cambio en nuestras vidas y cuanto antes. Nada es ajeno y todo está interconectado, en un bellísimo cuadro de profundidad infinita.
Hay muchas claves en este DVD, tanto en lo concerniente a la ciencia más clásica, como a los valores más delicados del ser humano o a la rapidez y el porqué de las cosas que pasan. Lo recomiendo vivamente.
El vídeo está audiodescrito y subtitulado, versiones español e inglés, puede ser por tanto visto y oído también por ciegos y sordos
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Tenemos el gusto de anunciarle la presentación oficial del DVD SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL: LAS MARIPOSAS DEL ALMA, producido por TVE Comercial, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (Fundación CIEN) y la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Este DVD contiene el documental del mismo nombre, de una hora de duración, coproducido por TVE y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, con motivo del centenario de la entrega del Premio Nobel a Ramón y Cajal.
Ganador del GOLDEN AWARD FOR THE BEST BIOGRAPHY en el World Media Festival 2007 (Hamburgo) el documental se ofrece en este DVD que presenta, además, una serie de contenidos extras. Con ellos se completa este proyecto, muy recomendable a nivel educativo y divulgativo de nuestra ciencia y de los valores universales que impulsaron a Cajal a realizar su tarea, cuyos resultados le han llevado a ser el fundador e inspirador de la neurociencia moderna.
http://www.divisared.es/Paginas/FichaProducto.aspx?idTitulo=1213
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Hará como cosa de diez o quince años escribí esta narración sobre Leslie Lemke, que creo complementa lo referido anteriormente.
LESLIE LEMKE
Por FLV
May dudó unos instantes; no por falta de resolución, sino porque era consciente de la responsabilidad que asumía al hacerse cargo de un niño en aquel estado. La adopción de un niño, en fase terminal, suponía para ella ser responsable de algo tan extremadamente serio, como ayudar en el tránsito de una etapa de vida, precaria, a otra en la que sólo Dios sabe que nos aguarda.
Leslie hizo su irrupción en este mundo en Milwaukee, allá por mil novecientos cincuenta y dos. Su madre lo dio en adopción nada más nacer. Tras un parto prematuro, llegaba a la vida con una gravísima afección ocular y desarrollaba un glaucoma, por el que fue preciso extirparle ambos ojos. Sufría también de daños en el cerebro y su frágil salud inducía a pensar que el hálito de la existencia iba a escapársele en breve.
El fragilísimo estado del niño movilizaba al servicio social del condado, empeñado en hallar una persona que se hiciera cargo de una criatura en tal situación, evitando que muriese en un hospital, lejos del cariño de una madre.
Dieron con la persona, May Lemke, su madre desde entonces. Esta mujer, enfermera de profesión, contaba cincuenta y dos años al hacerse cargo del niño y tenía además cinco hijos propios.
Los hijos de May habían comenzado a independizarse. De hecho, vivía prácticamente sola con su marido Joe, en una modesta cabaña cerca del Lago Pewaukee. May guardaba, sin embargo, mucho amor dentro de sí, en disposición de ofrecerlo con generosidad a quien lo precisara.
May cuidó toda la vida de Leslie con cariño infinito. Enseñó a éste todo cuanto de ella precisaba: a comer, para no morir atragantado, a comunicarse, por medio de sonidos y del tacto de las manos; a caminar... May residía prácticamente de manera permanente en el corazón del niño.
Leslie no sólo no murió, sino que se fue transformando en un muchacho grande y fuerte, cuidado en todo momento por las bondadosas manos de la menuda y bella mujer que era May.
May pasaba el día cantando y hablando a Leslie. De hecho, Leslie permanecía amarrado a ella por una cinta desde el amanecer al ocaso. Se le ocurrió en una ocasión poner las manos del niño sobre un piano. El niño se dejó hacer.
Leslie se sintió intrigado por el ritmo y por la música desde el primer momento. Poseía una prodigiosa memoria y era capaz de reproducir las canciones escuchadas, o de repetir cualquiera de las conversaciones que hubiese escuchado, días e incluso meses antes.
Leslie contaba catorce años de edad cuando vino a acaecer que una noche quedó embelesado, en unión de sus padres, por el fondo musical de una película emitida en televisión. May, Joe y Leslie se fueron a la cama con el regusto del buen cine y la emoción del agradable sonido. Al amanecer, May volvió a escuchar la dulce melodía. Resultaba extraño, pero pensó que Joe tal vez se habría dejado puesta la televisión.
Bajó presurosa las escaleras del cuarto y al llegar al recibidor, la sorpresa y la emoción la dejaron sin aliento. Allí, frente a ella, se estaba produciendo el milagro tantas veces rogado a Dios. El ser desahuciado, condenado a una muerte prácticamente segura, se le manifestaba en la gozosa plenitud de la melodía que le fluía del alma a las manos.
Un niño ciego, autista, con parálisis cerebral y salud quebrada, deslizaba sus dedos por las teclas del piano, e interpretaba a la perfección el Concierto Nº 1 en Piano de Tchaikossky.
Sólo una vez en toda su vida había tenido Leslie la ocasión de escuchar esta pieza. Resultó más que suficiente. Nunca hasta entonces había interpretado nada o recibido clases de música, salvo el acompañamiento rítmico apoyado por los dedos de su madre.
May rebosaba de contento En la convicción de que debía de hacer partícipe del regalo de la música de Leslie a la comunidad, se decidió por dar a conocer sus habilidades en iglesias, escuelas...
Leslie provocaba el asombro entre quienes le escuchaban. Su repertorio resultaba ilimitado. Era capaz de reproducir cualquier canción con solo escucharla una vez. Su fama comenzó a extenderse por doquier.
En una ocasión, Walter Cronkite, de la CBS, daba inicio a uno de sus programas informativos vespertinos, con la siguiente noticia: “esta es la estación del año en la que se celebra un milagro. La historia que les voy a narrar pertenece al período del año en que nos encontramos. Es la historia de un joven, un piano y un milagro”.
Desde entonces, Leslie ha dado conciertos a lo largo de EE.UU. Ha estado incluso de gira por Japón. Hoy es el día que sigue ofreciendo conciertos gratuitos en guarderías, cárceles o iglesias.
Lo realmente sorprendente de esta historia de personas que padecen de discapacidad en grado extremo, es el círculo que se cierra sobre sí, del amor al amor.
En mil novecientos ochenta, May comenzó a padecer la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de la que más información se dispone y sobre la que más se ha investigado hasta el momento; pero de la que aún no existe tratamiento eficaz que la combata.
En realidad el Alzheimer es la enfermedad del olvido. Las referencias más elementales se trastocan. La desorientación es una constante, que daña a quien la padece y duele a quien acompaña. May iba olvidándose de todos, de sí misma y hasta de su querido Leslie.
Sólo de tanto en tanto una sonrisa se le dibujaba en los labios. Era cuando Leslie ejecutaba en el piano las dulces melodías, que todavía perduraban en algún lugar del dañado cerebro. Entonces sonreía y decía “éste es mi chico”.
Si la música cesaba, May caía en el mutismo y se encerraba en el olvido. Falleció el seis de nov
... (... continúa)CRÓNICA DE UN CAMINO, 17 de abril de 2008

Escrito que recoge mis impresiones sobre el Camino de Santiago
Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es
http://limonche.blogia.com/ (fotografías y tres primeras etapas)
Madrid a jueves, 17 de abril de 2008
Escribo esta crónica sólo unas horas después de haber llegado en tren desde Santiago de Compostela. Lo hago así para transcribir lo más fielmente posible las primeras impresiones de esta experiencia.
El camino andando a Santiago lo inicié en compañía de dos compañeros de la empresa en la que trabajé hasta mi prejubilación: Telefónica. Estos dos compañeros (Antonio y Julio) fueron quienes planificaron el viaje. Ellos tuvieron la gentileza de invitarme y desde aquí va para ellos mi agradecimiento.
Dicho esto he de expresar en primer lugar que esta ha sido una experiencia durísima, apegada a la tierra y alejada en cierta manera del cielo, sin concesiones; planificada y ejecutada con tremenda precisión, por dos ingenieros de planificación de redes de telecomunicaciones, que es la profesión que los mencionados ejercieron hasta su prejubilación.
Todo viaje genera unas expectativas. Yo esperaba la dureza; pero esta ha superado con creces todo lo imaginado.
Apenas si ha habido un instante para la meditación; la contemplación del árbol, la ermita o la puesta del sol. Jornadas con un promedio de treinta quilómetros, de desayuno a comida, literalmente (de siete de la mañana a dos o seis de la tarde en ocasiones), sin apenas resquicio para la parada, descanso o contemplación. Veintidós días que comenzaron el dieciocho de febrero y en tres jornadas salteadas de semanas distintas y diecinueve jornadas consecutivas, nos llevaron de la iglesia parroquial de Santiago y San Juan Bautista de Madrid, a la Catedral de Santiago, donde llegamos el miércoles de esta semana, día dieciséis de abril del año en curso de dos mil ocho.
La distancia que separa la iglesia de Santiago de Madrid de la catedral del mismo nombre en Compostela, de acuerdo con la asociación de amigos del camino de Santiago de Madrid http://www.demadridalcamino.org, es de seiscientos setenta y seis quilómetros, justo el mismo número en metros a que se encuentra la mencionada iglesia con respecto del nivel del mar, que es de seiscientos setenta y seis.
Los diecinueve días seguidos los iniciamos en Segovia, el día veintinueve de marzo. La primera impresión de Segovia, vista en la lejanía desde Zamarramala, donde una vez al año las mujeres mandan sobre los hombres, es sobrecogedora y alienta cuadros de belleza semejante en jornadas posteriores. En la iglesia parroquial de Zamarramala, iglesia de la Magdalena, el párroco nos estampa el primer sello de nuestra acreditación continuada y nos habla de su iglesia. En ella contemplo en el pórtico de entrada y junto al altar, en el sagrario, el sol y la luna, símbolos “paganos” en un templo católico. Esta es una señal simple, de que todo forma parte de lo mismo: la tierra y el cielo; de que no hay privilegios, ni atribuciones de exclusividad. La madre tierra es el origen de la vida. La madre María es la continuación o evocación de una misma cosa.
El día siguiente, día treinta de marzo, el trayecto de Santa María la Real de Nieva a Coca, pasa entre otros por Navas de la Asunción, lugar donde Margarita, la hospedera del albergue y pastelera nos obsequia con pastelillos.
Margarita, a pesar de ser hospedera, no sabe del camino más allá de los seis quilómetros en ambos sentidos. Es sin embargo devota y agradecida de los peregrinos.
En Santa María la Real de Nieva visitamos el templo de Nuestra Señora de la Soterraña, anterior monasterio de dominicos, en el que yacen quinientos de ellos cubiertos cada uno por una especie de lápida de madera, junto a la tumba de un inquisidor cubierto de una lápida de mármol. La sensación que me produce esta visita es de inquietud.
El día dos de abril es el que se me hace más duro y provoca posteriormente una tristeza cercana a la depresión, que me hace incluso dudar de si continuar o no. Este día recorro cerca de cincuenta quilómetros, mochila de diez quilos a las espaldas, y apenas una parada de cuarenta minutos para comer unos huevos fritos y un pedazo de lomo de cerdo, siendo que no he probado la carne en más de dos años y que esta se nos sirve frita en su propia grasa.
La llegada del dos de abril es a Medina de Rioseco, donde se nos presenta un cura muy peculiar, Jano, que se asemeja más un bohemio de larga melena y rostro peculiar, que a un sacerdote. Jano nos regala una maravilla: la visita a la iglesia de santiago apóstol de Medina Rioseco. El retablo y toda la iglesia están centrados en el apóstol http://es.wikipedia.org/wiki/Medina_de_Rioseco . Aquí comienza de alguna manera la vibración de Santiago, que continuará haciéndose presente en otras muchas iglesias o templos a él dedicados a lo largo del camino.
El día tres es el día en el que mi hijo Francisco Javier cumple veintiséis años. En la noche prácticamente no duermo, con aprensión en el pecho, pensando que de un momento a otro el corazón me pueda fallar. Decido no caminar ese día, que es justo una de las etapas más suaves y bonitas, Medina de Rioseco- Villalón de Campos, a orillas del Canal de Castilla.
El remordimiento de dejar solos a mis dos compañeros, unido al hecho de pasar el día del cumpleaños lejos de mi hijo, la situación de mi otro hijo; los mensajes de mi hija y el hecho de sentir que sí me fallo es a ellos y a mí mismo, me sumen en un estado de apatía profundo. Justo entonces aparece Santiago, un hospitalero del camino, de sesenta y ocho años, al que comento que he hecho la etapa en taxi.
- Pues los que llegan en taxi a los albergues en los que yo soy el hospitalero, no les dejo pasar. El camino es para hacerlo a pie, me regaña.
Sus palabras me hacen reaccionar y decido que al día siguiente, duerma o no, voy a seguir andando.
Así lo hago, pero sucede algo curioso. En Santervás de Campos, un pueblo cercano, en el que hacemos un alto y desde el cual se contempla el pueblo anterior, vemos a lo lejos que llega un peregrino: Santiago.
Saludamos a Santiago y contemplamos estupefactos que sin rubor alguno levanta la mano, para un coche y pide con desparpajo que le lleven al albergue del pueblo siguiente. Sus palabras de reproche evidentemente no iban dirigidas a él mismo; probablemente iban dirigidas a mí.
Este es el día también en el que me llama Carmen, una prima de mi primera esposa, con la que mantengo una buena relación de amistad, para comentarme que ha sido madre. Lo entiendo como un regalo y como la vida nueva que se manifiesta en este camino
Al día siguiente llegamos a Sahagún. Aquí, en la iglesia de San Tirso, convertida en museo, hay una tumba de piedra impresionante, que no se sabe bien a quien contiene o contuvo, pero que transmite muy buenas vibraciones. Me gusta y me deleito un instante, sentado frente a ella.
El día cinco hacemos el trayecto Sahagún- Mansilla de las Mulas. En mitad del camino me sorprende mi cuñado Néctor, que viene en sentido contrario. No me reconoce con la barba que llevo de varios días y contemplo con divertimento como me saluda sin saber quien soy. Su llegada me reconforta y es de una gran ayuda, pues hace calor y la distancia que me separa de mis compañeros es apreciable. Néctor viene a darme ánimos y es una bendición en el momento más oportuno.
Al día siguiente caminamos de nuevo cerca de cincuenta quilómetros en nuestro paso por León. Aquí me sucede algo curioso. Al aproximarme a la catedral, un joven, de la edad más o menos de mi hijo Roberto, se acerca a mí y sin dejar de mirarme a los ojos, con los suyos claros y azules me grita:
- ¡El amor es una tristeza¡
Yo le digo:
- Ámate a ti mismo y aprenderás a amar sin tristeza
Me sorprende el muchacho, que se aleja sonriente. Visito la catedral y a la salida de nuevo me espera:
- Entonces, me dice, lo que hay que hacer es amarse a uno mismo, ¿verdad?
- Sí, así es, le digo. Si te amas, amarás a los demás sin depender de nadie nada más que de ti mismo
El día siete nos caen unas gotas de granizo camino de Astorga. Otros días tendremos lluvia, nieve y sol.
El día ocho, en Rabanal del Camino, tenemos la oportunidad de escuchar el gregoriano de dos monjes benedictinos y de recibir de ellos la bendición del peregrino. Este es el día precisamente en el que me llama compungido mi hijo Francisco Javier para decirme que Bécquer, nuestro viejo gato persa, ha muerto.
El día once llegamos a Cebreiro, donde según la leyenda tuvo lugar el milagro de Cebreiro http://www.corazones.org/lugares/espana/cebreiro/a_cebreiro.htm y es lugar donde se encuentra el santo grial. La subida es brutal, más de ochocientos metros de desnivel en apenas siete quilómetros. El corazón parece querer salírseme del pecho. Controlo el nerviosismo y finalmente tras una penosa subida alcanzo el objetivo.
En Cebreiro hablo con Manuel, un peregrino transeúnte, sin techo, un “mendigo” alcohólico que lleva seis años haciendo el camino. Manuel me dice que el camino nunca está solo, incluso el treinta y uno de diciembre de cada año. Me habla también de su familia, a la que no ve desde hace doce: me cuenta que no quiere dormir en albergues, porque no dejan entrar a su perro y me habla de otras muchas cosas. Es un hombre más joven que yo, pero tiene un aspecto cansado y triste, al tiempo que ajeno y distante. Manuel se me asemeja a Cristo. Me despido de él y le deseo suerte.
A la entrada de Triacastela hay un castaño que según nos comenta un lugareño tiene mil setecientos años. En la provincia de Lugo cada castaño o dada roble son como un monumento, una escultura viva en búsqueda de la perfección. Hay miles y miles y a cada cual más bello. Me detendría una eternidad para tocarlos o deleitarme en su contemplación, pero la marcha apremia.
Aroma el tra
... (... continúa)CAMINO DE SANTIAGO, TERCERA ETAPA, 11 de marzo de 2008

Hoy he recorrido, junto con mis dos compañeros de ruta, la tercera etapa del Camino de Santiago desde Madrid: Cercedilla-Segovia.
En total han sido unos cuarenta y dos km., si bien la distancia en plano es de treinta y dos. La razón, un pequeño despiste de unos diez Km., una densa niebla y una interpretación errónea de las señales.
La parte más dura ha sido la correspondiente a la subida a la Fuenfría, un desnivel de unos quinientos metros en poco más de una hora, transitando por la antigua calzada romana.
Como curiosidad, he perdido las gafas en la subida. El esfuerzo me las empañaba; comencé a ponerme nervioso por el ritmo del compañero más aventajado y por los miedos que a dios gracias voy dejando en el camino. El caso, es que he perdido las gafas.
Le pregunté al apóstol, oye ¿para subir hace falta ver? Bueno quizás no me respondió de la manera en la que esperaba, pero lo que sí hizo fue responderme.
Mis dos compañeros, además de excelentes personas y gente de corazón, están muy preparados en todos los aspectos. Yo no me oriento bien. Sin embargo, hoy, en dos ocasiones, las dos veces que nos perdimos intuí, y así se lo dije a ambos, que no eran esos los caminos.
La marcha ya sin interrupciones desde Segovia a Santiago la hemos retrasado al 29 de marzo. Cada vez que pueda iré colgando crónicas y fotos en mi blog, donde por cierto pueden leerse las dos anteriores.
http://limonche.blogia.com/
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CRÓNICA DE ANTONIO JOSÉ ELIZONDO
Amigos:
La séptima sesión de puesta a punto del martes día 3 comenzó otra vez con la pérdida de uno de los participantes, de modo que en vez del cuarteto previsto, hicimos la caminata sólo el trío compuesto por Julio Mira, Paco Limonche y yo.
El peregrino perdido fue otra vez Juan Antonio Sánchez Moreno, que se acostó el día anterior con un gripazo y no se pudo recuperar en la noche.
Tomamos en el intercambiador de Moncloa un autobús que salió a las 7:15 con dirección a Cercedilla.
En Cercedilla nos bajamos en la parada de la estación de ferrocarril, y entramos a su cantina para tomar Paco y yo un segundo desayuno, sellar las credenciales y aliviar nuestras vejigas.
Una vez bien preparaditos nos enganchamos a la primera flecha amarilla que vimos próxima a la estación y comenzamos a andar a las 8:27 (Es curioso el hecho de que en las dos etapas anteriores pudimos comenzar a andar prácticamente a la misma hora, las 8:28).
A las 8:56 llegábamos a la zona de Las Dehesas y nos encontramos el primer mojón del Camino de Santiago, que nos indicaba una distancia al final de 605 kilómetros.
Después de subir por los restos de la calzada romana de la vía XXIV del itinerario de Antonino que unía Titulcia con Septimanca (Simancas) pudimos coronar el puerto de la Fuenfría a las 10:04. el mojón correspondiente indicaba que ya sólo nos faltaban 599 kilómetros para nuestro destino. Habíamos tardado 1h 8min en recorrer 6 kilómetros, por lo que la velocidad media en la subida fue de 5,29 kilómetros por hora.
Paco tuvo la desgracia de perder las gafas en este tramo, pues se le empañaban con el sudor y al quitárselas no debió guardarlas bien. Yo sudé también lo mío y con el viento frío que nos encontramos en la otra vertiente he cogido un trancazo que todavía estoy sufriéndolo.
A continuación nos adentramos en el monte de Valsaín, donde vimos un poco de nieve y a las 10:37 alcanzábamos las ruinas de la casa de Eraso.
Llegamos a la Fuente de la Reina a las 10:53, donde hay un mojón que marca 596 kilómetros hasta Santiago, con lo que la velocidad media desde el puerto fue de 3,67 kilómetros por hora. (Este dato está falseado por el tiempo que perdimos haciendo fotos en el puerto y en los puntos por los que pasamos).
El mojón con la marca de 591 kilómetros a Santiago lo alcanzamos alas 11:57, siendo la velocidad media en este tramo de 4,69 kilómetros por hora.
Viendo la buena marcha que llevábamos comenzamos a hacer planes para comer en algún restaurante de Segovia y guardar los bocadillos para la cena en casa.
Pues bien, a partir de aquí debimos equivocarnos en alguna bifurcación pues perdimos las flechas amarillas y, como había mucha niebla no disponíamos de la referencia visual de Segovia.
A eso de las 13:00 reconocimos el error y desanduvimos parte del camino hasta que encontramos a una agente forestal en su vehículo que, a pesar de que desconocía por donde discurría el Camino de Santiago nos indicó donde creía haber visto un panel explicativo del mismo. Efectivamente lo encontramos y alcanzamos el mojón con la indicación de 589 kilómetros hasta Santiago a las 13:53. Habíamos tardado 1h 56min en progresar sólo 2 kilómetros, lo que equivale a una velocidad media efectiva de 1,03 kilómetros por hora.
Dijimos adiós a nuestros planes de una comida con mesa y mantel y nos dispusimos a encontrar un lugar oportuno para comernos los "bocatas".
Por fín arribamos al Caserío de Santillana a las 14:24, donde hay un mojón que marca 587 kilómetros hasta Santiago (Velocidad media en este tramo 3,87 kilómetros por hora), y en unas rocas próximas nos sentamos para comer resistiendo el viento frío. En este caserío están los restos de la antígua casa de esquileo de Iturbieta y se atendía un rebaño de 40.000 ovejas, dando de comer a 300 familias.
Después seguimos la cuerda de Santillana hasta Segovia, cruzando un puente sobre las vías del AVE, pasando próximos a la estación del AVE y llegando a la estación municipal de autobuses de Segovia a las 16:45.
Mi podómetro marcaba 41,31 kilómetros y, teniendo en cuenta que habíamos parado 20 minutos para comer, la velocidad media alcanzada había sido de 5,18 kilómetros por hora.
Tomamos unos cafés mientras esperábamos al autobús de "La Sepulvedana" que salió a las 17:00 y dejó a Paco en Moncloa a las 18:00 y a Julio y a mí en Príncipe Pío pocos minutos después.
Durante la marcha acordamos tener una octava sesión de entrenamiento el próximo lunes 17 de marzo, festividad de San Patricio. Recorreremos la etapa "0" del Camino de Madrid a Santiago, es decir, el recorrido urbano que va desde la Catedral de la Almudena y la Iglesia de Santiago hasta la Plaza de Castilla. Para rematar la faena ese día nos iremos a comer un cocido a "Malacatín" en la calle de la Ruda. En función de la hora a la que lleguemos a la Plaza de Castilla volveremos a pie parte del camino y tomaremos el metro para asegurarnos la llegada a "Malacatín" a las 14:30.
Como en otras ocasiones os recuerdo la conveniencia de comunicarme lo antes posible si tenéis intención de acudir, para así saber a quienes tenemos que esperar y para cuantos tengo que reservar mesa.
Un abrazo,
Antonio
Ultreia et Suseia
DHHG
CAMINO DE SANTIAGO, SEGUNDA ETAPA, 3 de marzo de 2008

ESCRITO DE JOSÉ ANTONIO ELIZONDO SEDANO
Amigos:
La sexta sesión de puesta a punto del lunes día 3 comenzó con la pérdida de uno de los participantes, de modo que en vez del cuarteto previsto, hicimos la caminata sólo el trío compuesto por Julio Mira, Paco Limonche y yo.
El peregrino perdido fue Juan Antonio Sánchez Moreno, que tomó un tren equivocado en la estación de Príncipe Pío y se fue a Cercedilla, el final de nuestra etapa, y no a Colmenar viejo, que era el comienzo previsto.
El tren en el que viajabamos el trío llegó a Colmenar Viejo con un poco de retraso a las 8:20, de modo que comenzamos a andar a las 8:28, después de que Paco se tomara un desayuno en el bar de la estación. Para la próxima caminata os recuerdo la conveniencia de salir bien desayunados de casa.
Desde la estación de Colmenar Viejo nos dirigimos a su parroquia para encontrarnos con las señales del Camino de Santiago y abandonar el pueblo por el Camino Bajo de Cerceda. A las 9:15 alcanzabamos el mojón que nos indicaban que nos faltaban sólo 639 kilómetros para llegar a Santiago.
A las 10:06 cruzabamos un puente medieval junto a las ruinas de un batán.
Pasadas las 11:30 llegabamos a las proximidades de Manzanares el Real.
A las 12:06 pasabamos por el desvío a La Pedriza, y ya nos faltaban sólo 624 kilómetros para nuestro destino final.
Un poquito antes de llegar a Mataelpino pasamos por la ermita de San Pedro, donde nos refrescamos en su fuente, pues hacía una mañana primaveral, con un sol de justicia.
A las 13:11 llegabamos a Mataelpino y continuamos hacia Becerril de la Sierra.
A las 13:31 encontramos un árbol precioso, y Paco no pudo reprimirse y lo abrazó fraternalmente.
A las 14:04 alcanzamos el mojón que nos decía que ya sólo nos faltaban 615 kilómetros.
A las 14:42 llegamos a Navacerrada, donde decidimos comer, pues ya veíamos que era imposible llegar a Cercedilla a una hora en que pudieramos encontrar un restaurante abierto.
Mi podómetro marcaba 32,75 kilómetros.
Al llegar a Navacerrada Julio nos llevó sin pérdida al restaurante Espinosa que tanto él como Paco ya conocían y que estaba justo en el camino marcado.
En este restaurante, situado en el número 2 de la calle Sacramento (Cerca del ayuntamiento), por si a alguno le pudiera interesar visitarlo, recuperamos fuerzas. Paco tomó de primero una sanísima crema de verduras, mientras que Julio y yo nos intoxicamos tomando cada uno dos platos llenos hasta el borde de callos con garbanzos, pues en el restaurante cometieron la imprudencia de dejar en nuestra mesa un recipiente lleno de dicha mezcla explosiva. Hubo un camarero que fue reprendido severamente por Julio, pues pretendió llevarse el recipiente antes de haberse servido la segunda ración.
De segundo Julio tomó croquetas y Paco y yo dorada a la espalda acompañadita de pimientos rojos. Estaba muy bien guisada y sabrosa.
De postre tomamos unas raciones de natillas para Julio y Paco, y una de tarta de chocolate para mí.
La faena fue acompañada con vino tinto y casera, y la rematamos con unos cafés para Julio y para mí, y un té para Paco.
A las 15:55 abandonamos el restaurante previo pago de 10 euros por barba, incluyendo propina y seguimos las flechas amarillas hasta Cercedilla.
Llegamos a la estación de autobuses de Cercedilla a las 17:10, y mi podómetro marcaba 39,66 km. Julio dice que el podómetro contó de más en este último trayecto porque dí pasos más cortos al ser un camino de bajada. También es posible que fuera debido al rebote interior que iba sintiendo por la carga de garbanzos.
Dió la casualidad de que estaba saliendo un autobús hacia Madrid, de modo que me adelanté e hice señas al conductor para que parara y nos recogiera. Así lo hizo y llegamos a la parada que hay en el exterior de la estación de metro de Moncloa, donde estudiamos los puntos de salida de autobuses para la salida de la próxima sesión, visitamos a mi hija Almudena en su cubículo de Bibliometro y tomamos el metro para nuestras casas respectivas.
La velocidad media conseguida en el tramo Colmenar Viejo - Navacerrada fue de 5,25 km/h. , en el tramo Navacerrada-Cercedilla fue de 5,53 km/h. y en el total de la etapa fue de 5,30 km/h.
Si hacemos caso a lo indicado por los mojones, entre los mojones 639 y 624 alcanzamos una velocidad media de 5,26 km/h. , entre los mojones 615 y 624 la media fue de 4,57 km/h, y entre el primer y el último mojón fue de 4,98 km/h. Podeis comprobar las horas de paso por los mojones viendo las propiedades de las fotos que os envié ayer. En la solapa resúmen aparece la fecha, hora y minuto en que fue tomada cada foto.
Acordamos llevar a cabo la séptima sesión el próximo martes, día 11 de marzo, festividad de San Ramiro.
El plan para dicho día consiste en recorrer la tercera etapa del Camino de Madrid, es decir, la etapa Cercedilla-Segovia. Según la información que tenemos, no existe ningún restaurante hasta el final de la etapa de modo que, ante la posibilidad de no llegar a Segovia a una hora en que estén abiertos los restaurantes, resulta necesario ir provistos de bocadillos y de agua suficiente para la caminata, pues no es seguro tampoco que encontremos fuentes. Si los hados nos favorecieran y llegaramos a buena hora a Segovia podemos guardar los bocadillos para cenar en casa.
La hora de cita para la salida son las 7:00, y el punto de cita es la puerta de la dársena 22 de la isla 2 (amarilla) del nuevo Intercambiador de Moncloa. Si vais en metro el acceso a la isla 2 está justo enfrente y a la derecha de las exclusas de salida (Hay un punto de información a la entrada misma del pasillo de acceso a las islas ¿archipiélago? y se ve desde las esclusas de salida). La compañía es autobuses "Larrea" y la línea es Madrid-Cercedilla (¡Juan Antonio, no tomes otra vez un atajo subiéndote a un autobús que vaya a Segovia!)
La vuelta la haremos en autobuses de la compañía "La Sepulvedana", que finalizan en la Estación Sur de Autobuses en Méndez Álvaro.
Como en otras ocasiones os recuerdo la conveniencia de comunicarme antes de que acabe el domingo, si teneis intención de acudir, para así saber a quienes tenemos que esperar.
Un abrazo,
Antonio
Ultreia et Suseia
DHHG
Sólo me cabe añadir algo que la discreción de Antonio ha omitido: me desvanecí en el restaurante. Creo que fue un corte de digestión, dado que mezclé varias bebidas muy frías y las natillas también lo estaban. Es la primera vez en mi vida que pierdo el control, pues aún en las circunstancias más delicadas, hasta entonces nunca me he desmadejado de tal manera. Me atendieron Antonio y Julio, la dueña del restaurante y un cliente, no sé si médico, farmacéutico o sanitario, que verificó mi pulso, puso mis pies en alto y fue el ángel que me recuperó. Gracias a todos. Un abrazo desde el corazón.
CAMINO DE SANTIAGO, PRIMERA ETAPA, 18 de febrero de 2008

Queridos todos:
El 18 de este mes de febrero, comienzo de año maya en el calendario tzolkin, comencé junto con dos amigos el Camino de Santiago desde Madrid.
Hora de comienzo 8,40. Lugar, Torres Kio, Plaza de Castilla de Madrid. La salida había tenido lugar en realidad unos días antes desde el corazón, al ir por mi acreditación y las de mis dos compañeros a la Iglesia de Santiago Apóstol (dos de las personas que aparecen en la foto son compañeros de las tres primeras etapas).
Ya en la Iglesia de Santiago Apóstol un mendigo me ofreció el primer regalo del camino: dos zapatillas nuevas de mujer.
Mencionada en el Fuero de 1202, Santiago Apóstol fue una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Situada en la plaza de Santiago, sobre el solar de la actual, se trataba de un edificio pequeño y poco capaz, en donde lo único destacable era una pequeña portada flanqueada por dos columnas dóricas y rematada con una escultura del santo sobre un caballo en actitud de pelear.
En cuanto a su feligresía, durante el Antiguo Régimen fue una de las más antiguas de la ciudad, extendiéndose por los alrededores de la plaza de Santiago. En 1805, se fusionó con la vecina parroquia de San Juan.
Durante el reinado de José Bonaparte, fue derribada para ampliar el entorno del Palacio Real. No obstante, pocos años después se decidió reedificar de nueva planta encargándose del proyecto el arquitecto Juan Antonio Cuervo, quien la construyó entre 1811 y 1814.
Llegamos a Colmenar alrededor de las 15 horas, tras atravesar ocho meandros de riachuelos que florean el camino e ir bordeando las tapias del Pardo
Me gustaría haber escrito con calma este correo y tenía idea de haberlo hecho días antes del 25 de marzo, pero siento que debo de hacerlo ya.
Adjunto el recorrido previsto. La segunda etapa está prevista para el lunes de la próxima semana. Tras esta habrá una tercera y luego, una vez pase la Semana Santa, ya sin pausas, 19 días seguidos.
Ocurren cada vez más cosas de la luz que llega y al tiempo de la oscuridad que se resiste. Así lo vivo yo mismo dentro de mí. Tal vez este camino no lo podáis recorrer físicamente junto a mí, pero si vuestra luz y cariño me acompaña, al llegar a Santiago enviaré el abrazo del Apóstol a quien así me lo pida expresamente.
Un abrazo
Paco
Tres gorriones
Tres gorriones se acicalan en el árbol situado frente a la ventana en la que se encuentra la mesa desde la que escribo. El sol ha despuntado. Se encuentra a dos dedos en el horizonte. Los amaneceres de Madrid son de una belleza indescriptible. Con mis manos y en la mente, pinto el cielo de arrebol y me uno al cuadro que imagino.
Hace ya tiempo que cambió la sutil ondulación del éter. La transparencia del aire quiebra remansos y adopta pliegues que anticipan un mañana de luz plena, cada vez más inminente. La mañana donde los miedos de la noche; las oscuridades del día y las ventanas oclusas del alma, puedan por fin recuperar el aliento de vida, ocultada tras párpados cegados por el terremoto. Sobrevuelo el cielo de Madrid. Es hermoso todo.
El canto de los gorriones remansa y calma. Ya sólo me duele nada.
¿Cómo pudo haber un terremoto? ¿Qué hicimos o dejamos de hacer para que ello sucediera? No tiene importancia; simplemente ocurrió. Ahora la tarea es el mundo nuevo. Un mundo donde al fin podamos reconocernos en cada uno de los latidos, de los otros yo que también somos. Abro las ventanas de mi castillo; la luz lo inunda todo. Resulta que he estado toda mi vida tropezando en… nada. Las cadenas no estaban sujetas a ningún muro. Las he llevado por siglos y ¡estaban sueltas¡
La lucha ha sido dentro; he pretendido cambiar lo de fuera y era en mi interior donde estaban los miedos. La amnesia provocada por los cascotes provocó este estado pasajero de inconsciencia, de unos pocos miles de años. Pero ¡estoy vivo¡ Es la Tierra mi hogar; el Sol mi abrigo y el Cielo el cuadro que imagino.
Son ya cuatro dedos de sol. Los gorriones se han ido. El mañana es el ahora, y tú y yo los que siempre fuimos.
Que tengas un buen día
FLV
Aprovecho para haceros llegar la petición de mi amigo José Diaz, que dejó todo para irse al Nepal, y que necesita una pequeña ayudita. Allí ya hace tiempo comenzaron a despertar y necesitan ayudarnos desde la ayuda.
http://www.educanepal.org/
Hola…Hola..!!
Menuda sorpresa ayer al leer el correo. Escribió un buen amigo y solo quedan ya 12.000 euros para completar los 50.000 de la residencia de discapacitados.
Ayer estuve en la casita donde viven los niños ahora, rellenando sus fichas par ver si buscamos patrocinios… y pensé que para animar esto un poco mas seria bueno que vierais algunos de los niños que residirán en la residencia. En un futuro puede que incluso podamos ofrecerles tratamiento… como implantes, operaciones, etc..!!
Después me los lleve a todos al cine......menuda procesión de sillas de rueda, muletas...y cojos… pero todos sonriendo y la mar de felices de tener un día diferente..!!
Besos mil....!!!!!!!!!
"Amarme, amarte, sentir, reír, llorar...... volar....amar un poquito más"
José Díaz (Sitaram Arial, Saraswoti village )
Tribhuvan Higher Secondary School
Nawalpur 11, Hetauda
Makwanpur District
Nepal
www.educanepal.org
Como regalo por tu ayuda, estas canciones para el día de San Valentín de las mejores canciones de amor:
http://www.elmundo.es/especiales/2008/02/espana/enamorados/canciones/index.html
Pinchar y ya está.
Y si aún precisas de mayor sosiego, déjate mecer por San Juan de la Cruz y la maravillosa interpretación de Amancio Prada, Llama de amor viva - tema completo (2,3 Mb) – CANCIONES DEL ALMA
Letra de San Juan de la Cruz. Música y voz de Amancio Prada
http://www.amancioprada.com/archivo.htm
EL CAMINO DE LA VIDA

CUANDO CIERRO LOS OJOS, VEO MUY POCO
(verano de 1999)
Por:
Francisco Limonche Valverde
Cuando cierro los ojos me encuentro en oriente; cuando los abro, estoy en occidente.
¿Qué necesidad tengo de buscar la verdad, si cualquier acción a favor de los demás, contiene todas las filosofías; todas las religiones, el universo entero y al mismo Dios?
Vicente Ferrer, Andhra Pradesh – INDIA
1
Nada más descender del avión, me alcanza un golpe de aire caliente y plomizo. Hay calor acumulado, de atmósfera, de siglos y de personas. No hay piedad siquiera en los pasillos, pegajosos y agobiantes.
Tras más de doce horas de vuelo sin escalas, México me recibe con calor del Caribe.
Benito Juárez, aeropuerto de México D.F., un mundo de idas y venidas, de pasiones mexicanas y de temblor de esperas. De improviso me invade un súbito temor. Todas las reconvenciones y advertencias, de las que vengo sobradamente cumplido, hallan justificación, ante la heterogénea multitud, apenas contenida, de la muchedumbre expectante.
Dudo un momento, en decidirme a cruzar la línea de salida.
Lo hago, tratando de descubrir a Susana. No lo consigo. Venciendo la timidez que impone ser contemplado por tantas personas desconocidas, doy una descarada vuelta a lo largo del amplio semicírculo que forman las gentes.
Las gafas me resbalan; sudo. Apenas si distingo las figuras. Rostros expectantes, miradas de espera, miradas de amor contenido o de emoción sin reservas; miradas las más, que me confunden.
Un hombre de bigote generoso y sonrisa abierta llega hasta mí:
- Taxi, señor – me dice.
- No, gracias. Vienen a recogerme – respondo.
Sin embargo, Susana no llega, ni llegará. Una imprevista manifestación de protesta sindical, que corta el tráfico al aeropuerto, se lo va a impedir. Pero eso no lo sabré hasta tres horas después, acomodado ya en el Hotel Flamingos Plaza.
México D.F., es para mí el tópico de su gente, las rancheras, sus pirámides aztecas, la arquitectura colonial, sus satélites de telecomunicaciones; y, sobre todo, la Virgen de Guadalupe.
Quiero beber de la magia de los ojos de la Virgen Morenita: descubrir al indio Juan Diego en el fondo de su mirada; dejarme bañar por la luz de su manto y enredarme, henchido de amor, en el dulce sosiego de la protección divina.
Es este el viaje de mi vida, presuroso y con fecha de caducidad, pero no por ello con menor anhelo y gozo de futuro.
María, la Virgen Guadalupana, hace cosquillas en mi alma. La tengo en mí y quiero mirarla de frente, comérmela a besos y dejarme, al tiempo, seducir por este intenso amor que me quema los adentros.
Apenas llega Susana al hotel, lo primero que le pido, dada la profunda amistad que nos une, es que me lleve a La Basílica de la Virgen de Guadalupe:
- Quiero darle un beso a La Morenita. En todo el viaje no he hecho sino pensar en ello – le digo con vehemencia y emoción contenida.
Susana se sonríe:
- Chico, México D.F. no es Madrid. En esta ciudad circulan diariamente más de ciento veinte mil taxis, y unos cuatro millones de vehículos. La noche encierra peligros, y las distancias para ir de uno a otro lugar, se miden por horas. Además, a estas horas, La Basílica de Guadalupe se encuentra cerrada.
Finales de marzo de mil novecientos noventa y nueve. Llego a México, D.F. por razones profesionales, pero también a descubrirme por dentro. Sé que la Virgen me va a ayudar, de una vez por todas, a hallar el camino de mi vida. Ese camino, iniciado hace más de cuarenta y siete años, del que aún no he conseguido levantar siquiera un mapa trazado a mano.
En el fondo de mi ser, tan sólo pretendo hallar la senda que la mirada externa no percibe, y que preciso descubrir de una vez por todas, para no confundirme ni confundir, y para intentar salir, ya sea a tientas, de esta cueva que me oculta a la luz del día.
Bien es cierto que desde niño la bella madre me acompaña y me colma de amor. Ese amor que experimento en todo cuanto me rodea. Puedo apreciar el temblor de un sentimiento, dejarme llevar del dulce cascabeleo de una sonrisa. A veces, sin embargo, me cuesta quererme. Me cuesta ser sincero conmigo mismo. ¿No es absurdo ser enemigo de sí mismo o engañarse uno a sí mismo? ¿Cómo si no, justificar el absurdo de un dolor autoinfligido, por causas que no tienen otra razón sino temor a lo desconocido?
Confieso, no obstante, que este viaje hacia adentro me ocasiona una gran inquietud. La Virgen ha sido en cierta medida su inductora. Pero admito que latía en mí desde tiempo atrás. Ahora, llegado el momento, me temo que es cuando de verdad no sepa por dónde continuar.
Las prisas, incluso para morir, que parecen haberse adueñado de todos, ocultan antiguas tragedias, que se acumulan a las propias que se padecen.
Es tiempo de darse sosiego. Testimoniar nuestro amor a los que nos antecedieron, con la asunción de la causa de los antiguos dolores, aceptar sin más el nuestro, y llegar de una vez por todas a la paz.
Lloro por el dolor de los que ya se fueron y sufro por el de los que lo padecemos en estos momentos. Mis manos se contraen, compungido ante el espantoso silencio de la mirada de la muerte. Naciones, daos la paz, Tierra, llegad a la armonía. Niños, ¡dejad de sufrir¡, amores, ¡amaos¡, padres, ¡dad un beso a vuestros hijos¡ Hacerlo ya, no aguardéis otra eternidad. Vuestra ofuscación la estamos pagando con creces. Soy hijo de vuestros sufrimientos, como los míos los son de quienes me continúan. Pero hasta aquí hemos llegado. No doy un paso más sin saber qué se esconde tras este paraíso de dolor.
Voy a buscarte razón, como el crisol a la luz. He de hallarte de entre esta maraña de pensamientos, sensaciones, emociones y quejidos que me espantan. No me concentro; me miro y cierro los ojos, y aún sintiendo en mí las heladas manos del Padre Ferrer, me resulta del todo imposible hallar el oriente.
¿Cómo puede ser que, aún gozando del privilegio de los maestros, dude tanto y de tan continuo?
Empero, qué gran privilegio, beber de la sabiduría plena de amor de Vicente Ferrer. Tuve ocasión de conversar con él, durante el acto de su reconocimiento como mensajero de la paz, en Madrid, en mil novecientos noventa y ocho. Qué impacto tan duradero me produjo aquello.
Vicente Ferrer nos decía cosas sencillas, impregnadas de su magia de santo. La magia del que en realidad sabe que no sabe, y no obstante acepta en nombre de Dios todo cuanto intuye. Y esa intuición es la de la luz, la luz del amor que une en un todo a la eternidad y a sus humanas criaturas.
Vicente nos habló de los mayores, y de las personas que padecen de discapacidad, síquica, física, social o moral.
Vicente es tan tremendamente bueno, que acepta todo, incluso que tras esta no haya otra vida:
- Si es voluntad de Dios – dice.
Para mí, sin embargo, resulta de una provocación extrema, admitir que la persona que sufre de discapacidad o de dolor, encierre un diamante forjado en las manos del Creador. Porque de ser esto así, ese diamante se habría de hallar más oculto que el que de la luz de nuestros desvelos.
Es seguro que no complace al Cielo el sufrimiento; no obstante, esta vida no tiene otra razón de ser sino de búsqueda y perfección. A unos pareciera que la suya fuese una búsqueda sin complicaciones, dichosa incluso. A otros la búsqueda les implica un esfuerzo, que no se corresponde con la limitada capacidad asignada.
A veces no es posible dar un paso, por el dolor de la ausencia. Ausencia de los sentidos, ausencia de los abrazos; ausencia de la fuerza necesaria para caminar por este mundo, sin la ayuda precisa, que nos permita avanzar en el camino. Ese camino que de seguro nos ha de conducir al lugar al que todos debemos confluir, en algún momento a lo largo de nuestras vidas.
Vengo a México a encontrarme con gentes, que a su modo y manera, y tal como lo hago yo, se buscan a sí mismos a través de los demás. Son ellos, mis amigos hispanoamericanos, con los que en breve mantendré la dicha del encuentro, tan puestos, tan redichos, tan caballeros, tan señoras.
Nada ocurre porque sí. Lo he descubierto en el transcurrir de los años. El que yo y mis amigos hispanoamericanos nos dediquemos profesionalmente, a buscar soluciones que ayudan a las personas, no es algo que nos ocurra sin causa que lo justifique.
Toda mi vida la he pasado suplicando a Dios que me permita hacer algo útil por los demás. La ayuda al prójimo es un privilegio que hay que agradecer por partida doble. A Dios, en primer lugar, por tener la deferencia con nosotros, y a nuestros semejantes, en segundo lugar, por el honor que se nos otorga al compartir con quien de nosotros lo demanda.
La discapacidad no es algo que afecte a los demás. Afecta a todos. A quienes la padecen en mayor medida, y no ven, ni oyen, ni caminan o están locos o son viejos, o incluso todo a un tiempo. Afecta a todos, porque la peor de las discapacidades, es la del alma derrotada.
Susana sufre. Ella y yo sabemos porqué. Pero sublima su sufrimiento, en una atención sin límites hacia todos cuanto la rodean. Sufre por su pueblo mexicano, tan dispar, con gentes que padecen de raquitismo por una parte, o de las enfermedades del vecino del norte opulento, por la otra; con minusválidos que carecen de apoyo, con viejos a los que la ciudad mata de soledad; con la emigración, que hace de México, a pesar de ser el primer productor en plata y extremadamente rico en recursos mineros, el país del mundo en el que más gente sale fuera.
Y sufro, como ella, por no poder hacer algo más por mis semejantes. Colaboro con el sordo, mostrándole el teléfono de textos que le permite la comunicación
... (... continúa)


