TARTESSOS-ATLÁNTIDA: mito o realidad, 11 de abril de 2012

Introducción
La idea de este trabajo me surgió tras una visita al museo Lázaro Galdiano de Madrid en noviembre de dos mil once. A la entrada del museo hay una vitrina que contiene una jarra de bronce; el asa es una serpiente que muerde en la cabeza a un león, que es la tapa. La alegoría para mí resulta evidente: la serpiente, lo instintivo, atenaza y somete por la fuerza al león a través de la cabeza. Así ha sido desde el principio y así es en el presente. La mente-cabeza gobierna e induce los actos comunes del hombre; así como se piensa así se es. El león siempre es dominado por la serpiente a menos que éste la seduzca con la sutilidad de la conciencia.
Este conocimiento es antiquísimo y procede sin duda de una civilización conocedora de las limitaciones o programaciones a que está sometido el ser humano desde el principio de los tiempos, ya sea esta programación hecha por los dioses ya lo sea por el azar.
La jarra es preciosa y con un acabado perfecto. Sin embargo la directora del museo apenas se detuvo en ella, si se exceptúa en un par de detalles de la cultura tartessica, que definió como muy elaborada y para afirmar que la jarra es una de las piezas más destacadas del museo, justamente por la finura y acabado de sus formas. A mí me hubiese gustado indagar más, pero como era una visita de grupo me quedé con las ganas.
Para la elaboración de esta breve reseña sobre Tartessos he consultado dos fuentes distintas y un tanto antagónicas, a la par que similares en la conclusión de lo mágico de las mismas. Una es el libro “las golondrinas de Tartessos” de la profesora de la UNED, Ana María Vázquez Hoys. |
Ana María Vázquez afirma que unos cuatro mil años antes de Cristo los habitantes del sur de la península ibérica utilizaban ya la escritura. En consecuencia es posible que los fenicios aprendiesen a escribir de los íberos y no al revés, aunque dos mil años después nos llegase de nuevo de vuelta con ellos.
Otra fuente que he consultado es la página web Iberia cuna de la humanidad, del investigador vallisoletano Ribero Meneses, filólogo e historiador:
http://www.iberiacunadelahumanidad.net/
La cultura megalítica, de la que procede la cultura tartessica, está escrita en piedra. Como más relevantes los signos trazados en cuevas, ya de bisontes y ciervos en Altamira ya de otros animales en El Castillo del norte de España. De igual manera en el museo arqueológico de Huelva hay un antiquísimo útil redondeado calificado como “pulidor de flechas”, hallado en el dolmen de San Bartolomé con signos que son claramente de escritura.
Hay multitud de leyendas en la práctica totalidad de las tradiciones conocidas que hablan de un diluvio o inundación universal, ocurrida unos diez o doce mil años atrás. Ese diluvio anegó y sepultó la Atlántida en lo que hoy es el océano Atlántico.
Tartessos o Tartéside es el nombre con el que los griegos denominaron a la que creyeron primera civilización de Occidente.
Platón ya habla de la Atlántida en los diálogos de Timeos y Critias cuatrocientos años antes de Cristo. Más de dos mil trecientos años después, en mil novecientos veintidós, el arqueólogo alemán Adolf Schulten llega también a la conclusión de que Tartessos bien pueda ser la Atlántida.
Pruebas cartográficas y de satélite obtenidas sobre el actual Coto de Doñada alientan la idea de que allí haya existido la ciudad de Atlantis o Poseidón, capital de la Atlántida.
Los griegos son quienes han marcado el rumbo de Occidente y de la civilización humana tal y como hoy la conocemos; en ello parece haber consenso, sin embargo, de inmediato se descarta aquello que parece fantasioso sin darle mayor crédito que el de mito o literatura. No obstante es probable que Platón pudiera tener razón: la Atlántida existió y Tartessos fue su continuadora.
2, La controversia Tartessos-Atlántida
De la Atlántida – Tartessos renace la primera civilización tras el diluvio. Todas las demás son sus sucesoras.
Hay un mapa de Ptolomeo, astrónomo y astrologo en la Biblioteca de Alejandría, que quizás contenga la clave. En él aparecen cinco grandes islas, inexistentes en la actualidad, que responden a los nombres de:
Islas Eskopuli Trileuki / Islas Kassiterides / Islas de los Dioses (Deorum Insulae) / Isla Londobries = Barlanga =Eritheia / y, por último, Isla Gadeira?
Estas son islas pertenecientes a la hundida Atlántida, de las que los supervivientes conformaron Tartessos.
A este respecto Ribero Meneses comenta http://introitismo.es/ “Digamos que con los diferentes nombres de la ATLÁNTIDA ha sucedido lo mismo que con los innumerables nombres que el ser humano ha dado a DIOS a lo largo de la Historia: acabaron tomándose como Dioses distintos lo que sólo eran epítetos diferentes de un mismo Dios, el ASTRO SOLAR, CRISTO, BUDA, BRAHMA, BAKO, ZEUS, JÚPITER, ALÁ, APOLLO…, SANT´YAGO o DON´OSTIA nombres indistintos de una misma Divinidad, a la que a lo largo de miles de años se ha dotado de rasgos, leyendas y características bien diferenciadas y hasta antagónicas. Pues bien, esto es exactamente lo mismo que ha sucedido con los distintos nombres del Archipiélago de la ATLÁNTIDA en el que nuestra Especie EVOLUCIONÓ y TUVO SU CUNA…”
(... continúa)
ALEXANDER GRAHAM BELL Y EL DISCURSO VISIBLE, 29 de marzo de 2012

El texto que acompaña a este trabajo de lengua española de segundo curso de mayores, corresponde a una narración mía de dos mil uno revisada. Inicialmente barajé la posibilidad de analizar una de las preciosas conferencias de Federico García Lorca, pero al final descarté la idea, y opté finalmente por el análisis y revisión del escrito que sigue.
Está basado en la vida de Alexander Graham Bell, auténtico inventor del teléfono, por mucho que el congreso de los EE.UU impusiera a Antonio Meucci y desbancara a Bell del honor de la invención.
Por supuesto que antes que Bell hubo muchos que lo intentaron, incluso Sir Frances Bacon llegó a hablar de un tubo largo y hueco por el que reproducir sonidos de un extremo a otro. Meucci se quedó en el intento, siendo lo más cercano que estuvo el nombre dado a éste: teletrófono.
Lo realmente conmovedor de esta historia se resume en una palabra: amor. El amor de Bell por los sordos; por Mabel, su esposa sorda; como la propia madre del inventor del teléfono, a la que adoraba.
2 – Resumen
Alexander Graham Bell y el discurso visible, título de esta narración, es la visión de una pincelada en el precioso cuadro de voluntad desplegado por el inventor del teléfono de mejorar la vida, salud y comunicación de los seres humanos entre sí. Fueron tal la pasión y empeños puestos en ello, que en ocasiones Bell se olvidada de sí. Pese a ello, enamorado como estaba, buscaba el tiempo que no tenía para escribir cartas a su amada, siendo que la iba a ver unas horas más tarde.
El discurso visible trata de hacer entendible con el sentido de la vista lo que el oído no puede interpretar, pues la palabra escrita, cuando sale cargada de sentimiento, tiene la capacidad de movilizar al resto de los sentidos.
La forma que adopta el texto contempla distintos tiempos verbales, buscando no obstante la musicalidad y el anhelo de que el sordo sea capaz de ver la voz que el oído no percibe.
Ciertamente hay un recrearse en la admiración del personaje, si bien evitando en la medida de lo posible el uso de adjetivos que adornen en exceso lo expresado. Tal vez si que se incurre en algún que otro anglicismo, producto sin duda de la lectura de cientos de páginas en inglés de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU., tratando de profundizar en lo esencial de Bell, y del trabajo desarrollado durante años por el autor.
Al tiempo hay una parte técnica que anhela la complicidad del sentimiento de quien esto lea, más allá de la frialdad que impone la descripción de objetos, sin los cuales la vida en el 2012 no sería como la conocemos.
A.G.B. Y EL DISCURSO VISIBLE
Francisco Limonche Valverde
RIVAS PUEBLO, finales de Junio de 2001
Taller Literario. Asunto sobre el que escribir: un relato; el relato que ahora tienes en tus manos. Abstracciones, fábulas o sucesos, acaecidos o inventados. Ese es el tema que nos han encomendando desarrollar los profesores que han impartido el curso correspondiente a dos mil uno de Rivas. Lo cierto es que no sé cómo iniciar este escrito. Tal vez lo que más oportuno, sea explicar las razones por las que tomé la decisión, hace unos meses, de acogerme a un grupo de personas, unidas en el afán de su pasión por la palabra. El amor a la palabra es una forma de entender la vida. Nada de lo que nos sucede ocurre porque sí: sucede, fundamentalmente, por el uso que hacemos de la palabra. Hiere más la palabra inconsciente que el corazón encogido por el miedo. Empero la palabra también sana. Instalarse en la palabra significa, entre otras cosas, vivir en el ensueño de territorios que la imaginación fabula. Ello supone no obstante y de tanto en tanto renunciar a cosas tan sencillas, como tomar una cerveza en calma. En fin, me encuentro en este Taller de Rivas, abstrayéndome del sosiego de no hacer nada cuando me apetece, por la palabra y por su método.
He escrito cosas a lo largo de mi vida. Me gusta escribir y ser leído. Necesito, sin embargo, dejarme guiar por los que ya han transitado desde el fondo a la forma. La belleza es alma, pero también es cuerpo.
A finales de verano de dos mil y para una revista de telecomunicaciones, traduje del inglés al español unas cartas de amor de Alexander Graham Bell, humanista e inventor del teléfono. Descubrir la voluntad y la determinación de Alexander de dedicar su vida en favor de la palabra hablada, me llevó a biografiar aspectos desconocidos, al menos en la lengua española, de la vida de un hombre excepcional y de referencia. Me gustó lo que hice. Pero me quedó el regusto de algo más en lo externo de lo escrito. Escribir y hacerlo con la fluidez del aroma de la rosa, exige leer mucho, escribir aún más y compartir lo creado con otros. En esa tarea me encuentro, mientras me imbuyo en la determinación de Alexander de ofrecer el beneficio de su discurso visible y de la palabra hablada.
"El poder de la palabra hablada". A Alexander le brilla la mirada: tiene fiebre. Padece una de sus habituales y dolorosas jaquecas; pero no puede dejar de pensar en el sentido de la frase, que le ronda desde el alba.
El poder de la palabra hablada transforma el universo; transforma la realidad inmediata, e incluso el futuro que se anhela. De esa fuente, la persona sorda bebe, muy de tarde en tarde, escasos sorbos de subsistencia.
Mabel Hubbard y Alexander Graham Bell, dos seres unidos en el propósito fundamental de transitar unidos el camino de la vida y de donar el poder de la palabra hablada, sin importar tiempo, lugar o distancia, que permita a esta llegar allá donde sea precisa, en su presencia reparadora.
Mabel Hubbard era sorda y alumna de Graham Bell. El día en que Alexander la vio por vez primera, se le aceleró el pulso y le cambió el color de la cara. Tan bonita la niña, reposando en el regazo de la madre. El pelo largo, brillante, de una delicadeza que la caricia hubiese sido lo inmediato. Alec no se atrevió a ello. En realidad, se sintió ridículo, sin saber que hacer con el sombrero y tratando de aparentar una calma, que quedaba muy lejos de sentir. Ella era una niña de dieciséis años, pura e inocente; él un hombre hecho y derecho, educado en las formas y en el control de las emociones, que se estaba enamorando.
Alexander aparentaba más edad de la que tenía. Vino a la vida en Edimburgo, Escocia, el 3 de marzo de 1847. Ella lo hizo en Boston, EE.UU., el 25 de noviembre de 1857. La Universidad de Boston le nombraba profesor de fisiología vocal y de oratoria en 1873. Ese fue justamente el año en que Mabel se aposentó para siempre en su corazón.
Fueron años, los de mediados y finales del siglo XIX, en los que la investigación, fundamentalmente en los EE.UU., adoptaba un sesgo práctico, con inventos que revolucionaban el modo de entender la vida y la práctica diaria de lo cotidiano. Europa asistía atónita a los descubrimientos que llegaban desde la otra orilla del Atlántico, entre otros el realizado por Alexander Graham Bell, que patentaba el teléfono en 1876.
Por entonces, las personas sordas quedaban muy lejos de los beneficios de la palabra hablada, sin apenas acceso a una formación que les permitiera desenvolverse en un entorno, en el que la creciente competencia, comenzaba a constituirse en barrera adicional al de la ausencia de oído.
Mabel vivía hacía dentro. Quedó sorda a los cinco años de edad, y nunca más volvió a oír. Un niño sordo sobrevenido, configura el espacio en el que vive, en razón del lenguaje tanto verbal como no verbal que se establece entre padres e hijos. Quien conoce el verbo, nunca lo puede olvidar. Su lógica era la del oyente. A los cinco años, la curiosidad y el descubrimiento de la propia identidad, generan un vínculo en torno a la palabra que, de quebrarse, trastoca hasta el extremo del dolor constante, los perfiles del universo que se está construyendo en
... (... continúa)LLAMA DE AMOR VIVA, San Juan de la Cruz, 29 de marzo de 2012

Presentación
Este trabajo de curso versa sobre la obra de San Juan de la Cruz “llama de amor viva”. El libro del que me he valido está editado por Ediciones de Espiritualidad. Es de una segunda redacción del propio San Juan. El ejemplar que poseo es uno de la cuarta edición (Madrid 2004), con introducción, revisión textual y nota al texto de José Vicente Rodriguez, e introducción doctrinal y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Tiene ciento setenta y nueve páginas.
Introducción
Llama de amor viva probablemente sea la declaración más intensa y sentida de amor a Dios jamás expresada por ser humano. San Juan de la Cruz, su autor, patrón de los poetas españoles, nace en Fontiveros, Ávila, como Juan de Yepes Álvarez, un 24 de junio de 1542; vive una vida de penalidades terrenales y al tiempo de conexión con lo divino: hambre, raquitismo, vejaciones, a la vez que belleza, bondad, descubrimiento y conexión con lo eterno… Aun así como mortal deja partir el alma sin ser notada un 14 de diciembre de 1591 en Úbeda, Jaén.
Lo desgarrador y tierno de su declaración de amor es que quien la escribe lo hace en una coherencia tal, que es su propia vida garantía de lo expresado.
A punto de perderla en cada instante y con una infancia de penalidades, ya de fraile se compromete con Teresa de Jesús en el titánico empeño de reformar al Carmelo. Encomienda que le lleva a soportar el tormento a que le someten sus hermanos de orden para su retractación. No lo consiguen y tampoco se queja por el suplicio. Muy al contrario las palabras que le surgen son de amor absoluto, en las que aliento interno y música de un alma enamorada se transforman en vibrante alegría, transformadas en poemas en los que la delicadeza del verso transmuta lo denso en sutil y místico.
Contenido del libro El libro se compone de una introducción, un prologo y de las cuatro partes en las que se divide el poema. La bibliografía en la que se basa, aparte del texto del propio San Juan, códice base del ms.20 del Archivo Silveriano, Burgos, hace uso de otras ediciones de la obra y tratados relacionados con el mismo. A título de ejemplo García Palacios, Joaquin, consideraciones sobre el símbolo de la llama, Salamanca, 1990, pp. 159-166 Y Juan José de la Inmaculada, el último grado de amor, Santiago de Chile, 1941, 240 pp.
Aportación fundamental La aportación más importante es la del plano o mapa que traza el místico en la perfección del soneto para llegar de la mente al corazón y de este al más profundo centro: verbos heptasílabos y endecasílabos en rima consonante que siguen al dibujo trazado desde la subida al monte Carmelo y de la luz que se alcanza tras salir de una noche oscura del alma. |
El libro lo escribe San Juan a petición de Ana de Peñalosa, una de sus hijas espirituales, que le pide aclare lo que quiere expresar con el poema; aun así es tan evidente y hermoso que su sola escucha anima al alma e induce alegrías en quien lo recibe.
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!
Comentarios personales
San Juan se inspira para su llama de amor viva, según el mismo confiesa, en un poema de Garcilaso.
Garcilaso queda desolado cuando su amada se casa con otro y aunque este no sea el caso de San Juan, el amor de San Juan hacia Dios es tal que es su alma quien busca al amado en la plenitud del apasionamiento que le hace morir de amor en vida.
Que tiernamente hieres… Así es como uno se siente cuando le alcanza la sonrisa del primer amor, empero este resulta más grande cuando es Dios quien te toca.
Rompe la tela de este dulce encuentro… Apenas si le es posible soportar el dulcísimo gozo de saberle cercano. Telas que le impiden o dificultan la visión y el contacto. Dios susurra en los pliegues de nuestra alma; escalofríos imposibles de transcribir en un escrito, y es la gracia del sentimiento la que lleva a la paradoja de morir porque no se muere.
Me casé con este poema y con este poema despedí a mi padre. Hay belleza en toda buena poesía, que cuando te alcanza en lo profundo, como es el caso, sólo ofrece una sola y única salida
... (... continúa)RÉQUIEM POR UN HOMBRE BUENO

La muerte nunca es oportuna para el ego, por muy preparado que uno crea estar para abordarla.
Hay tantas programaciones de miedo incrustadas en nuestro subconsciente, que la respuesta automática siempre es de rechazo a la misma.
Ver morir a un padre no es fácil, pese a desear fervientemente acabe cuanto antes su sufrimiento. La contradicción radica en esta dualidad rechazo-anhelo; sufrimiento-liberación.
Mi padre, Santiago Limonche Castillejos, nació un domingo uno de julio de mil novecientos veintitrés en Villanueva de los Infantes y falleció en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid el día siete de marzo, miércoles, a las siete y media de la mañana aproximadamente.
Catorce días de agonía, respiración agitada, inhalando oxigeno desesperadamente y sin bajar su temperatura corporal de treinta y ocho, aprisionado el cuerpo frágil y menudo en una cama antiescaras.
Eran las siete y media de la mañana; acababa de comentarle a mi hermano Santi que mi padre seguro aguantaba hasta el domingo. Tras una noche en vela y dos semanas de hospital los dos estábamos extremadamente cansados. Vete, le dije, mientras espero a que llegue Pepe, nuestro hermano pequeño, que nos releve. No tiene sentido que estemos aquí los dos esperando el final angustiados.
Tan seguro estaba de que mi padre iba a durar unos días más que por teléfono pedí a mi hermana Mari o Pilar, como otros la llaman, que se fuese a trabajar; no vengas, le dije… Me falló la intuición, a pesar de que en mi fuero interno siempre he sabido que mi padre iba a ser oportuno y discreto en su adiós
Justo cuando Santi iba a recoger el abrigo para irse, de reojo observé como mi padre súbitamente dejaba de luchar y sin más se marchaba. Algo increíble que revivo una y otra vez intentando recordar los detalles. Fue como si le succionaran de arriba y le cortasen el cordón de la vida.
En apenas unos segundos el traje de su cuerpo quedó rígido, blanquísimo el rostro y la boca abierta. Sobre la cama los restos de una de las personas más admirables y honradas, a la que más he querido y quiero.
Desde que en mil novecientos setenta y dos mi padre decidiese venir a Madrid pensando en el futuro de sus hijos, jamás dejó de soñar con el regreso. Cuarenta años, cuarentena de Jesús en el desierto, sin adaptarse a una ciudad que desde el primer momento le causó una profunda depresión; y no porque Madrid le fuese o haya sido ingrata, muy al contrario, sino porque en realidad su conciencia nunca llegó a abandonar Infantes del todo.
Pepillo, la Pava; los recuerdos de La Jarilla, la finca en la que estuvo de mayordomo; los amigos, las tardes de cangrejos, las chuletillas en la huerta, la proximidad de sus hermanas...todo le circundaba y era nube en la que en ocasiones residía.
En su interior siempre habitó el niño educado y respetuoso, que aguardaba el abrazo paterno: padre quebrado por la guerra civil. No sé de qué bando fueron los que se lo llevaban; pero cuando lo iban a fusilar, en un arrebato de lucidez, a mi abuelo decidieron perdonarle la vida "pero si este hombre es una buena persona", vete, le dijeron.
Paradojas, la vida le fue tan sólo pospuesta unos días, poco después fallecía de la impresión que la proximidad de la propia muerte le había ocasionado.
Con doce años mi padre se convertía en el hombre de la familia y en días largos de sol a las espaldas llevaba su carro de Villanueva de la Fuente a Villanueva de los Infantes con mercancía de la ferretería familiar: horas polvorientas y eternas sabiendo que ya no habría sonrisa ni agrado al que acogerse.
Me comentaba que su padre poco antes de morir había abierto los brazos como en señal de bienvenida a quienes aparentemente salían a recibirlo. Iba nombrándolos a todos y abrazaba el aire.
Su propia partida, que yo imaginaba similar, no ha sido así; quizás las bolsas de morfina y de suero se lo puedan haber impedido, manteniéndole cautivo hasta el último momento.
Si que tuvo algún destello de reconocimiento; hubo más de una sonrisa inesperada en su rostro y miradas de asombro.
Mi padre ha sido un buen hombre toda su vida, nada apegado a nada y seguramente ingenuo hasta en las pocas malicias que se haya permitido.
Pero en esta historia también hay una heroína, mi hermana Mari. El amor que ha dedicado a mi padre probablemente sólo lo sepa el cielo. En especial de unos tres años a esta parte, cuando una mala caída y una insuficiencia respiratoria tuvieron a mi padre al borde de la muerte, la vida de mi hermana ha estado centrada en él y en mi madre.
En realidad mi padre nos ha regalado tres años.
Somos una familia unida, a la que mi padre en un último esfuerzo ha conseguido unir aún más.
Apenas si comunicamos a los familiares y amigos más allegados la noticia del fallecimiento; no obstante, en el Tanatorio de San Isidro, donde permaneció el cuerpo hasta el momento en el que fuese al destino definitivo en Villanueva de los Infantes, pasaron por el velatorio del orden de doscientas personas.
El día del funeral quise despedir a mi padre con el poema Llama de Amor Viva, de San Juan de la Cruz. Pero yo mismo fui incapaz de entenderme. La energía del poema es tan hermosa y la emoción que sentía en esos momentos tan fuerte, que no pudo ser. Me permito reproducirlo de nuevo.
Quiero finalizar este obituario con el testimonio de las cosas que he aprendido en la experiencia de mi vida como ofrenda a mi padre: debo de esforzarme en la atención de al menos tres asignaturas fundamentales: emoción, conciencia y propósito.
Emociones para integrar miedo y amor en una sola cosa, no huyendo de la sombra, sino abrazándola; conciencia para abordar honrada y coherentemente pensamiento, palabra, acción y sentimiento en una misma línea, y propósito para saberme eslabón de esta cadena que soy como ser humano multimanifestado.
Sea lo que sea que se haga por interés, esperando recompensa por ello, la vida te lo devuelve con intereses, en ocasiones a un tanto por ciento muy elevado. En mi ánimo, en el de mi madre, hermanos, hermana, familia y amigos el mayor interés en que haya un sentimiento de paz, sosiego como emanación que la memoria de mi padre nos ha dejado en herencia.
Vaya esto por ti padre y por quienes reciban la caricia de San Juan, en palabras tan bien dichas que no puedo superar.
Llama de amor viva
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
DARWIN, ¿CIENTÍFICO O APRENDIZ DE FILÓSOFO MANIPULADOR?, 25 de marzo de 2012

1, Presentación
El pensamiento contemporáneo es deudor y rehén a un tiempo de aquello que pensaron u obligaron a pensar a nuestros ancestros.
La panorámica de sí que contempla el hombre del siglo XXI, asentando en la implacabilidad de los miedos inducidos, se manifiesta conforme transcurren sus años de sobrevivencia en la contemplación de una franja de experiencia cada vez más estrecha.
El ruido y la información desmesurada dificultan la visión de conjunto: ¿pensamos o somos pensados?
En este contexto la “religión darwinista” compele a los “ateos” al abandono de todo aquello que la lógica y el sentimiento inducen en lo profundo, so pena del ostracismo y del descrédito “científico” más absolutos.
Para abordar un sucinto análisis de la teoría expuesta en el libro El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, he seleccionado el libro del divulgador turco Harun Yayha, http://www.harunyahya.es/
Adnan Oktar, nombre de nacimiento de Harun Yahya (* Ankara, 1956), es una figura destacada de Turquía y un ferviente defensor del creacionismo en la controversia entre creación-evolución. Es considerado por algunos como el líder musulmán defensor del creacionismo.
Lo que ha hecho fijar mi atención en Harun, al que sigo desde hace años, es lo didáctico de sus explicaciones, unido a la belleza de los documentales que complementan sus libros, de los que dispongo de más de cincuenta. Esencialmente estoy de acuerdo con Harun en que la teoría de la evolución es un engaño. No lo estoy sin embargo en situar el islam como referencia espiritual con carácter universal y en algunos otros excesos narrativos de su obra.
También he tomado por referencia los vídeos del catedrático de biología de la complutense Máximo Sandín:
http://www.somosbacteriasyvirus.com/
“Máximo Sandín rechaza vehementemente la teoría darwinista en cualquiera de sus versiones. Para Sandín, la vida es un fenómeno de la más alta complejidad. Eso no significa simplemente reconocer las intrincadas relaciones entre los numerosos elementos que componen a los organismos vivos, sino el hecho de que sólo se puede hablar de vida, en su forma más elemental, cuando todos estos elementos ya están en una interacción coordinada y produciendo la funcionalidad del sistema. No se trata de reconocer la vida como algo “complicado”, sino como un fenómeno complejo.
La complejidad implicada en el funcionamiento de la vida, hasta en las aparentemente más simples funciones como la codificación de una proteína por un gen, choca con la simplicidad de las mutaciones lentas, graduales y al azar del darwinismo. Ningún científico que conozca el funcionamiento de la célula, las relaciones bioquímicas entre las moléculas de la vida y el enorme equilibrio entre las funciones celulares deja de impresionarse con la intrincada cadena de relaciones que hacen que la vida exista” (Wikipedia)
2, El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida
Darwin era, cuando acometió el viaje en el Beagle un naturalista aficionado, en las antípodas del deseo paterno de que fuese pastor anglicano, y estaba además atormentado por el temprano fallecimiento de una hija.
Sus conocimientos científicos en biología resultaban probablemente interesantes y desde luego acometidos con la fe del estudioso que persigue justificar un resultado a priori establecido.
¿Qué dice básicamente la teoría sobre la evolución de las especies?
Dice que todos los seres procedemos por evolución de un mismo antepasado y que es el “azar” por sucesivas y concatenadas coincidencias “azarosas” quien configura la variedad ingente de plantas, animales y hombres que existen o han existido sobre la Tierra.
Resulta cuando menos curioso que un “científico” arrogue al “azar” el proceso de la vida y no defina que es el azar, instrumento que justifica el entramado sobre sobre el que sostiene su teoría.
Sin embargo ¿qué suponemos pueda ser el azar, de acuerdo con lo anterior? ¿Es por ejemplo la probabilidad de que entre las infinitas posibilidades de un presente, una de ellas, la más eficiente, resulte ganadora?
Si es así ¿en qué consiste la victoria? Quizás ¿en la combinación óptima de los sucesivos compuestos bioquímicos conformados por la acción del sol, agua y gases de los que surja un ser que se pregunte en qué consiste ganar o que es el azar?
El azar para mí es el origen creador, consciente, omnisciente y eterno.
Por ello nada encaja coherentemente con la teoría de Darwin si esta no se entiende como lo que realmente es: un mecanismo de control para manipular al ser humano. Cierto que todo lo que se manifiesta remite a una “evolución”. La propia creación del universo evoca a la geometría, a los ciclos y al orden. El gen que programa la proteína está contenido en los campos invisibles de la materia; de los ciclos de las estaciones, a las estrellas y de estas a las galaxias que contienen el trazo del big bang.
Desde ese punto de vista sí que parece compartamos un ancestro común: el programa de creación del universo. No obstante de inmediato se suscitan múltiples dudas ¿quién programó al universo y con qué finalidad?
Si la respuesta es que el universo es y no ha sido creado, todo queda reducido a un acto de fe en el dios azar. Si por el contrario la respuesta es que ha habido un programador ¿por qué este no se deja ver?
Es en esta zona de incertidumbre donde el empirismo manifiesta una superioridad aparente. Sin embargo, ¿dónde quedan a su vez los trillones, tal vez infinitos estados intermedios evolutivos de todo lo que es o ha sido? Todas las pruebas almacenadas durante años en museos y universidades caben en un camión no demasiado voluminoso, incluidos fraudes y engaños a conciencia. No hay pues un solo eslabón perdido. Hay infinitos.
3, ¿Qué filosofía propugna la teoría sobre la evolución de las especies?
Básicamente justificar el imperio británico y por extensión todos los que han sido de superioridad y de dominio de unos hombres para con otros.
No hay un solo poder que resista un mínimo análisis de humanidad. Del sumerio al babilónico; de este al egipcio, griego o romano y de ahí al estadounidense las pautas han sido materialismo, miedo, esclavitud y ejercicio brutal del poder tomado por la fuerza.
Hay algo que no encaja en la evolución más inminente, la del neolítico al sumerio u otras civilizaciones surgidas a la par, asiáticas, americanas y la egipcia fundamentalmente. ¿Cómo es posible que de una vida sedentaria y pacífica, establecida en clanes, tribus o agrupaciones humanas no muy numerosas, se pasase de repente a imperios con ejércitos, leyes, ciudades y desarrollos de todo tipo?
La forma en la que vivían los seres humanos más antiguos no deja lugar a dudas de que en ocasiones se violentaban los unos con los otros; pero jamás en la forma metódica, masiva e indiscriminada en la que lo hicieron y hacen los ejércitos de los imperios.
Cabe entonces preguntarse si la evolución del neolítico al sumerio ha añadido alguna ventaja evolutiva a los seres humanos.
En algunas cosas materiales parece evidente que sí; en lo inmaterial y trascendente, no. La emoción de vida se ha centrado desde entonces en la sobrevivencia física y en la sumisión al fuerte. De hecho, la evolución de Darwin ya quedó impuesta por los sumerios.
Más que del mundo de las ideas, de lo abstracto, arquetipos o de la sombra es el miedo el que evoluciona hasta bloquear totalmente cualquier atisbo de avance conjunto en nuestra aspiración permanente a lo eterno.
Si sobrevive el más fuerte; si es el mejor adaptado el que impone su voluntad, ¿de que sirve que las ideas antecedan a lo ideado?
La emoción en su más densa manifestación impide a las masas el razonamiento en profundidad.
El ser humano, multimanifestado en ideas, razonamiento, conocimiento, anticipación, intuición… va dejando paso pues a una conciencia mermada manejable de la cuna a la muerte.
Si la vida natural, aún no domesticada, nos arroja incontables muestras de libertad y de no dependencia de las otras criaturas, ¿cómo es que el hombre va progresivamente quedando preso de sus dependencias: del alimento a la libertad; de la alegría al olvido de amaneceres.
4, Conclusiones
La teoría de evolución de las especies es un engaño supino que mantiene prisionero al hombre. Ya era preso antes de que esta se hiciese visible. Sin embargo, las luces artificiales de la revolución industrial añadieron barrotes a la par que comenzaron a apagarse los pensamientos de libertad y el brillo en el corazón en las personas.
Con siete mil quinientos millones de seres humanos sobre la Tierra y parece que hasta el presente la han habitado del orden de ciento diez mil, probablemente no resulte fácil dominar voluntades. Urge pues a las élites justificar el derroche
... (... continúa)Foro Proyectos y Utopías para un mundo mejor, 29 y 30 de octubre 2011

Acompaño este escrito de una fotografía tomada en el santuario de Villanueva de los Infantes donde hace poco más de un mes tuvo lugar el encuentro de la quinta del 53, a la que pertenezco.
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Foro Sine Nomine
Sencillamente imprescindible cuanto se dice en Sine Nomine. Tuve la fortuna de conocer a cuatro de sus miembros en el pasado encuentro de proyectos y utopias para un mundo mejor, celebrado los días 29 y 30 de octubre (http://www.fundacionvalores.es) y la experiencia ha sido fructifera y provechosa.
El conocimiento está en el pensar, dicen. La lectura no obstante de textos impregnados de sabiduría es una herramienta que puede y aporta señales que nos evitan rodeos. Lo recomiendo.
http://www.wuala.com/Navegante/
Las monografías que a continuación se enumeran, aunque íntimamente relacionadas entre sí para formar un todo, están dotadas de entidad propia. Para la correcta interpretación de algunos de los postulados que en ellas se desarrollan, te sugerimos el siguiente orden de lectura:
01.- Escala evolutiva. Fundamental para la comprensión de los demás trabajos.
02.- El Código cósmico I y II. Proto-historia de la Tierra hasta civilización egipcia.
03.- Leyes universales.
04.- Pensamiento filosófico Occidental. Grecia, y Europa hasta la actualidad.
05.- Sine nomine.
06.- El pensamiento mágico.
07.- Ego, conciencia y religión.
08.- El viaje iniciático.
09.- El factor humano.
10.- Silencio y contemplación.
11.- El sentimiento del Yo. Recopilatorio de las materias desarrolladas en nuestro último curso sobre la "Ciencia del Yo". Última actualización de nuestros archivos: 01 Mayo 2011. **************************************************
ENCUENTRO CON EL PADRE CIRILO, 29 SEPTIEMBRE 2011

BANCO CIRILO
Esta historia tiene que ver con la fidelidad y el amor a un amigo a través de la presencia continua de una fotografía. La que conservaron por años los hermanos Jarillo.
El centro de la misma lo ocupa el Padre Cirilo y en ella aparecen a su derecha Francisco Gras, alías “el Pato”, natural de Talavera de la Reina; a su izquierda “el montañés”, y en torno a ellos los Jarillo y otros tres o cuatro más, estudiantes todos de oficialía industrial mecánica de los años sesenta.
Nos comenta Eugenio Jarillo que “El Pato” había decidido volar a Tarragona y así alcanzar la meta a la que aspiraba: estudiar electrónica en la universidad laboral del mismo nombre. No pudo ser sin embargo. El verano siguiente al del curso apenas finalizado el “de arriba” le mandó llamar y Dios lo llevó con él a los cielos. Una caída inocente a la vera de un arroyo segaba la joven vida del idealizado amigo. Empero no sería hasta unos años más tarde que los hermanos Jarillo supiesen de ello. Por décadas conservaron la foto al parecer autotomada por el propio padre Cirilo, en la que el grupo mencionado rodea al fraile en admiración sentida.
La sotana blanca del Padre Cirilo irradia luz y desde esa luz los Jarillo sienten que acompaña al Pato. Cuarenta años después toman la decisión de dar con la pista del Padre y hacerle participe del afecto que le profesan por ser ángel custodio de tan añorado amigo.
Lo encuentran en Trinidad, Cuba, donde ejerce como cura vocacional en un remoto lugar donde se le quiere y admira, siendo privilegio ganado a pulso, máxime que en la isla hay poco más de doscientos sacerdotes de porte parecido. El Padre Cirilo se conmueve con la llamada y los Jarillo deciden tomar el primer avión para abrazarle y darle una copia de la foto.
Es en estas que a otro grupo de antiguos alumnos nos llega el conocimiento de la llegada de Cirilo a Madrid. Nos citamos con él por medio de los Jarillo y tomamos la decisión de que el reencuentro tenga lugar en el Hotel Sanvy para posteriormente rendirle homenaje en el Restaurante “El Pelotari”, próximo a la Biblioteca Nacional. Curiosamente somos once y se nos asigna el reservado once, para disfrutar del privilegio del abrazo en el dos mil once, cuarenta años después de la historia que prendió antorchas en los caminos de nuestras respectivas vidas.
Algunos nos reconocemos; otros no. Los cuerpos no mienten y hay mucha experiencia en los saludos. Salen a relucir los recuerdos en carne viva y agradecida. Dos de nuestros compañeros cantan de manera espontánea la canción que mantienen como un tesoro.
- Título: Romería de Linares (Canción romera)
- Autor: Ramón Medina
Letra
I
De soldado triunfador
llevas la cara romero,
saltarín el corazón,
en el alma devoción
y en los labios un "¡te quiero!"
envuelto en esta canción:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
II
Cordobesa de mi amor,
hoy se alegran los pinares
con tu gracia y tu candor
para llevarle una flor
a la Virgen de Linares
y rezarle una oración:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
III
Un romero te pintó
con vestido de lunares
y otro de ti se prendó
la mañana que te vio
caminito de Linares
y así te piropeó:
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
IV
Mozo bueno cordobés,
llévame con tu caballo,
que a la Virgen quiero ver
y le tengo que ofrecer,
con las rosas del rosario,
los claveles de mi fe
Por el Puerto de la Salve,
cordobesita de rostro hermoso,
te dije con la mirada,
cordobesita, que estoy celoso.
El sol que te está besando,
cordobesita, lanzó un suspiro.
Prefiero que esté nublado,
cordobesita, cuando te miro.
Se funden, confunden y surgen anécdotas, personajes y emociones: “Pelo Pincho”, “Fray Bombi”, Padre Zabalza, Padre Roces, hermanos Larrañeta, Padre Peñamil… Aquellos dominicos que en general tanto bien nos hicieron. Bromas, picardías, vivencias agradables e incluso algún mal recuerdo.
Hay brillos en las miradas. Alguno menciona entonces la etapa en la que el Padre Cirilo administraba los escasos dineros de los alumnos. Banco Cirilo estiraba con eficacia ya en los sesenta algo de por sí extremadamente limitado, en adiestramiento que de seguro con posterioridad le resultaría de utilidad en su querida Cuba.
A mí me llega que pueda ser el Padre Cirilo al cura que yo ayudaba como monaguillo en el oficio religioso de alguna que otra apacible tarde cordobesa. Admiro la memoria de mis compañeros, pero reconozco que apenas si centro emociones y afectos, máxime que alguno de ellos llega al detalle como si la cosa acabase de suceder.
Le hablo de que a su lado sentí por vez primera el enamoramiento del Cristo. Un amor primero, aún más fuerte que el de la cordobesita de ojos azul cielo a la que rondé en otras tardes, suspiros de azahar; noches de terciopelo.
Llega la despedida. Calor de bien. Cirilo sonríe, “adiós amigo” y en su palabra cariños que permanecen.
FRANCISCO LIMONCHE VALVERDE
Universidad Laboral de Córdoba, 1966-1971, cursé oficialía industrial mecánica y maestría industrial, especialidad fresa. Estuve dos años con el Padre Cirilo.
CORDOBAPEDIA
http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Portada
ULACOR
http://www.laboraldecordoba.es/home.htm
PARANINFO
CAMINO DE SANTIAGO 2011, síntesis de unos pasos. 30 de agosto de 2011

Del diecisiete al veintiocho de agosto del presente año de 2011 he caminado desde Cebreiro a Santiago de Compostela por sendas impregnadas de propósito, en compañía de mujeres y hombres dispuestos para un mundo mejor. La inminencia de manifestación de lo nuevo conlleva la responsabilidad de hacerse consciente del camino. Con esas miras nos pusimos en marcha.
Santiago de Compostela es como metáfora y paradoja a un tiempo en las almas buscadoras. Belleza en robles y castaños milenarios, que mecen sosiegos y disipan brumas en lo interno, pese a las prisas y descuidos de alguno de los peregrinos; magia y armonías escalares no obstante el comercio que impregna gran parte de las rutas.
Mi hermana y uno de mis hijos han sido los más cercanos compañeros; mi esposa no pudo acompañarnos – reposa tras una intervención de menisco -. Todo camino que se precie tiene su compañía y enseñanza. La mía en esta ocasión descubrir en la mirada de mi hijo el amanecer de su descubrimiento.
El más evidente la eficacia de la meditación, que nos hemos autoimpuesto. Todos los días meditamos al menos cinco minutos, como parte de la autosanación Zen recibida de Suzanne Powell. Esto aligera los pasos y refuerza la atención y el discernimiento tanto en pensamientos, como en palabras o en acción.
Ya en Santiago de Compostela y en la Capilla de la Catedral que llaman de la Comunión – según se entra por el Pórtico de la Gloria la primera a mano izquierda -, mi hijo en compañía de otro joven y de una mujer se situaron en sendos asientos de los que se encuentran situados a la izquierda. Los tres y yo mismo entramos en un estado tal de sopor y de profundo olvido que permanecimos alejados de lo externo por un periodo no inferior a los veinte minutos, pese a los ruidos provocados por entradas y salidas.
Una señora que frisaba los ochenta años y de las que con cariño se denominan beatas contemplaba admiraba la escena.
Una vez abrimos los ojos se aproximó y nos dijo:
- ¡Qué envida¡ ¿Cómo lo habéis conseguido? Yo llevo toda la vida queriendo matar al diablo y no consigo quitármelo de encima.
Mi hijo respondió:
- El diablo es también criatura de Dios, puesto que todo lo creado viene de él. Abrázalo y no huyas. Si huyes correrá más rápido que tú.
- ¿Abrazar al diablo?
Abrazar lo que no nos gusta de nosotros mismos hasta tanto no se integre en la unidad que somos; sentir que la oscuridad es tan sólo el lugar al que aún no llega siquiera un resquicio de luz.
Probablemente en Santiago no se halle el cuerpo del apóstol y la urna de plata contenga sólo los restos del obispo de Iria Flavia. En realidad el camino es un ejercicio para el alma. Millones de seres lo han transitado y de seguro lo seguirán haciendo. Los pasos dejan esencias y las luces de Compostela que en los albores del año mil refulgían en noches de terciopelo seguirán sin duda siendo farolillos de referencia para el alma que espera al esposo en mitad de la noche.
Meter exclusivamente la mente o el intelecto en las cosas del sentir es cuando menos esfuerzo que lleva al desgaste. El camino se siente o se disfruta, aunque también se puede entender; sin embargo sólo desde la cabeza resultan difícilmente comprensibles las ampollas, los pies en carne viva e incluso el peregrino muerto el día anterior al de nuestra llegada.
Dice el Papa Benedicto que a Jesús el Cristo sólo es posible encontrarlo en la Iglesia Católica. Tal vez le convenga caminar a él mismo, siquiera sea en papamóvil. A Jesús se le descubre en el peregrino proscrito, que por tres días nos acompañó y del que fuimos advertidos por la guardia civil; en el transeúnte que mendiga con dignidad y lleva años sin dejar el camino; en los abrazos y cantos a cambio de unas monedas de unos simpáticos boy scouts, sin dinero suficiente para regresar a su país; en la picaresca consolidada de quienes se arriman un poquito a la luz para llevarse dulces migajas.
Es tan grande lo infinito que apenas si cabe en una mirada. La noche en lo profundo de los bosques de Sarria, iluminado el espacio apenas por un brochazo de la Vía Láctea y a su vera la Osa Mayor.
Tomadas de las manos seis personas frente a la fuente de La Vieria, cerramos los ojos y dejándonos abrazar por los elementales percibimos oleadas de caricias y aguas chapoteadas por hombrecillos invisibles pero perceptibles hasta en el susurro. Después en Samos, pasada la medianoche, la funcionaria de justicia, mujer de sentires profundos, dejándose arrebatar de lo incontenible, danzaba junto al cedro de los mil años. Hacía frío, no obstante enternecía la tiritera.
Compartir sueños; evocar a lo que se aspira, cantar a la Madre y dar abrazos al apóstol; todo esto y mucho más como grato testimonio de una nueva etapa hacia nuestro destino.
Madrid a martes, 30 de agosto de 2011
FOTOGRAFÍAS AQUÍ:
http://www.portaldorado.com/in.php?doc=8018&d=ecda4dfb58773a66a27488dfcd4371f3O1
Un abrazo a todas/os
Pensamiento filosófico y actitud ante la vida, 12 de marzo de 2011

UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID
Universidad para mayores, primer curso, 2010-2011
Asignatura: HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Pensamiento filosófico y actitud ante la vida
Francisco Limonche Valverde
INDICE:
1 – Introducción
2 – Inicios de la filosofía
3 – Conclusiones
1 – Introducción
La filosofía (philosophia), amor por la sabiduría, es el hambre sutil que experimenta el Ser, que no sacia ni el conocimiento ni la observación mecánica del mundo externo.
Si el Ser busca alimento para el alma es por una necesidad no satisfecha. Si halla este alimento y la necesidad no se le aplaca es porque los nutrientes no resultan adecuados y ha de seguir en la búsqueda.
Buscamos a Dios como al Todo que complete la mayor de nuestras necesidades nutritivas. Lo paradójico es que aún teniéndole cerca sigamos teniendo hambre de él. Esto se convierte en una búsqueda extraña que probablemente no nos satisfaga hasta tanto no nos fundamos en la esencia misma de su origen. De igual modo buscamos el Amor, camino que allana la búsqueda, hasta tanto no enfoquemos la mirada hacia el centro del propio ser, donde es seguro habitan el uno y el otro.
En todo caso parece haber consenso entre los buscadores en que sea el Amor el lugar donde se halle la sabiduría.
Se busca de esta manera el amor como estela segura hacia Dios, asumiéndole suma de todas las intuiciones de las que el Ser es capaz de sentir.
Contraponer filosofía frente a ciencia experimental, espíritu o materia resulta un despilfarro para el sentimiento, y más en estos tiempos del 2011 cuando la humanidad se debate entre la subsistencia o el cambio de paradigma. Lo experimental surge siempre de la pregunta, del pensamiento manifestado en voluntad, vehiculada a través de la palabra, que culmina en la experiencia por la observación.
El espíritu por el contrario se manifiesta en el anhelo de la conciencia a través de lo profundo que nos habita, desde el lenguaje del amor, transparencia y deseo de compartir con los demás.
2 – Inicios de la filosofía
La filosofía surge como lenguaje del alma. Su origen se remonta al primero de los hombres, cuando en mitad de la nada alza su vista a los cielos, en noches de estrellas y firmamento infinito y se pregunta ¿quién soy y que he venido a hacer aquí?
De estas dos preguntas surge sin duda una tercera ¿quien da orden a todo esto?
La filosofía ha cambiado lo virginal de la Tierra. El hecho de haber elegido un sistema conceptual frente a cualesquiera otros ha situado la trayectoria vital de la humanidad en el sendero en el que ahora se encuentra.
La historia de la filosofía occidental se remonta a la Antigua Grecia, y se la puede dividir en cinco períodos: la filosofía antigua, la filosofía medieval, la filosofía renacentista, la filosofía moderna y la filosofía contemporánea.1 La filosofía antigua va desde el siglo VI a. C, hasta la decadencia del Imperio Romano, e incluye pensadores como Platón y Aristóteles. El período medieval llega hasta finales del siglo XV, cuando deja lugar al Renacimiento. La filosofía moderna va desde finales del siglo XVI hasta el período de principios del siglo XIX. La filosofía contemporánea comprende el desarrollo filosófico del siglo XIX hasta la actualidad, que incluye pensadores y escritores postmodernos.
FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_filosofia_occidental
La filosofía quizás sea una ruptura del sentido común. No obstante, también es cierto que esto ha sido en parte programado y condicionado por quienes en algún momento y por causas que al menos a mí me resultan desconocidas, han tenido el privilegio de ser conscientes de la panorámica en la que se desarrolla el teatro de la vida, desviando a su antojo y conveniencia el natural discurrir de la evolución de la conciencia.
Evolución entendida como próxima o no a la teoría de la evolución humana darwiniana, impuesta esta sí a sangre y fuego por los vencedores para justificar el orden establecido, desde los albores de la civilización de los hombres, sin que entonces supiéramos de su existencia.
El hombre se ha hecho preguntas siempre, cuando el hambre y el miedo no se lo han impedido. Las respuestas hasta ahora han sido más temor y más obediencia ciega a la autoridad impuesta, que seguir preguntándose.
No obstante, las mismas cosas que preocupaban a Platón siguen vigentes. Empero la rapidez de los nuevos usos conllevan y así también ha sucedido en alguna medida en los tiempos antiguos, el anteponer la emoción a lo esencial del Ser: que no es otra cosa sino la experimentación de la conciencia.
Platón (en griego: Πλάτων ) (ca. 428 a. C./427 a. C. – 347 a. C.) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia noble y aristocrática. Platón (junto a Aristóteles) es quién determinó gran parte del corpus de creencias centrales tanto del pensamiento occidental como del hombre corriente (aquello que hoy denominamos "sentido común" del hombre occidental) y pruebas de ello son la noción de "Verdad" y la división entre "doxa" (opinión) y "episteme" (ciencia). Demostró (o creó, según la perspectiva desde donde se le analice) y popularizó una serie de ideas comunes para muchas personas, pero enfrentadas a la línea de gran parte de los filósofos presocráticos y al de los sofistas (muy populares en la antigua Grecia
NUTRICIÓN, EMOCIONES Y SALUD, 8 de marzo de 2011

Nutrición, emociones y salud
Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es
INDICE:
1 – Introducción
2 – El cuerpo humano y la célula como unidad constitutiva
3 – Alimentación humana
4 – Alimentación energética y alimentación consciente
5 – Emociones, salud y cuidado del cuerpo
6 – Conclusiones
Estatua de Asclepio, dios de la Medicina en la mitología griega. Glypotek, Copenhague.
This photo was taken by Nina-no.
1 – Introducción
Abordar el tema de las emociones y su repercusión sobre la salud, desde un punto de vista de usuario, apenas conocedor de los mecanismos básicos del propio cuerpo, es tarea cuando menos subjetiva y predispuesta un tanto a la simplificación.
Sin embargo, no hay a quien importe más la salud que a uno mismo. En torno a la salud orbita todo: el alimento, la mente, el alma y el propósito que nos lleva a transitar por el camino de la vida y la propia trascendencia de esta.
La salud (1), entendida como equilibrio, armonía y coherencia centrados en la felicidad, atañe cuando menos a tres aspectos o dimensiones esenciales de nuestro ser: físico, mental y espiritual.
(1) Salud (del latín "salus, -ūtis") es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades, según la definición de la Organización Mundial de la Salud realizada en su constitución de 1946. También puede definirse como el nivel de eficacia funcional o metabólica de un organismo tanto a nivel micro (celular) como en el macro (social). El concepto salud abarca el estado biopsicosocial, los aspectos que un individuo desempeña. En 1992 un investigador agregó a la definición de la OMS: "y en armonía con el medio ambiente", ampliando así el concepto. (fuente Wikipedia)
Intentar entender el cuerpo sin considerar la mente o el alma es como tratar de hacer funcionar un ordenador que carezca de programas.
Por ello la salud, así como su contraria la enfermedad, tiene su origen tanto en el pensamiento – sentimiento, como en el ADN de las células incurso en ellas. El programa operativo (Windows del alma) que nos conforma como seres trascendentes, viene en serie desde el nacimiento y apenas si no es dado hacer costosísimas y leves modificaciones al mismo. Por el contrario, el pensamiento- sentimiento si es modelable, sujeto a voluntad y probablemente el único aspecto diferencial respecto de otras criaturas que caracteriza nuestro supuesto libre albedrío.
El pensamiento - sentimiento adopta formas manifestadas a través de la emoción.
Hay dos emociones que integran todas las demás: el AMOR y el TEMOR.
El amor mantiene unidas a las células en el Ser, de no existir este vínculo directamente la vida no se expresaría en el lenguaje que conocemos; el temor sin embargo es catalizador de la disgregación celular y anticipo de la enfermedad.
El cuerpo humano es asimismo un holón o representación fractal de la Tierra, a la que pertenece, que adopta una forma: la de la geometría del cielo, de donde vienen el orden y latido, representados en lo bello, el arte, el anhelo de trascendencia y la conciencia de Dios.
La analogía entre la Tierra y el hombre es similar a la de una madre respecto de su hijo. En ocasiones se asemejan como dos gotas de agua; en otras hay que esforzarse por dar con el parecido.
El agua es la molécula trina por excelencia y no hay dos que sean iguales; dos valencias de hidrogeno y una de oxigeno conforman la geometría que fluye en búsqueda de la perfección, modelando el cuerpo, la Tierra y todo lo que es.
El agua se expresa a su vez como canal por el que discurre el Ser y es vehículo desde el que la emoción es manifiesta, pensamiento- sentimiento que distingue al ser humano de otros seres, si se exceptúan cetáceos y otros animales de sensibilidad.
El planeta más que Tierra, AGUA, donde vivimos, tiene aproximadamente un treinta por ciento de tierra y un setenta por ciento de agua. El ser humano oscila entre un cincuenta y un ochenta por ciento de agua, dependiendo de su edad y estado de salud.
La vida, movimiento, se expresa también en ciclos, tal como lo hacen la propia Tierra y los Cielos; estaciones del año que se suceden unas a otras; días que siguen a la noche y estas al día; movimientos celestes precisos y rotación de estrellas, en armonía delicada reflejo del acto inmanente de la creación.
El desajuste de nuestro Ser aparece cuando nuestra esencia (conciencia) se aleja del orden de los ciclos. Esto es en cierta medida comparable a lo que sucede con un ordenador que emite impulsos de sincronización no coherentes con los del resto de programas o componentes que lo estructuran. Si la sincronización no se da en el pico o valle correspondiente, las distintas partes (CPU, RAM…) no atienden el ritmo del reloj central y dejan de funcionar o lo hacen de manera incorrecta.
2 – El cuerpo humano y la célula como unidad constitutiva
La célula, ladrillo constitutivo del cuerpo humano, es asimismo fractal de la Tierra y de los Cielos. De una parte es entidad precisa y necesaria para el entramado básico de la vida; de otra antena que emite y capta impulsos de correspondencia con el entorno.
CÉLULA HUMANA
Fuente: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/introd.htm
La célula la conforman a su vez moléculas, estas están constituidas por átomos, estos a su vez por conjuntos de electrones y estos de cuerdas, fractales energéticos, forma onda, vibraciones o luz.
MOLECULA DE AGUA
Fuente: http://www.kalipedia.com
Si nuestro cuerpo tiene cerca de 100 billones de células como promedio, cabe imaginar cuantos trillones de moléculas o trillones de trillones de átomos pueda contener.
El átomo es la parte más pequeña identificable de la materia como algo con capacidades únicas. En realidad la ciencia indaga sobre átomos y fractales, y lo hace desde lo infinitamente grande, el cosmos, a lo infinitamente pequeño, reflejo de lo de arriba, en lo inverso.
ÁTOMO
Fuente: http://www.cienciaonline.com/2007/07/31/el-atomo-no-piensa/
Los átomos de carbono conforman un sesenta y cinco por ciento del cuerpo humano. El carbono se expresa asimismo como uno de los minerales más curiosos. Por un lado su forma alotrópica incorpora uno de los elementos más blandos, el grafito, así como otro de los más duros, el diamante. Dureza y blandura como el ser humano en su dualidad.
El hidrogeno se halla presente en un diez por ciento y el oxigeno en un diecinueve con treinta y siete en el cuerpo humano.
La composición mineral del cuerpo humano tiene semejanzas tanto con los de la propia Tierra como los de la atmosfera de esta.
Para ver no obstante la semejanza de minerales en el cuerpo hu
... (... continúa)LA LECTURA Y ESCRITURA COMO EXPERIENCIAS DEL ALMA, 28 febrero 2011

UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID
Universidad para mayores, primer curso, 2010-2011
Asignatura: historia social y cultural del libro y la lectura
Fotografía tomada de ULC: http://www.laboraldecordoba.es/home.htm
La lectura y la escritura como experiencias del alma
Francisco Limonche Valverde
En homenaje a José Lima Naranjo 58 años, primer amigo que tuve en la Universidad Laboral de Córdoba y tío carnal de mis hijos: “siendo la madrugada del día 21 de febrero de 2011, José subió a la barca y ya se encuentra al otro lado de la orilla”
INDICE:
1 – Introducción
2 – Primeras lecturas, primeros versos
3 – Primer diario, primeros escritos
4 – Conclusiones
1 - Introducción
Las primeras palabras de las que tengo constancia son “!aba, aba¡” (agua, agua). Mes de septiembre del año mil novecientos cincuenta y tres, contaba yo por entonces catorce meses de edad. El calor del verano y la inexperiencia de unos padres primerizos me situaban a las puertas mismas del lugar desde el que se otea el camino por recorrer, panorámica aceptada previamente en el reto de experimentar la esencialidad del ser.
Dispuestas ya las sillas para el funeral, agonizante el niño, de mis labios surgían las palabras de vida que me engarzaban de nuevo a la frecuencia del sentimiento.
Me salvó la vida la palabra. Frascos enteros de suero inyectados en el abdomen no habían sido capaces hasta entonces sino de mantenerme en el hálito. Fue un pañuelo empapado quien trastocó en corriente el flujo que facilitó mi regreso.
De aquellas palabras a la escuela donde las letras con sangre entran. El niño, perturbado por lo novedoso, se mostraba inquieto frente a la pizarra. Las palabras eran lo vivo, la geometría bella del Vínculo con lo eterno, la escuela coartaba empero mis ansias de volar. Me imaginaba pájaro y nube a un tiempo. Por pura casualidad el colegio cercano se hallaba justo frente a las puertas de la casa donde yo vivía. Desde las ventanas contemplaba el cielo postergado y añoraba un algo que mi mente percutía en el cuerpo a través de una inquietud perturbadora, expresada en el baile de san vito. Allí un sonriente maestro, que a su manera me adoraba, pero no entendía mis nervios, me mantenía encadenado a la pizarra horas interminables de monotonía angustiosa frente a los cristales.
El niño encadenado ante la ventana aún me conmueve.
¿Cómo se dibujó lo abstracto en mi mente, en qué momento comencé a tender puentes de las ideas a lo expresado? Probablemente la apertura se produjo al dibujar las primeras letras. Me fascinaba y a la vez aburría el trazado mágico de las líneas en el papel escaso ante a la lumbre. Los surcos que trazaba iban configurando sinapsis de entendimiento, lejos no obstante del lenguaje del niño que hablaba en la noche con las estrellas. Sin embargo, hacerme entender y comprobar lo inevitable de la decisión adoptada, me hizo en algún momento ser consciente de la hermosa condición de caminar por la Tierra.
En algún instante supe que aquello iba a condicionarme mientras viviera. Acepté lo inevitable y me dispuse a entenderme conmigo mismo y con cuanto había elegido para reconocerme, pospuesto ya el regreso al hogar de los sueños. VINCULO que como se verá me marcaría en propósitos y senderos.
2 – Primeras lecturas, primeros versos
Las primeras lecturas que recuerdo de especial impacto en mis aún por labrar surcos neuronales fueron las de Julio Verne, Edgar Rice Burroughs (Tarzán) y con posterioridad Marcial Lafuente Estefanía.
Tardes enteras de lluvia en los cristales, soportales de Villanueva cuajados de gotas infinitas, resbalón de sueños desde la biblioteca municipal, en la que las horas se me hacían ratos, ya caminando hacia el centro de la tierra, ya colgado de lianas o disparando contra los malos.
¡Dios mío¡ ¿Cómo pude enamórame a los doce años de aquellas criaturas que se me antojaban pese a todo extrañas y severas? ¿Cómo pude llegar a la poesía de la mano de Marcial Lafuente Estefanía?
Compuse mis primeros versos a los trece años. El olor de la pólvora inmisericorde de Marcial Lafuente me indujo a lo justo. Aquellos malvados maltratando a los débiles, mujeres humilladas, liberadas tras la sonrisa de unos labios prietos y gatillo justiciero, configuraron el primer esqueleto de mi sentido de lo bello.
Las primeras letras no obstante creo se las dediqué al Niño Jesús. El terror de la iglesia aún no había nublado del todo la ternura de la figura de yeso, a la que de cuando en cuando besaba en la frente.
- Niño Jesús soy niño como tú, aquí tienes mi corazón. Tómalo, protégelo
Luego la fragua de tío Luis, aterido de tardes eternas y en anhelo de infantil juego, me hacían llegar arrastrando para alcanzar justo la acera de la puerta. Allí, roto, tumbado, miraba al cielo donde las nubes componen sinfonías de letras que asombran ojos inquietos. Preguntaba entonces al Padre, respondía el niño:
- Jesús, qué bonito es el cielo
Mi padre, niño a su vez de la guerra, aspiraba a que ese otro que yo también era alcanzase el sueño de llegar las estrellas. Un buen trabajo, una buena letra, quizás incluso una carrera. Cansado y con sueño me decía:
- ¿Has escrito en el cuaderno?
- Sí, padre, ya lo he hecho – y no era cierto-
3 – Primer diario, primeros escritos
Catorce años, un tren cargado de adolescentes de toda España partía de Madrid en dirección a la Universidad Laboral de Córdoba, más o menos a mitad del mes de octubre de mil novecientos sesenta y seis. Tomé ese tren en la estación de Renfe de Valdepeñas. Desgarro, susto, fascinación y sentimientos encontrados presentes en aquel chico de pueblo manchego, aspirante a descubrirse en lo nuevo del conocimiento.
En el tren comencé a escribir mi primer diario. Impresiones, emociones, sueños. He rebuscado antiguos escritos y me han sido desvelados retazos; lo cierto es que no recuerdo donde pueda haber puesto tales documentos.
Sin embargo, lo que sí tengo presente es que plasmé en ellos toda la poesía de la que fui capaz. El amor y el miedo me desbordaban y quería no obstante retener en mí lo que me parecía más hermoso. Todavía la sacudida adolescente no se me había dignado golpear al pericardio del alma, hecho que poco después sucedería, desde la boquita sonrosada de una niña cordobesa.
Tras ello el amigo Algar y los otros chicos que me pedían tabaco y amenazaban si no lo conseguía. Lo cierto es que la lejanía de Villanueva de los Infantes hizo de la timidez cobarde a un rey de las estrellas. ¡Cuánto me costaba mirar al cielo, lejos de la calles del pueblo donde el sol mora y el terciopelo de la noche acaricia sueños de trascendencia¡
Recuerdo eso sí imitar a Jerónimo, indio apache, aprendiendo a saltar con los piernas dobladas y respirar por la nariz tal como hacen los jóvenes guerreros, llenando de agua la boca sin tragar en ningún momento. Aquellos tebeos, que bien me hicieron.
Pero en estas la muerte se me hacía visible en un requiebro. Un compañero ahogado, nunca sabré bien el porqué ni entendí las razones que se me dieron. Probablemente se quiso quitar de en medio. No obstante cuanto me marcó aquello. El agua que es vida, te la quita si estás lleno de miedo. Años más tarde otro niño, al que la madre me pedía buscar en una de las piscinas, se marchó también entre desgarradores gritos y una angustia que aún me encanece.
Al fin los primeros versos. Fue la primera vez que se me publicaba en un medio impreso
CANCIÓN AL LABRADOR
(Publicada en VINCULO, revista de la Universidad Laboral de Córdoba, diciembre de 1969)
Perlada la frente en sudor
Las manos teñidas en barro
Una sombra silenciosa
Camina (azada al hombro)
Entre los surcos del amor
Son los largos y estrechos senderos
Son los frutos de su labor
Los que a diario pisa, de sol a sol
El como recompensa sólo pide
El fruto de esa labor
El haber de su trabajo
Que realiza con tesón
Un pedazo de ese sol
De esa dulce tierra
Que labra con amor
4 – Conclusiones
La escritura y la palabra han marcado, marcan y son referencias en mi vida. Entiendo que la vibración que produce tanto lo emitido como lo escrito sea como señales que condicionan lo que sentimos. Aun así muchas son las criaturas que pasan la vida en silencio, sin realmente entender que somos aquello que decimos desde lo interno.
Unas líneas, un recuerdo, caminante hasta el cielo.
La palabra de Dios, hágase la luz y la luz se hizo; hágase la voluntad de lo inesperado, y en esas estamos: bello fractal de esperanza. San Juan de la C
... (... continúa)¡FELIZ NAVIDAD¡ 10 de diciembre de 2011

Madrid a 10 de noviembre de 2010
Querida familia y amigos:
Una nueva navidad señala el camino. Año tras año, en un ciclo espiral de elevación, el nacimiento de Jesús establece un antes y un después en este acelerado transcurrir. Hay quien dice que la percepción del tiempo hace que los días pasen de veinticuatro a dieciséis horas. Sea así o sea esto tan sólo un sentimiento, más o menos extendido, lo cierto es que cada vez queda menos para que la dicha se manifieste de una vez por todas en la Tierra.
Empero, toda experiencia humana tiene un propósito: justamente el de experimentar el presente. Venimos de Dios y a él regresamos, en un viaje de ida y vuelta en el que nos reconocemos como hijos del Padre. Un Padre que sólo desde el amor es capaz de hacer que la Tierra ame tanto a sus criaturas que las mantiene unidas a sí por la gravedad. El Amor es unión, el magnetismo que invoca la atracción del Ser. No obstante, el sosiego y la dicha anhelados provienen del compromiso. No hay bueno o malo que castigue. Hay alejamiento o cercanía en función del libre albedrío. Por ello yo elijo la proximidad y en estas breves líneas, manifiesto mi cariño hacia todos vosotros y las circunstancias que habéis elegido para vuestras vidas.
Lo de fuera a veces parece desasosegarnos, pues ya es llegado el tiempo que anunciaban los gallos. Sin embargo, una sonrisa, un afecto, una caricia, una presencia…puede contribuir a calmar el sobresalto ante tan contínuas y manifestadas presentaciones de sucesos. En ese ánimo de aportar el sosiego que me corresponda os deseo y envío PAZ, AMOR, ALEGRÍA y esa sonrisa que espero alcancéis a disfrutar.
Paco, flimonche@coitt.es
EL MENSAJE, 5 de agosto de 2010
Un buen número de seres humanos, en el propósito de la consciencia y desde la conciencia, anhelamos recibir el mensaje, emitido por el Padre, que desvele la incógnita de cómo tomar el camino de regreso al verdadero hogar del que un día partimos en misión.
Nunca se han dado, en toda la historia conocida, como en este momento de agosto de 2010, tantas y tan variadas respuestas al encaje del puzle. La figura del mensaje parece ir ganando cuerpo, pero aún se presenta difuminado.
Tantos mensajes parciales, tantas iniciativas, tanta luz y tanta ausencia de ella a un tiempo.
El mundo y el ser emergen nos dicen unos y otros de la matemática, la forma y la geometría; empero ¿realmente es así? Pudiera dar la impresión de que fuese así y esto constituyera una pieza troncal del entramado. Sin embargo, el esqueleto de lo que creemos ser no implica que realmente seamos lo que en verdad somos.
En todo caso parece coherente moverse entre lo que uno cree y siente.
El mensaje del Padre es para mí la orden, sugerencia o petición de regreso al hogar, sea este un lugar o un estado de la conciencia. En esto da la impresión de que coincidimos una gran cantidad de intuiciones.
El mensaje, si he interpretado correctamente el sueño que tuve hace unas noches, viene del tres e integrado en una envolvente logarítmica, que incorpora una esfera grande y otras dos algo más pequeñas que la acompañan. Es un sonido, al tiempo que algo físico y en forma de sol.
Siempre nos ha acompañado. Emergió en el mismo instante en el que comenzaron nuestras experiencias y es en sí el origen mismo del compromiso experimental de cada cual.
El origen es forma, geometría y número. El Padre crea con estos mimbres y los seres humanos le imitamos. Aspiramos a ser arquitectos e ingenieros de diseños de esperanzas, desde los que configurar el trazado del mapa y el contorno de la existencia de nuestras vidas. Nadie nos ha pedido nunca ir más allá de esto, excepción hecha de voluntades interferentes no solicitadas, que condicionan y usurpan la virginidad de lo emitido.
En la escala humana comparativa nos movemos habitualmente en analogías para entendernos y hacernos entender los unos con los otros. De esta manera sabemos que si hay un emisor, por fuerza debe de haber tanto un receptor como un medio apto para la propagación del mensaje. El emisor inhala y exhala; en la exhalación emite aliento electromagnético, transformado por el tres, que viaja por el vacío pleno de lo cósmico. Vibración sonora radiada en todas direcciones y dimensiones en forma de esferas brillantes y doradas.
El receptor, nosotros mismos, viajamos a la misma velocidad, acompañando al mensaje. ¿Por qué pues si hemos partido juntos aún no hemos interpretado lo que se nos dijo desde el comienzo?
Probablemente a causa de la impaciencia. Tanta era la alegría por complacer al Padre que salimos diligentes y en estampida a cumplir la misión encomendada, sin haber escuchado realmente lo que se solicitaba de cada cual.
Pero ¿cuál es el cuerpo central del mensaje? El cuerpo central viene determinado por el impulso de la esfera matriz del Padre, la otra esfera es la Madre y la tercera el ser: yo, tú, las plantas, los animales, insectos, lo visible, lo invisible y todo lo que vibra.
El cuerpo central del mensaje por fuerza ha de estar contenido en cada cual y de seguro incluye lo contrario de la impaciencia: serenidad paciente y amor sin límite.
Por medio y en el periplo vital de cada uno de nosotros hay amaneceres; brillos en los que el Sol despunta al alba y regala perfumes arrebolados de belleza sin par; pálpitos y miradas de asombro ante lo maravillado y lo creado.
Anocheceres también en los que el cielo se cuela de pleno en pupilas engrandecidas de éxtasis, dibujando la esperanza alegre de saberse del Padre.
Días y tardes en las que todo se manifiesta, exquisitez de luz o de todo lo contrario; espacios donde el amor, dolor y miedo se confundan hasta el extremo, no dejando resquicios que permitan el corto recorrido que media hasta el umbral. El umbral de antesala a la Casa.
A veces la cercanía se manifiesta tan inminente que da la impresión de que quizás no sea preciso entender la totalidad del mensaje para alcanzar la manilla de la puerta. ¡Está tan a la mano!
Rompernos la cabeza entonces; rompernos incluso el corazón pretendiendo afinar el oído. Lo que se puso en juego con aquello fue nuestra voluntad. El mensaje todavía reverbera ecos de ¿quieres que tu voluntad y la del Padre coincidan?
Dios no juega a los dados; juega a sentirse hombre e iluminarse de sí.
¿Cómo entender entonces la matemática del corazón y compatibilizar esto con la dureza extrema del dolor DOLOR?
La única probabilidad es que Dios y el Padre seamos nosotros mismos. Ningún Padre envía al hijo a arriesgada misión de algo que él mismo pueda atender sin esfuerzo.
Pero ¿cómo entender la fragmentación de Dios en cada una de las criaturas que le componemos?
No hay tal. Dios tiene una sola limitación. No se puede ir de sí mismo. Aquí es donde intervienen el número, la forma y la geometría. El Padre adopta figuras o formas en número sin final hasta dar con el espejo donde reconocerse. Dios se ha hecho hombre en la contemplación de lo que es.
En mi niñez imaginaba al universo como un cubo contenido en otro; este mayor a su vez en otro y así hasta que mi corazón se aceleraba, mis sienes palpitaban, entraba en pánico y me quedaba tembloroso al borde de la nada.
Han transcurrido muchos años de aquello; todavía me sostienen algunos de aquellos miedos. No obstante, cada vez intuyo más cercana la descodificación del mensaje.
Implícito al “hágase” de lo primigenio, el mensaje creador contiene un encabezamiento cifrado con el destino, la parte central y un código final de seguridad. La seguridad que permita a éste llegar íntegro y proporcionar la ventana de visión precisa a cada cual en el momento adecuado.
Cada ser aceptó en su momento la ventana desde la que contemplar una parte de la totalidad. La panorámica se divisa desde una torre redonda e inmensa, veladas las ventanas de más arriba excepto para quienes suben peldaños. Desde las ventanas pequeñitas, una para cada cual, hay visión pequeñita; empero sumando visiones se obtiene una aproximación del conjunto. Eso es lo que ofrece el difuminado puzle del ahora. Y por vez primera se comparten visiones en un mismo instante y comenzamos a hacernos idea de cómo será la totalidad. El eco de la cantidad de visiones conjuntas alcanza finalmente a quienes tienen dispuesto el dial y se esfuerzan día tras día en sintonizarse en el Padre.
“Sed como yo lo soy de la totalidad; hágase vuestra voluntad y no la mía” podría ser parte del mensaje. Evidentemente esto es una elucubración, pero son tantas las evidencias de que el Padre ha delegado, que es llegada ya la hora de responsabilizarse.
La honestidad en el sentir, estar atentos y discernir probablemente no resulten suficientes a estas alturas; queda pues la rendición plena y sin condiciones. Aceptar en sosiego y sin expectativas el cambio; honrarnos en cada decisión y responsabilizarnos del mejor hacer del que seamos capaz, contribuyendo al bienestar desde el bien decir y el perfecto sentir.
El mensaje esta aquí, ¿alguno de vosotros lo ha logrado descodificar? Por favor, compartirlo.
FLV
¡FELIZ NAVIDAD¡ 18 de diciembre de 2009

Navidad 2009, 18 de noviembre de 2009
Nieva en Madrid. Desde la ventana contemplo los copos que desplaza el viento. Hace frío y vienen a mí los lejanos recuerdos del calor de una lumbre. Es el tiempo del buen tiempo: el marco propicio para hablar del amor.
Se dice que el amor es indefinible; que no es posible expresar con palabras la infinita gama de matices de este sentimiento tan esencial que caracteriza al ser humano.
Por el contrario, pienso que el amor, como cualquier otra emoción o experiencia, se puede y debe de definir. La palabra, escrita o hablada desde la conciencia, es vida y es amor, cuando contribuye a recordar la música de la que procede. El amor comienza en el momento mismo en el que se manifiesta la vida. En el vacío absoluto de lo no creado, el verbo que emana del corazón, vincula desde el inicio materia, luz y vibrante energía.
Así fue que al principio, dos elementos: núcleo y electrón, se unieron para forman el hidrogeno, luz base; más allá y en el calor de la experiencia, el amor reencontró al helio en el abrazo del sol; y todo aquello que nunca se puede separar, jamás lo hará, pues es contrato de reconocimiento que asocia en el cuerpo común que nos interpenetra.
Ni babel ni las guerras programadas han logrado erradicar la infinita fuerza de la mayor de las energías. Einstein acertó: el amor se propaga a la velocidad de la luz, y se materializa en las sensaciones que el ser experimenta a través de los sentidos.
Es el concepto universal por antonomasia. Habitualmente se asocia a lo romántico, maternal o sensual; es eso y todo a un tiempo, pues está ligado al origen.
Me gustaría hablaros del amor desde el corazón; desde esa incondicionalidad, reflejo del ser al que autorizo mi gobierno: amor a los hijos, a los padres, amor fraterno, amor romántico, amor a Dios, amor a mí mismo, amor a todo lo que es, vibra y se manifiesta en el presente o en los sueños.
Grandes luminarias lo han definido así:
Aristóteles
• "El amor consta de una ánima singular que ocupa dos cuerpos."
• "Los malos obedecen por miedo, los buenos por amor."
Mahatma Gandhi
• "Donde hay amor, hay vida."
Platón
• "Donde reina el amor, sobran las leyes".
• "El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.".
• "La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.".
• "No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe".
Francisco de Quevedo
• "El amor es fe y no ciencia."
• "Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan."
William Shakespeare
• "El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.
El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en la Primera epístola a los corintios, escribió:
«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
1 Corintios 13:4-7.
Feliz quien ama y se deja amar, proclama el Padre Angel de Mensajeros de la Paz.
Es curiosa la paradoja ¿qué mecanismos gobiernan al ser humano, que se mata por tener razón y sin embargo aspira eternamente a la felicidad? Si preguntas a un promedio de personas, aparentemente sensatas, ¿qué prefieres, tener razón o ser feliz? La mayor parte de seguro responde que ser feliz. No es así en lo cotidiano. El mayor esfuerzo que uno pueda hacer a lo largo de su vida, se centra en cruzar el puente que separa los hemisferios que nos circunvalan y desde allí tomar la nave que lleve del cerebro al corazón. En esa estamos y desde la atalaya de ambos os deseo a todos una feliz navidad.
El jardín del cáliz y María Magdalena, 12 al 15 junio 2009

El Jardín del Cáliz es un espacio de ensoñación situado en el suroeste del Reino Unido, Somerset, Glastonbury, en el que, según algunas leyendas artúricas medievales, José de Arimatea, tío abuelo o hermano mayor de Jesús, dependiendo de las fuentes, vertió, en las aguas puras de un pozo que allí se encuentra, la sangre y el sudor de Cristo contenidos en las vinajeras de la última cena.
¿Cómo pudo llegar José de Arimatea a aquél lugar atravesando todo el Mediterráneo por mar y Francia por tierra? La repuesta parece hasta cierto punto lógica. La familia de Jesús corría grave riesgo, tras la crucifixión de Cristo. El imperio romano abarcaba toda la tierra conocida de entonces. Sólo había espacios de tranquilidad en zonas muy concretas, una de ellas justamente en el suroeste de Inglaterra, donde habitaban druidas, semejantes en cierta medida a los esenios, y donde había establecido un cierto comercio con los judíos de la época.
¿Alguna vez os habéis detenido a pensar que sólo hay un hombre en toda la historia de la humanidad en el que se da un antes y un después? Ese hombre es Cristo. Mas sin embargo, también una mujer permanece en igualdad de rango y maravilla: María Magdalena.
María Magdalena, menospreciada por unos, ignorada por otros, es el Cristo femenino. Es la parte que le falta al puzzle de confusión humana para dar al fin con el descorrimiento de los velos. En Glastonbury se puede ver todo cuanto está relacionado con lo sutil: corretear a los elementales por los parques; Avalon tras la lluvia; druidas en el Thor en ceremonia dirigiéndose a los cuatro puntos cardinales, pidiendo paz y buenas cosechas… y a María Magdalena en cada esquina de la ciudad.
Hay también en Glastonbury una abadía custodiada por los árboles más bellos que uno alcance a imaginar. El pruno del fondo mece el viento entre sus ramas y difunde una música de aves y aguas por doquier. La tumba del rey Arturo se despereza entre el altar mayor y el sosiego del verde. Empero, es el perfume de Magdalena el que embebe el ambiente de un sosiego difícilmente entendible, para quien no haya experimentado la dicha de estar entre sus ramas.
Si Arturo está realmente enterrado o no, que no lo está. Si fue fiel a la esencia crística o no, que probablemente no, tampoco tiene importancia. A Glastonbury se va a sentir; no a pensar. El intelecto en exceso desconecta del corazón. La inteligencia ha de estar unida al amor para intuir siquiera lo que se nos ofrece en lugares donde perdura la vibración, que una vez acariciara estos prados y bosques de verduras.
El jardín del cáliz alberga la fuente donde brota el agua más pura. Hay dos espinos blancos. El más grande se encuentra entre dos tejos enormes, justo encima del bellísimo lago de la Vesica Piscis. Los dos espinos nacieron de los brotes del cayado que llevaba consigo José de Arimatea, ensartado en la sagrada tierra que le diera cobijo.
http://www.welcometoglastonbury.co.uk/2007/11/chalice-well-gardens.html
Todo el jardín rezuma geometría de perfección. No hay una sola planta sin propósito. Es el lugar de meditación más encantador que he tenido la suerte de encontrar. Sentado en cualquiera de sus rincones, se puede traspasar el umbral del raciocinio y desvelar esos pensamientos de la mente y de la conciencia, donde realmente habita el sol que nos mora. La trinidad de nuestros tres cerebros, la triada mente, corazón y conciencia. Es el triangulo que da paso a la puerta que conduce a la paz que germina desde hace milenios en lo más profundo de nuestra propia cueva.
Las aguas mecen, las aguas sanan. Caminar descalzos por la piscina de sanación del jardín es indescriptible. Cortan y te hace desear salir cuanto antes, pero que bien puede llegar a sentirse uno cuando recuerda la canción, tras el estribillo inicial del magnífico susurro.
María Magdalena es una mujer bella, grande, tiene el cabello ensortijado y una sonrisa de cielo. Viste como un ángel y camina despacio exhalando perfumes que aquietan, armonizan y perfeccionan. Tras ello surge el anhelo de dar con la Madre, con la Amada y encontrar de una vez por todas el lugar del que una vez partimos. Magdalena tiene una clave, ¿te atreves a buscarla?
En ella resuenan los ecos de las últimas palabras de Cristo en su postrer grito de alegría:
Elí, Elí, ¿lama sabactani, Dios mío, Dios mío, para este propósito fui reservado.
No es preciso desplazarse a Glastonbury para ser conscientes de la grandeza de Jesús o de su esposa. Mas sin embargo, ¡que alegría ser conscientes de que el amor permanece y no hay muros que lo contengan¡ Todo cuanto está aconteciendo, profetizado o no, sentido con temor o alegría, no son sino los signos de la presencia del que nunca partiera y está presto a manifestarse.
Más en:
Jardín del Cáliz
http://www.chalicewell.org.uk/
Abadía de Glastonbury
http://www.glastonburyabbey.com/
Incluyo por último este enlace de Iván Seperiza, médico chileno, infatigable difusor del pensamiento positivo, autor de más de trescientos documentos perfectamente elaborados. Este último que me hace llegar es sobre Cristo y la reencarnación. Viene al pelo, con datos sobre el emperador Constantino, la primera iglesia y las muertes que se han dado a Cristo, y no sólo la de la Cruz.
http://mm2002.vtrbandaancha.net/Jung2.html
Fraternal saludo
Iván de Quilpué
MUNDO MEJOR:
http://www.isp2002.co.cl/
José de Arimatea y música de Glastonbury
http://www.sfu.ca/sonic-studio/excerpts/excerpts.html#Spirit
EL AROMA DE CRISTO, 22 de abril de 2009
EL AROMA DE CRISTOMadrid a miércoles, 22 de abril de 2009
Hace poco más de quince horas regresaba de Tel Aviv. Durante diez días y en compañía de veintidós personas, he tenido la dicha de recorrer algunos de los lugares por los que transitó dos mil años atrás Jesús, Cristo, el Maestro, hijo de María y de José.
La tierra de la Biblia es ahora la del nuevo estado de Israel, donde las alambradas, controles policiales y el asfixiante aliento de la seguridad se ciernen como permanente recuerdo de que su experiencia de vida, dolor y muerte, aún no han calado en este mundo que aspira desde entonces y desde siempre a la paz.
Hemos estado alojados en el convento de las “Rosary Sisters”, congregación cristiana de monjas árabes fundada en 1880, en la ciudad de Jerusalén. Dicha congregación cuenta con sesenta y tres centros distribuidos entre varias de las ciudades del Islam más importantes, en el Oriente Medio fundamentalmente. La congregación despliega toda una amplia acción social, desde el cuidado y la educación, al alojamiento de los peregrinos. Las diferencias con respecto de otras congregaciones, es que es la única de estas características constituida en Tierra Santa y que las hermanas se turnan permanentemente en los diferentes centros para rezar a cada hora el rosario.
Una monja de dulce sonrisa, frágil y tierna, pero al tiempo sólida y estable, Sor Pasquale, ha sido nuestro ángel cuidador, en la oración, el alimento y el abrigo. ¿Cómo puede una sonrisa ser tan fuerte y tan bonita? Todavía tengo en mí la tarde de ayer, cuando se despedía de nosotros inundándonos a besos y bendiciones desde la puerta del convento.
Jerusalén, ciudad de tópicos, donde las barreras más inexpugnables son las de la mente, y donde a la vez a cada instante se produce el milagro de que las cosas funcionen. ¡Hay tantas cosas que ver y hacer en Jerusalén! Una de ellas, la más importante y la clave que resume nuestro peregrinaje, la pudimos confirmar desde la consciencia plena de nuestra pasión por Cristo, y es que la paz del mundo, el futuro de la humanidad se está dilucidando justo allí en estos momentos.
No va a ser lo que ocurra en el medio ambiente, los terremotos o cosas incluso inimaginables que puedan manifestarse, ni siquiera el fin de los tiempos relacionados con el 2012, la economía o las guerras, con ser tremendo todo esto, sino con construir o no hacerlo de una vez por todas la paz en el alma de Jerusalén.
Jerusalén, ha sido destruida en veinte ocasiones y reconstruida otras tantas. ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar en el porqué de todo esto? La razón es que el substrato de lo que se encuentra allí es una semilla cósmica, y las semillas cósmicas o florecen o explotan. No hay término medio, no vale con rezar o con suplicar que de fuera vengan a solucionárnoslo. Depende de judíos, árabes y cristianos, pero también y mucho de la paz que cada uno alcance en sí. Nunca ha sido tan necesaria la paz dentro de nosotros. Es el latido de una pluma el que va a inclinar la balanza. El mensaje es que la paz interior es el instrumento para llegar al amor, que edifique por fin sobre las más sólidas columnas.
Decir también que hemos visitado La Vía Dolorosa, El Santo Sepulcro, El Huerto de Getsemaní, La Iglesia de la Dormición… Enumerar los lugares recorridos tanto relacionados con el cristianismo, como con el judaísmo o el mundo árabe y sólo en la ciudad de Jerusalén, conduciría inevitablemente a la elaboración de un libro. Sin embargo, han sido diez días intensos no sólo allí, sino en otros lugares de Israel, todos repletos de experiencias y de regalos. Voy a comentar algunos de los más significativos.
El de mayor calado para mí ha sido el concerniente al Mar de Galilea. En una barca, similar a la que patronaba Pedro, el Pescador, y que es de las que se utilizan tanto por los peregrinos como por los turistas de Tierra Santa, pude sentir la presencia de Cristo. Eran las trece horas. Pedí al patrón que detuviese el barco en mitad del lago, una suave brisa se enseñoreaba en ese momento, reconfortándonos del implacable sol de Tiberiades. En un instante determinado, el grupo comenzó a meditar. Los marineros guardaron silencio. Sucedió entonces que casi todos sentimos algo, ya en nuestra imaginación, ya en la pura piel, ya en el corazón. Jesús remaba en compañía de Maria de Magdala. Caía la tarde, comentaban algo entre sí con risas, suavidad, fragancia y aromas. La sensación que nos llegaba era de torrente de agua que nos regase por dentro, recordándoos que en la memoria del agua todo permanece. El regalo del pescador de hombres, se hizo entonces onda en la canción de nuestras almas. Llovía Cristo dentro de cada cual. En un instante determinado, el patrón tomó su armónica y comenzó a interpretar la canción del Pescador de hombres. El clímax: un escalofrío dulce nos sacudió como viento a la hoja.
Otro de los instantes, apenas un fugaz resplandor, tuvo lugar en Masada, donde aún flota en neblina la esencia de los profetas. Allí sentí añoranza y el verso de la letra recordada. Dios se encuentra en los lugares más altos y más bajos de la Tierra. Nunca se ha marchado. Allí lo sentí como nunca antes lo había sentido.
Otro instante tuvo lugar en el Dominus Flevit, donde el Señor lloró contemplando la ciudad; el lugar está ahora ocupado por una pequeña iglesia. Un sacerdote francés oficiaba misa. Permanecí sentado a la entrada, recostado contra la puerta de acceso. El cura estaba exultante, como en trance, disfrutando de la misa, que se alargaba más y más impidiéndonos la entrada al recinto. Sin embargo, aquello resultó necesario. Allí pude ver al Cristo gigante, un ser de más allá de este mundo, de muchos mundos simultáneos, sentir en compasión infinita desde su inmenso poder, la destrucción de la ciudad que le condenaba a muerte. Describir a Jesús como un torrente de amor capaz de anegar al mundo, no es suficiente. El Jesús que vi era muchas capas de luz de fuerza descomunal, controladas desde el propósito y desde el amor infinito de un ser que ve y siente como hombre por el dolor inmenso de la humanidad.
Pero no es sólo por el hombre por quien lloró Jesús; lloró por quienes han puesto al hombre lejos del hogar del padre y aun persisten en el empeño, imbuidos en los miedos que produce lanzarse desde el vacío de la mente al colchón del corazón.
Otro lugar que visitamos fue la Iglesia de Maria Magdalena, mandada construir por el Zar Alejandro III en 1883, canción de música bella que se enseñorea sobre la ciudad. Probablemente María Magdalena jamás pisara los lugares sobre los que se asienta la iglesia, sin embargo las monjas blancas rusas han imbuido de un espíritu delicioso el aire de los jardines que la circundan. Allí fui consciente de que María Magdalena es tan fuerte como Jesús y de su misma condición regia.
Tras ello, Qumran, en un instante de comunión con los esenios, monasterio en el que sentimos la presencia del adolescente Jesús y de los misterios en los que resultó iniciado. Luego Nazareth, el Mar Muerto, el desierto de Judea, el Monte Carmelo…y otra vez Jerusalén, visitando lugares donde la Virgen está a la vez dormida, muerta y ascendida, según sea quien la custodie. Hay incluso un lugar donde los griegos ortodoxos afirman que nació María y poco más arriba los franceses dicen lo mismo.
Sólo unas líneas de despedida para quienes hayáis tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Me cuesta escribir, modular con palabras un sentimiento que me está resultando tan especial. Amar a Cristo es fácil, entenderlo quizá ya no lo sea tanto, pero vivir, siquiera un segundo, la luz que aún permanece de sus brillos, es una experiencia que hay que sentir para enseñorearse de su trascendencia.
DE SANTA TERESA Y DE SAN JUAN DE LA CRUZ, día 5 de enero de 2009

Quiero compartir con vosotros el redescubrimiento de Santa Teresa y de San Juan, al que nos han llevado a Sagrario y a mí nuestras vacaciones de fin de año. El veintiocho de diciembre del año recién concluido, Sagrario y yo decidimos celebrar la llegada del nuevo año en un balneario. Elegimos el que más se ajustaba a nuestro presupuesto, coincidente además con ser uno de los pocos en disponer de plazas libres: Palacio de las Salinas, en Medina de Campo (Valladolid) http://www.palaciodelassalinas.es/
Un acierto la elección. El lugar pasar por ser de los que tiene mejores aguas mineromedicinales de Europa. Por otra parte la factura del edificio, el emplazamiento y el cuidado de las instalaciones, lo convierten en lo que es: un auténtico balneario para el cuerpo y un ajuste para el alma.
¿De qué manera nos lleva esto a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz? Justo el último día de nuestra estancia, decidimos visitar el convento de los carmelitas descalzos de San Juan de la Cruz, situado en el centro de Medina del Campo, a cuatro quilómetros del balneario. Un solo fraile en todo el convento y prisas por salir:
- Padre, nos hemos casado con versos de San Juan de la Cruz y nos gustaría visitar la iglesia – le decimos.
- Bueno, pasen; pero va a ser una visita relámpago, pues me esperan desde hace rato – nos responde.
Un claustro precioso; un retablo didáctico y repleto de reliquias. En la sacristía nos muestra el dedo meñique de San Juan, ennegrecido y un tanto tétrico, esa es la verdad; pero ya hay un algo que comienza a cautivarnos: el propio fraile que nos lo muestra. Nos dice que para entender a Cristo hay que imitarle. De otra manera no es posible, menos aún desde el intelecto. Nos habla de San Juan y se le percibe “enamorado” del pequeño frailecillo. “Un desconocido. Si se supiese realmente quien ha sido San Juan de la Cruz, el mundo quedaría maravillado”- comenta.
Juan Jesús, que así se llama nuestro anfitrión, se va animando mientras desgrana una tras otra perlas de San Juan (en este caso me permito tomar literalmente de Wikipedia para no cometer errores en la transcripción)
Noche oscura llama también san Juan a las «terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo»; ateniéndose a este último significado, habla de una noche del sentido y de una noche del espíritu, situadas, respectivamente, al fin de la vía purgativa y de la vía iluminativa, tras las cuales vendría la vía unitiva, aspiración última del alma atormentada por la distancia que la separa de Dios, y realización de su deseo de fusión total con Él. La existencia de estas tres vías se corresponde con las tres potencias clásicas del alma: memoria, entendimiento y voluntad, que en este mismo orden son reducidas a un estado de perfecto silencio. El silencio de la memoria es llamado en la mística esperanza. El silencio del entendimiento se llama fe y el silencio de la voluntad caridad o amor. Estos tres silencios representan a la par un vaciamiento interior y una renuncia de uno mismo que alcanza su máximo grado a través de la virtud de la caridad. De ahí sobrevienen la enorme angustia y la sensación de muerte característica de los místicos, pues unirse a Dios es un perderse previo a sí mismo... para después ganarse.
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_la_Cruz
- Ya no puedo estar más con vosotros, sin embargo como me pilla de paso, venir conmigo que os voy a enseñar otra cosa – sugiere mientras nos invita a abandonar el convento.
Salimos y ya en la calle nos sorprende que mucha gente se detenga a saludarle. Le besan. Le abrazan: hola, Juan Jesús, le dicen. Recorremos unos trescientos metros y son como una docena de veces las que se ha debido de detener, correspondiendo al cariño de quienes hacia él se dirigen.
En una de las calles que salen de la Plaza de la Hispanidad se halla la sorpresa. Una pequeña capilla, milagrosamente intacta, en la que San Juan de la Cruz ofició su primera misa. Unos instantes de contemplación, de empaparnos fugazmente del aroma de los cuadros y está vez sí que se despide de nosotros:
- No dejéis de visitar el convento de las hermanas carmelitas – nos recomienda antes de decirnos adiós.
Unos quinientos metros separan uno de otro lugar. De nuevo una sola monja, sorprendida también por nuestra petición de visitar el museo, ya cerrado, y el refectorio donde Teresa y Juan conversaban sobre Dios.
Es el refectorio el lugar al que queremos ir, pero antes cumplimos la visita al museo. De nuevo lo mágico y en parte lo tétrico, carne de Santa Teresa en un relicario, su sudario, bordados y alguno de sus escritos.
Uno de ellos nos llama poderosamente la atención.
REVELACIÓN QUE TUVO NUESTRA SANTA MADRE TERESA DE JESÚS, ACERCA DE SU MUERTE
(cifra o revelación de la muerte de la Santa)
A diecisiete de noviembre, octava de San Martín, año de mil y quinientos y sesenta y nueve, vi, para lo que yo sé, haber pasado doce años, para treinta y tres que es lo que vivió el señor, faltan veintiuno.
Es en Toledo, en el Monasterio del Glorioso San José del Carmen.
Yo por ti y tú por mí. Vida
Doce por mí y no por mi voluntad se han vivido
TERESA DE JESÚS
Es en el refectorio donde sentimos realmente el instante precioso de encontrarnos casi físicamente con Teresa. Sagrario percibe como una brisa y yo creo ver tras las rejas el delicado rostro de la madre. Es más tierna y femenina de lo que imaginaba. Una meditación y el regalo de su abrazo.
Me da entonces por asociar ese momento y el sueño de la noche pasada, del que conservo algunas pinceladas.
Un maestro, mi primer maestro de escuela, don Antonio, me muestra un escrito. Este dice más o menos así:
Una vez que la senda se ha trazado
Una vez recorrido el camino
Sólo queda volver a las huellas
Que los pasos dejan al andar
Aquí concluyo. Como última cosa decir que el día anterior Sagrario y yo nos enteramos de que la única propiedad que tuvo en vida Santa Teresa fue un palomar, que aún pervive. Ella llamaba al convento “el palomar” y a las monjas “sus palomas”. Si queréis saber más:
http://www.gotarrendura.es/HISTORIA.htm
Feliz año a todos
Paco y Sagrario
FELIZ NAVIDAD 2008, 20 diciembre

Año tras año llega la navidad en su tiempo. Ayer era hace un rato y de nuevo los propósitos, la familia, la ternura. ¿Cómo expresar en sus justas palabras el impulso que nos anima en estos momentos? ¿Es quizás distinto del de otros, manifestados en el continuo presente que es el tiempo? No; no lo es. Hace ya unas cuantas lunas que decidí ser mi mejor amigo y aun encontrándome todavía en el empeño, sé que debo de cumplir lo propuesto: que haya paz y verdad en cada uno de mis pensamientos, en cada una de mis palabras; en cada acción que ejecute yo o se lleve el viento.
Siento la fortuna de estar justo donde me encuentro. Un mundo que cambia, que deja atrás sus miedos y cruza las neblinas de los malos recuerdos. No es una crisis; es un cambio. Aferrados a las inexistentes cadenas de los arcaicos conceptos, pretendemos no mirar siquiera a los cielos, por ver si hubiese un horizonte distinto del de las absurdas prisiones que nos impusieron los que de allí vinieron. Pero ¿se puede cambiar, sin perder por ello la vida en el intento? Se puede y se debe, nos va todo en ello.
Hay tanto escrito, tanto dicho, tanta información, que se nos olvida sentir. ¿Qué siento? Perdura en mí algún temor, aflicciones y también remordimientos. Sin embargo, he sido cada vez lo mejor que he podido, incluso cuando no lo he sido. No obstante, siento también que es llegado el tiempo de mirarse hacia dentro. Veo en mí al niño que todavía soy, al joven que se agita, al hombre maduro que a la paz aspira; a Dios, que desde el último rincón mi casa habita.
Con poco más de diez años y desde un lugar de la Mancha, de cuyo nombre si quiero acordarme, Villanueva de los Infantes, recreaba el universo encerrado en una caja grande, metida a su vez en otra más grande y en otra… hasta lo que la mente alcanza. Luego me decía, “si no hubiese nacido, no sufriría, pero tampoco sería” “¿cómo saber que hubiese sido de mí sin ser? Tengo cincuenta y seis años y no pregunto más esto. Ahora, cuando la paciencia me llega, me digo ¿lo veré? ¿Veré un mundo nuevo, donde mis hijos y los que no lo son, pero que también me conmueven, encuentren por fin la paz, el amor y la gracia?
Navidad, cuando la luz alcanza a vislumbrase por un instante justo un poco más que la oscuridad. Tres días y el diamante brilla. Linterna mágica que ilumina senderos, caminos por recorrer y experiencias que al alma animan. Bendita navidad, benditos tiempos nuevos.
FELIZ NAVIDAD
Ver este vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=I8D32zcp1GE&eurl=http://deepakchopra.com/?p=822
SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, 15 de junio de 2008

Hoy día 15 de julio de 2008 he tenido el privilegio de asistir en el Centro de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía a la presentación del DVD, Santiago Ramón y Cajal: las mariposas del alma.
Me ha conmovido. Apenas si he podido ver la mitad de la presentación y tengo urgencia en compartir lo visionado.
Santiago Ramón y Cajal tuvo sin duda alguna acceso a los conocimientos sobre el origen del origen. De alguna manera y tal como otros grandes hombres, Einstein, Beethoven o Graham Bell se le dio la oportunidad de ojear el gran libro de la vida.
Médico, investigador, escritor, fotógrafo, filósofo, artista y hombre comprometido fue capaz de adelantarse a la mecánica quántica y al universo holográfico. Cajal habla de los axones y del intercambio de estos con las dendritas, en una red neuronal semejante en fractal a la que compone el universo entrelazado. El axón emite mensajes químicos sin aparente soporte material, que están a un tiempo en multitud de estados simultáneos. Del cerebro a la mente, de la mente al origen, donde quiera que este se encuentre. Un microscopio, apenas capaz de ver más allá de lo que se podía en la época y su determinación de hombre de bien, fueron más que suficientes para adelantarse a la moderna neurociencia.
El buen pensar, la responsabilidad de emitir sólo lo mejor que haya en nosotros, se confirma desde el entrelazamiento de redes que conforma el gran cerebro de la humanidad en su conjunto. Observar los dibujos de Cajal, las interconexiones que dibujan neuronas, dendritas y axones. Saber que somos en realidad lo que emitimos, que estamos reproduciendo de continuo lo de dentro hacia fuera, debiera de hacernos meditar sobre lo oportuno de hacer un cambio en nuestras vidas y cuanto antes. Nada es ajeno y todo está interconectado, en un bellísimo cuadro de profundidad infinita.
Hay muchas claves en este DVD, tanto en lo concerniente a la ciencia más clásica, como a los valores más delicados del ser humano o a la rapidez y el porqué de las cosas que pasan. Lo recomiendo vivamente.
El vídeo está audiodescrito y subtitulado, versiones español e inglés, puede ser por tanto visto y oído también por ciegos y sordos
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Tenemos el gusto de anunciarle la presentación oficial del DVD SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL: LAS MARIPOSAS DEL ALMA, producido por TVE Comercial, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (Fundación CIEN) y la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Este DVD contiene el documental del mismo nombre, de una hora de duración, coproducido por TVE y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, con motivo del centenario de la entrega del Premio Nobel a Ramón y Cajal.
Ganador del GOLDEN AWARD FOR THE BEST BIOGRAPHY en el World Media Festival 2007 (Hamburgo) el documental se ofrece en este DVD que presenta, además, una serie de contenidos extras. Con ellos se completa este proyecto, muy recomendable a nivel educativo y divulgativo de nuestra ciencia y de los valores universales que impulsaron a Cajal a realizar su tarea, cuyos resultados le han llevado a ser el fundador e inspirador de la neurociencia moderna.
http://www.divisared.es/Paginas/FichaProducto.aspx?idTitulo=1213
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Hará como cosa de diez o quince años escribí esta narración sobre Leslie Lemke, que creo complementa lo referido anteriormente.
LESLIE LEMKE
Por FLV
May dudó unos instantes; no por falta de resolución, sino porque era consciente de la responsabilidad que asumía al hacerse cargo de un niño en aquel estado. La adopción de un niño, en fase terminal, suponía para ella ser responsable de algo tan extremadamente serio, como ayudar en el tránsito de una etapa de vida, precaria, a otra en la que sólo Dios sabe que nos aguarda.
Leslie hizo su irrupción en este mundo en Milwaukee, allá por mil novecientos cincuenta y dos. Su madre lo dio en adopción nada más nacer. Tras un parto prematuro, llegaba a la vida con una gravísima afección ocular y desarrollaba un glaucoma, por el que fue preciso extirparle ambos ojos. Sufría también de daños en el cerebro y su frágil salud inducía a pensar que el hálito de la existencia iba a escapársele en breve.
El fragilísimo estado del niño movilizaba al servicio social del condado, empeñado en hallar una persona que se hiciera cargo de una criatura en tal situación, evitando que muriese en un hospital, lejos del cariño de una madre.
Dieron con la persona, May Lemke, su madre desde entonces. Esta mujer, enfermera de profesión, contaba cincuenta y dos años al hacerse cargo del niño y tenía además cinco hijos propios.
Los hijos de May habían comenzado a independizarse. De hecho, vivía prácticamente sola con su marido Joe, en una modesta cabaña cerca del Lago Pewaukee. May guardaba, sin embargo, mucho amor dentro de sí, en disposición de ofrecerlo con generosidad a quien lo precisara.
May cuidó toda la vida de Leslie con cariño infinito. Enseñó a éste todo cuanto de ella precisaba: a comer, para no morir atragantado, a comunicarse, por medio de sonidos y del tacto de las manos; a caminar... May residía prácticamente de manera permanente en el corazón del niño.
Leslie no sólo no murió, sino que se fue transformando en un muchacho grande y fuerte, cuidado en todo momento por las bondadosas manos de la menuda y bella mujer que era May.
May pasaba el día cantando y hablando a Leslie. De hecho, Leslie permanecía amarrado a ella por una cinta desde el amanecer al ocaso. Se le ocurrió en una ocasión poner las manos del niño sobre un piano. El niño se dejó hacer.
Leslie se sintió intrigado por el ritmo y por la música desde el primer momento. Poseía una prodigiosa memoria y era capaz de reproducir las canciones escuchadas, o de repetir cualquiera de las conversaciones que hubiese escuchado, días e incluso meses antes.
Leslie contaba catorce años de edad cuando vino a acaecer que una noche quedó embelesado, en unión de sus padres, por el fondo musical de una película emitida en televisión. May, Joe y Leslie se fueron a la cama con el regusto del buen cine y la emoción del agradable sonido. Al amanecer, May volvió a escuchar la dulce melodía. Resultaba extraño, pero pensó que Joe tal vez se habría dejado puesta la televisión.
Bajó presurosa las escaleras del cuarto y al llegar al recibidor, la sorpresa y la emoción la dejaron sin aliento. Allí, frente a ella, se estaba produciendo el milagro tantas veces rogado a Dios. El ser desahuciado, condenado a una muerte prácticamente segura, se le manifestaba en la gozosa plenitud de la melodía que le fluía del alma a las manos.
Un niño ciego, autista, con parálisis cerebral y salud quebrada, deslizaba sus dedos por las teclas del piano, e interpretaba a la perfección el Concierto Nº 1 en Piano de Tchaikossky.
Sólo una vez en toda su vida había tenido Leslie la ocasión de escuchar esta pieza. Resultó más que suficiente. Nunca hasta entonces había interpretado nada o recibido clases de música, salvo el acompañamiento rítmico apoyado por los dedos de su madre.
May rebosaba de contento En la convicción de que debía de hacer partícipe del regalo de la música de Leslie a la comunidad, se decidió por dar a conocer sus habilidades en iglesias, escuelas...
Leslie provocaba el asombro entre quienes le escuchaban. Su repertorio resultaba ilimitado. Era capaz de reproducir cualquier canción con solo escucharla una vez. Su fama comenzó a extenderse por doquier.
En una ocasión, Walter Cronkite, de la CBS, daba inicio a uno de sus programas informativos vespertinos, con la siguiente noticia: “esta es la estación del año en la que se celebra un milagro. La historia que les voy a narrar pertenece al período del año en que nos encontramos. Es la historia de un joven, un piano y un milagro”.
Desde entonces, Leslie ha dado conciertos a lo largo de EE.UU. Ha estado incluso de gira por Japón. Hoy es el día que sigue ofreciendo conciertos gratuitos en guarderías, cárceles o iglesias.
Lo realmente sorprendente de esta historia de personas que padecen de discapacidad en grado extremo, es el círculo que se cierra sobre sí, del amor al amor.
En mil novecientos ochenta, May comenzó a padecer la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de la que más información se dispone y sobre la que más se ha investigado hasta el momento; pero de la que aún no existe tratamiento eficaz que la combata.
En realidad el Alzheimer es la enfermedad del olvido. Las referencias más elementales se trastocan. La desorientación es una constante, que daña a quien la padece y duele a quien acompaña. May iba olvidándose de todos, de sí misma y hasta de su querido Leslie.
Sólo de tanto en tanto una sonrisa se le dibujaba en los labios. Era cuando Leslie ejecutaba en el piano las dulces melodías, que todavía perduraban en algún lugar del dañado cerebro. Entonces sonreía y decía “éste es mi chico”.
Si la música cesaba, May caía en el mutismo y se encerraba en el olvido. Falleció el seis de nov
... (... continúa)CRÓNICA DE UN CAMINO, 17 de abril de 2008

Escrito que recoge mis impresiones sobre el Camino de Santiago
Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es
http://limonche.blogia.com/ (fotografías y tres primeras etapas)
Madrid a jueves, 17 de abril de 2008
Escribo esta crónica sólo unas horas después de haber llegado en tren desde Santiago de Compostela. Lo hago así para transcribir lo más fielmente posible las primeras impresiones de esta experiencia.
El camino andando a Santiago lo inicié en compañía de dos compañeros de la empresa en la que trabajé hasta mi prejubilación: Telefónica. Estos dos compañeros (Antonio y Julio) fueron quienes planificaron el viaje. Ellos tuvieron la gentileza de invitarme y desde aquí va para ellos mi agradecimiento.
Dicho esto he de expresar en primer lugar que esta ha sido una experiencia durísima, apegada a la tierra y alejada en cierta manera del cielo, sin concesiones; planificada y ejecutada con tremenda precisión, por dos ingenieros de planificación de redes de telecomunicaciones, que es la profesión que los mencionados ejercieron hasta su prejubilación.
Todo viaje genera unas expectativas. Yo esperaba la dureza; pero esta ha superado con creces todo lo imaginado.
Apenas si ha habido un instante para la meditación; la contemplación del árbol, la ermita o la puesta del sol. Jornadas con un promedio de treinta quilómetros, de desayuno a comida, literalmente (de siete de la mañana a dos o seis de la tarde en ocasiones), sin apenas resquicio para la parada, descanso o contemplación. Veintidós días que comenzaron el dieciocho de febrero y en tres jornadas salteadas de semanas distintas y diecinueve jornadas consecutivas, nos llevaron de la iglesia parroquial de Santiago y San Juan Bautista de Madrid, a la Catedral de Santiago, donde llegamos el miércoles de esta semana, día dieciséis de abril del año en curso de dos mil ocho.
La distancia que separa la iglesia de Santiago de Madrid de la catedral del mismo nombre en Compostela, de acuerdo con la asociación de amigos del camino de Santiago de Madrid http://www.demadridalcamino.org, es de seiscientos setenta y seis quilómetros, justo el mismo número en metros a que se encuentra la mencionada iglesia con respecto del nivel del mar, que es de seiscientos setenta y seis.
Los diecinueve días seguidos los iniciamos en Segovia, el día veintinueve de marzo. La primera impresión de Segovia, vista en la lejanía desde Zamarramala, donde una vez al año las mujeres mandan sobre los hombres, es sobrecogedora y alienta cuadros de belleza semejante en jornadas posteriores. En la iglesia parroquial de Zamarramala, iglesia de la Magdalena, el párroco nos estampa el primer sello de nuestra acreditación continuada y nos habla de su iglesia. En ella contemplo en el pórtico de entrada y junto al altar, en el sagrario, el sol y la luna, símbolos “paganos” en un templo católico. Esta es una señal simple, de que todo forma parte de lo mismo: la tierra y el cielo; de que no hay privilegios, ni atribuciones de exclusividad. La madre tierra es el origen de la vida. La madre María es la continuación o evocación de una misma cosa.
El día siguiente, día treinta de marzo, el trayecto de Santa María la Real de Nieva a Coca, pasa entre otros por Navas de la Asunción, lugar donde Margarita, la hospedera del albergue y pastelera nos obsequia con pastelillos.
Margarita, a pesar de ser hospedera, no sabe del camino más allá de los seis quilómetros en ambos sentidos. Es sin embargo devota y agradecida de los peregrinos.
En Santa María la Real de Nieva visitamos el templo de Nuestra Señora de la Soterraña, anterior monasterio de dominicos, en el que yacen quinientos de ellos cubiertos cada uno por una especie de lápida de madera, junto a la tumba de un inquisidor cubierto de una lápida de mármol. La sensación que me produce esta visita es de inquietud.
El día dos de abril es el que se me hace más duro y provoca posteriormente una tristeza cercana a la depresión, que me hace incluso dudar de si continuar o no. Este día recorro cerca de cincuenta quilómetros, mochila de diez quilos a las espaldas, y apenas una parada de cuarenta minutos para comer unos huevos fritos y un pedazo de lomo de cerdo, siendo que no he probado la carne en más de dos años y que esta se nos sirve frita en su propia grasa.
La llegada del dos de abril es a Medina de Rioseco, donde se nos presenta un cura muy peculiar, Jano, que se asemeja más un bohemio de larga melena y rostro peculiar, que a un sacerdote. Jano nos regala una maravilla: la visita a la iglesia de santiago apóstol de Medina Rioseco. El retablo y toda la iglesia están centrados en el apóstol http://es.wikipedia.org/wiki/Medina_de_Rioseco . Aquí comienza de alguna manera la vibración de Santiago, que continuará haciéndose presente en otras muchas iglesias o templos a él dedicados a lo largo del camino.
El día tres es el día en el que mi hijo Francisco Javier cumple veintiséis años. En la noche prácticamente no duermo, con aprensión en el pecho, pensando que de un momento a otro el corazón me pueda fallar. Decido no caminar ese día, que es justo una de las etapas más suaves y bonitas, Medina de Rioseco- Villalón de Campos, a orillas del Canal de Castilla.
El remordimiento de dejar solos a mis dos compañeros, unido al hecho de pasar el día del cumpleaños lejos de mi hijo, la situación de mi otro hijo; los mensajes de mi hija y el hecho de sentir que sí me fallo es a ellos y a mí mismo, me sumen en un estado de apatía profundo. Justo entonces aparece Santiago, un hospitalero del camino, de sesenta y ocho años, al que comento que he hecho la etapa en taxi.
- Pues los que llegan en taxi a los albergues en los que yo soy el hospitalero, no les dejo pasar. El camino es para hacerlo a pie, me regaña.
Sus palabras me hacen reaccionar y decido que al día siguiente, duerma o no, voy a seguir andando.
Así lo hago, pero sucede algo curioso. En Santervás de Campos, un pueblo cercano, en el que hacemos un alto y desde el cual se contempla el pueblo anterior, vemos a lo lejos que llega un peregrino: Santiago.
Saludamos a Santiago y contemplamos estupefactos que sin rubor alguno levanta la mano, para un coche y pide con desparpajo que le lleven al albergue del pueblo siguiente. Sus palabras de reproche evidentemente no iban dirigidas a él mismo; probablemente iban dirigidas a mí.
Este es el día también en el que me llama Carmen, una prima de mi primera esposa, con la que mantengo una buena relación de amistad, para comentarme que ha sido madre. Lo entiendo como un regalo y como la vida nueva que se manifiesta en este camino
Al día siguiente llegamos a Sahagún. Aquí, en la iglesia de San Tirso, convertida en museo, hay una tumba de piedra impresionante, que no se sabe bien a quien contiene o contuvo, pero que transmite muy buenas vibraciones. Me gusta y me deleito un instante, sentado frente a ella.
El día cinco hacemos el trayecto Sahagún- Mansilla de las Mulas. En mitad del camino me sorprende mi cuñado Néctor, que viene en sentido contrario. No me reconoce con la barba que llevo de varios días y contemplo con divertimento como me saluda sin saber quien soy. Su llegada me reconforta y es de una gran ayuda, pues hace calor y la distancia que me separa de mis compañeros es apreciable. Néctor viene a darme ánimos y es una bendición en el momento más oportuno.
Al día siguiente caminamos de nuevo cerca de cincuenta quilómetros en nuestro paso por León. Aquí me sucede algo curioso. Al aproximarme a la catedral, un joven, de la edad más o menos de mi hijo Roberto, se acerca a mí y sin dejar de mirarme a los ojos, con los suyos claros y azules me grita:
- ¡El amor es una tristeza¡
Yo le digo:
- Ámate a ti mismo y aprenderás a amar sin tristeza
Me sorprende el muchacho, que se aleja sonriente. Visito la catedral y a la salida de nuevo me espera:
- Entonces, me dice, lo que hay que hacer es amarse a uno mismo, ¿verdad?
- Sí, así es, le digo. Si te amas, amarás a los demás sin depender de nadie nada más que de ti mismo
El día siete nos caen unas gotas de granizo camino de Astorga. Otros días tendremos lluvia, nieve y sol.
El día ocho, en Rabanal del Camino, tenemos la oportunidad de escuchar el gregoriano de dos monjes benedictinos y de recibir de ellos la bendición del peregrino. Este es el día precisamente en el que me llama compungido mi hijo Francisco Javier para decirme que Bécquer, nuestro viejo gato persa, ha muerto.
El día once llegamos a Cebreiro, donde según la leyenda tuvo lugar el milagro de Cebreiro http://www.corazones.org/lugares/espana/cebreiro/a_cebreiro.htm y es lugar donde se encuentra el santo grial. La subida es brutal, más de ochocientos metros de desnivel en apenas siete quilómetros. El corazón parece querer salírseme del pecho. Controlo el nerviosismo y finalmente tras una penosa subida alcanzo el objetivo.
En Cebreiro hablo con Manuel, un peregrino transeúnte, sin techo, un “mendigo” alcohólico que lleva seis años haciendo el camino. Manuel me dice que el camino nunca está solo, incluso el treinta y uno de diciembre de cada año. Me habla también de su familia, a la que no ve desde hace doce: me cuenta que no quiere dormir en albergues, porque no dejan entrar a su perro y me habla de otras muchas cosas. Es un hombre más joven que yo, pero tiene un aspecto cansado y triste, al tiempo que ajeno y distante. Manuel se me asemeja a Cristo. Me despido de él y le deseo suerte.
A la entrada de Triacastela hay un castaño que según nos comenta un lugareño tiene mil setecientos años. En la provincia de Lugo cada castaño o dada roble son como un monumento, una escultura viva en búsqueda de la perfección. Hay miles y miles y a cada cual más bello. Me detendría una eternidad para tocarlos o deleitarme en su contemplación, pero la marcha apremia.
Aroma el tra
... (... continúa)


