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¡FELIZ NAVIDAD¡ 18 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD¡ 18 de diciembre de 2009

Navidad 2009, 18 de noviembre de 2009


Nieva en Madrid. Desde la ventana contemplo los copos que desplaza el viento. Hace frío y vienen a mí los lejanos recuerdos del calor de una lumbre. Es el tiempo del buen tiempo: el marco propicio para hablar del amor.

Se dice que el amor es indefinible; que no es posible expresar con palabras la infinita gama de matices de este sentimiento tan esencial que caracteriza al ser humano.

Por el contrario, pienso que el amor, como cualquier otra emoción o experiencia, se puede y debe de definir. La palabra, escrita o hablada desde la conciencia, es vida y es amor, cuando contribuye a recordar la música de la que procede. El amor comienza en el momento mismo en el que se manifiesta la vida. En el vacío absoluto de lo no creado, el verbo que emana del corazón, vincula desde el inicio materia, luz y vibrante energía.

Así fue que al principio, dos elementos: núcleo y electrón, se unieron para forman el hidrogeno, luz base; más allá y en el calor de la experiencia, el amor reencontró al helio en el abrazo del sol; y todo aquello que nunca se puede separar, jamás lo hará, pues es contrato de reconocimiento que asocia en el cuerpo común que nos interpenetra.

Ni babel ni las guerras programadas han logrado erradicar la infinita fuerza de la mayor de las energías. Einstein acertó: el amor se propaga a la velocidad de la luz, y se materializa en las sensaciones que el ser experimenta a través de los sentidos.

Es el concepto universal por antonomasia. Habitualmente se asocia a lo romántico, maternal o sensual; es eso y todo a un tiempo, pues está ligado al origen.

Me gustaría hablaros del amor desde el corazón; desde esa incondicionalidad, reflejo del ser al que autorizo mi gobierno: amor a los hijos, a los padres, amor fraterno, amor romántico, amor a Dios, amor a mí mismo, amor a todo lo que es, vibra y se manifiesta en el presente o en los sueños.

Grandes luminarias lo han definido así:
Aristóteles
• "El amor consta de una ánima singular que ocupa dos cuerpos."
• "Los malos obedecen por miedo, los buenos por amor."
Mahatma Gandhi
• "Donde hay amor, hay vida."
Platón
• "Donde reina el amor, sobran las leyes".
• "El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.".
• "La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.".
• "No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe".
Francisco de Quevedo
• "El amor es fe y no ciencia."
• "Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan."
William Shakespeare
• "El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.
El apóstol San Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes. Describiéndolo en la Primera epístola a los corintios, escribió:
«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
1 Corintios 13:4-7.


Feliz quien ama y se deja amar, proclama el Padre Angel de Mensajeros de la Paz.

Es curiosa la paradoja ¿qué mecanismos gobiernan al ser humano, que se mata por tener razón y sin embargo aspira eternamente a la felicidad? Si preguntas a un promedio de personas, aparentemente sensatas, ¿qué prefieres, tener razón o ser feliz? La mayor parte de seguro responde que ser feliz. No es así en lo cotidiano. El mayor esfuerzo que uno pueda hacer a lo largo de su vida, se centra en cruzar el puente que separa los hemisferios que nos circunvalan y desde allí tomar la nave que lleve del cerebro al corazón. En esa estamos y desde la atalaya de ambos os deseo a todos una feliz navidad.


El jardín del cáliz y María Magdalena, 12 al 15 junio 2009

El jardín del cáliz y María Magdalena, 12 al 15 junio 2009

El Jardín del Cáliz es un espacio de ensoñación situado en el suroeste del Reino Unido, Somerset, Glastonbury, en el que, según algunas leyendas artúricas medievales, José de Arimatea, tío abuelo o hermano mayor de Jesús, dependiendo de las fuentes, vertió, en las aguas puras de un pozo que allí se encuentra, la sangre y el sudor de Cristo contenidos en las vinajeras de la última cena.
¿Cómo pudo llegar José de Arimatea a aquél lugar atravesando todo el Mediterráneo por mar y Francia por tierra? La repuesta parece hasta cierto punto lógica. La familia de Jesús corría grave riesgo, tras la crucifixión de Cristo. El imperio romano abarcaba toda la tierra conocida de entonces. Sólo había espacios de tranquilidad en zonas muy concretas, una de ellas justamente en el suroeste de Inglaterra, donde habitaban druidas, semejantes en cierta medida a los esenios, y donde había establecido un cierto comercio con los judíos de la época.

¿Alguna vez os habéis detenido a pensar que sólo hay un hombre en toda la historia de la humanidad en el que se da un antes y un después? Ese hombre es Cristo. Mas sin embargo, también una mujer permanece en igualdad de rango y maravilla: María Magdalena.

María Magdalena, menospreciada por unos, ignorada por otros, es el Cristo femenino. Es la parte que le falta al puzzle de confusión humana para dar al fin con el descorrimiento de los velos. En Glastonbury se puede ver todo cuanto está relacionado con lo sutil: corretear a los elementales por los parques; Avalon tras la lluvia; druidas en el Thor en ceremonia dirigiéndose a los cuatro puntos cardinales, pidiendo paz y buenas cosechas… y a María Magdalena en cada esquina de la ciudad.

Hay también en Glastonbury una abadía custodiada por los árboles más bellos que uno alcance a imaginar. El pruno del fondo mece el viento entre sus ramas y difunde una música de aves y aguas por doquier. La tumba del rey Arturo se despereza entre el altar mayor y el sosiego del verde. Empero, es el perfume de Magdalena el que embebe el ambiente de un sosiego difícilmente entendible, para quien no haya experimentado la dicha de estar entre sus ramas.

Si Arturo está realmente enterrado o no, que no lo está. Si fue fiel a la esencia crística o no, que probablemente no, tampoco tiene importancia. A Glastonbury se va a sentir; no a pensar. El intelecto en exceso desconecta del corazón. La inteligencia ha de estar unida al amor para intuir siquiera lo que se nos ofrece en lugares donde perdura la vibración, que una vez acariciara estos prados y bosques de verduras.

El jardín del cáliz alberga la fuente donde brota el agua más pura. Hay dos espinos blancos. El más grande se encuentra entre dos tejos enormes, justo encima del bellísimo lago de la Vesica Piscis. Los dos espinos nacieron de los brotes del cayado que llevaba consigo José de Arimatea, ensartado en la sagrada tierra que le diera cobijo.

http://www.welcometoglastonbury.co.uk/2007/11/chalice-well-gardens.html

Todo el jardín rezuma geometría de perfección. No hay una sola planta sin propósito. Es el lugar de meditación más encantador que he tenido la suerte de encontrar. Sentado en cualquiera de sus rincones, se puede traspasar el umbral del raciocinio y desvelar esos pensamientos de la mente y de la conciencia, donde realmente habita el sol que nos mora. La trinidad de nuestros tres cerebros, la triada mente, corazón y conciencia. Es el triangulo que da paso a la puerta que conduce a la paz que germina desde hace milenios en lo más profundo de nuestra propia cueva.

Las aguas mecen, las aguas sanan. Caminar descalzos por la piscina de sanación del jardín es indescriptible. Cortan y te hace desear salir cuanto antes, pero que bien puede llegar a sentirse uno cuando recuerda la canción, tras el estribillo inicial del magnífico susurro.

María Magdalena es una mujer bella, grande, tiene el cabello ensortijado y una sonrisa de cielo. Viste como un ángel y camina despacio exhalando perfumes que aquietan, armonizan y perfeccionan. Tras ello surge el anhelo de dar con la Madre, con la Amada y encontrar de una vez por todas el lugar del que una vez partimos. Magdalena tiene una clave, ¿te atreves a buscarla?

En ella resuenan los ecos de las últimas palabras de Cristo en su postrer grito de alegría:

Elí, Elí, ¿lama sabactani, Dios mío, Dios mío, para este propósito fui reservado.

No es preciso desplazarse a Glastonbury para ser conscientes de la grandeza de Jesús o de su esposa. Mas sin embargo, ¡que alegría ser conscientes de que el amor permanece y no hay muros que lo contengan¡ Todo cuanto está aconteciendo, profetizado o no, sentido con temor o alegría, no son sino los signos de la presencia del que nunca partiera y está presto a manifestarse.

Más en:

Jardín del Cáliz

http://www.chalicewell.org.uk/

Abadía de Glastonbury

http://www.glastonburyabbey.com/

Incluyo por último este enlace de Iván Seperiza, médico chileno, infatigable difusor del pensamiento positivo, autor de más de trescientos documentos perfectamente elaborados. Este último que me hace llegar es sobre Cristo y la reencarnación. Viene al pelo, con datos sobre el emperador Constantino, la primera iglesia y las muertes que se han dado a Cristo, y no sólo la de la Cruz.

http://mm2002.vtrbandaancha.net/Jung2.html
Fraternal saludo
Iván de Quilpué
MUNDO MEJOR:
http://www.isp2002.co.cl/

José de Arimatea y música de Glastonbury

http://www.sfu.ca/sonic-studio/excerpts/excerpts.html#Spirit


EL AROMA DE CRISTO, 22 de abril de 2009

EL AROMA DE CRISTO, 22 de abril de 2009

EL AROMA DE CRISTO





Madrid a miércoles, 22 de abril de 2009





Hace poco más de quince horas regresaba de Tel Aviv. Durante diez días y en compañía de veintidós personas, he tenido la dicha de recorrer algunos de los lugares por los que transitó dos mil años atrás Jesús, Cristo, el Maestro, hijo de María y de José.



La tierra de la Biblia es ahora la del nuevo estado de Israel, donde las alambradas, controles policiales y el asfixiante aliento de la seguridad se ciernen como permanente recuerdo de que su experiencia de vida, dolor y muerte, aún no han calado en este mundo que aspira desde entonces y desde siempre a la paz.



Hemos estado alojados en el convento de las “Rosary Sisters”, congregación cristiana de monjas árabes fundada en 1880, en la ciudad de Jerusalén. Dicha congregación cuenta con sesenta y tres centros distribuidos entre varias de las ciudades del Islam más importantes, en el Oriente Medio fundamentalmente. La congregación despliega toda una amplia acción social, desde el cuidado y la educación, al alojamiento de los peregrinos. Las diferencias con respecto de otras congregaciones, es que es la única de estas características constituida en Tierra Santa y que las hermanas se turnan permanentemente en los diferentes centros para rezar a cada hora el rosario.



Una monja de dulce sonrisa, frágil y tierna, pero al tiempo sólida y estable, Sor Pasquale, ha sido nuestro ángel cuidador, en la oración, el alimento y el abrigo. ¿Cómo puede una sonrisa ser tan fuerte y tan bonita? Todavía tengo en mí la tarde de ayer, cuando se despedía de nosotros inundándonos a besos y bendiciones desde la puerta del convento.



Jerusalén, ciudad de tópicos, donde las barreras más inexpugnables son las de la mente, y donde a la vez a cada instante se produce el milagro de que las cosas funcionen. ¡Hay tantas cosas que ver y hacer en Jerusalén! Una de ellas, la más importante y la clave que resume nuestro peregrinaje, la pudimos confirmar desde la consciencia plena de nuestra pasión por Cristo, y es que la paz del mundo, el futuro de la humanidad se está dilucidando justo allí en estos momentos.



No va a ser lo que ocurra en el medio ambiente, los terremotos o cosas incluso inimaginables que puedan manifestarse, ni siquiera el fin de los tiempos relacionados con el 2012, la economía o las guerras, con ser tremendo todo esto, sino con construir o no hacerlo de una vez por todas la paz en el alma de Jerusalén.



Jerusalén, ha sido destruida en veinte ocasiones y reconstruida otras tantas. ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar en el porqué de todo esto? La razón es que el substrato de lo que se encuentra allí es una semilla cósmica, y las semillas cósmicas o florecen o explotan. No hay término medio, no vale con rezar o con suplicar que de fuera vengan a solucionárnoslo. Depende de judíos, árabes y cristianos, pero también y mucho de la paz que cada uno alcance en sí. Nunca ha sido tan necesaria la paz dentro de nosotros. Es el latido de una pluma el que va a inclinar la balanza. El mensaje es que la paz interior es el instrumento para llegar al amor, que edifique por fin sobre las más sólidas columnas.



Decir también que hemos visitado La Vía Dolorosa, El Santo Sepulcro, El Huerto de Getsemaní, La Iglesia de la Dormición… Enumerar los lugares recorridos tanto relacionados con el cristianismo, como con el judaísmo o el mundo árabe y sólo en la ciudad de Jerusalén, conduciría inevitablemente a la elaboración de un libro. Sin embargo, han sido diez días intensos no sólo allí, sino en otros lugares de Israel, todos repletos de experiencias y de regalos. Voy a comentar algunos de los más significativos.



El de mayor calado para mí ha sido el concerniente al Mar de Galilea. En una barca, similar a la que patronaba Pedro, el Pescador, y que es de las que se utilizan tanto por los peregrinos como por los turistas de Tierra Santa, pude sentir la presencia de Cristo. Eran las trece horas. Pedí al patrón que detuviese el barco en mitad del lago, una suave brisa se enseñoreaba en ese momento, reconfortándonos del implacable sol de Tiberiades. En un instante determinado, el grupo comenzó a meditar. Los marineros guardaron silencio. Sucedió entonces que casi todos sentimos algo, ya en nuestra imaginación, ya en la pura piel, ya en el corazón. Jesús remaba en compañía de Maria de Magdala. Caía la tarde, comentaban algo entre sí con risas, suavidad, fragancia y aromas. La sensación que nos llegaba era de torrente de agua que nos regase por dentro, recordándoos que en la memoria del agua todo permanece. El regalo del pescador de hombres, se hizo entonces onda en la canción de nuestras almas. Llovía Cristo dentro de cada cual. En un instante determinado, el patrón tomó su armónica y comenzó a interpretar la canción del Pescador de hombres. El clímax: un escalofrío dulce nos sacudió como viento a la hoja.



Otro de los instantes, apenas un fugaz resplandor, tuvo lugar en Masada, donde aún flota en neblina la esencia de los profetas. Allí sentí añoranza y el verso de la letra recordada. Dios se encuentra en los lugares más altos y más bajos de la Tierra. Nunca se ha marchado. Allí lo sentí como nunca antes lo había sentido.



Otro instante tuvo lugar en el Dominus Flevit, donde el Señor lloró contemplando la ciudad; el lugar está ahora ocupado por una pequeña iglesia. Un sacerdote francés oficiaba misa. Permanecí sentado a la entrada, recostado contra la puerta de acceso. El cura estaba exultante, como en trance, disfrutando de la misa, que se alargaba más y más impidiéndonos la entrada al recinto. Sin embargo, aquello resultó necesario. Allí pude ver al Cristo gigante, un ser de más allá de este mundo, de muchos mundos simultáneos, sentir en compasión infinita desde su inmenso poder, la destrucción de la ciudad que le condenaba a muerte. Describir a Jesús como un torrente de amor capaz de anegar al mundo, no es suficiente. El Jesús que vi era muchas capas de luz de fuerza descomunal, controladas desde el propósito y desde el amor infinito de un ser que ve y siente como hombre por el dolor inmenso de la humanidad.



Pero no es sólo por el hombre por quien lloró Jesús; lloró por quienes han puesto al hombre lejos del hogar del padre y aun persisten en el empeño, imbuidos en los miedos que produce lanzarse desde el vacío de la mente al colchón del corazón.



Otro lugar que visitamos fue la Iglesia de Maria Magdalena, mandada construir por el Zar Alejandro III en 1883, canción de música bella que se enseñorea sobre la ciudad. Probablemente María Magdalena jamás pisara los lugares sobre los que se asienta la iglesia, sin embargo las monjas blancas rusas han imbuido de un espíritu delicioso el aire de los jardines que la circundan. Allí fui consciente de que María Magdalena es tan fuerte como Jesús y de su misma condición regia.



Tras ello, Qumran, en un instante de comunión con los esenios, monasterio en el que sentimos la presencia del adolescente Jesús y de los misterios en los que resultó iniciado. Luego Nazareth, el Mar Muerto, el desierto de Judea, el Monte Carmelo…y otra vez Jerusalén, visitando lugares donde la Virgen está a la vez dormida, muerta y ascendida, según sea quien la custodie. Hay incluso un lugar donde los griegos ortodoxos afirman que nació María y poco más arriba los franceses dicen lo mismo.



Sólo unas líneas de despedida para quienes hayáis tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Me cuesta escribir, modular con palabras un sentimiento que me está resultando tan especial. Amar a Cristo es fácil, entenderlo quizá ya no lo sea tanto, pero vivir, siquiera un segundo, la luz que aún permanece de sus brillos, es una experiencia que hay que sentir para enseñorearse de su trascendencia.






DE SANTA TERESA Y DE SAN JUAN DE LA CRUZ, día 5 de enero de 2009

DE SANTA TERESA Y DE SAN JUAN DE LA CRUZ, día 5 de enero de 2009

Quiero compartir con vosotros el redescubrimiento de Santa Teresa y de San Juan, al que nos han llevado a Sagrario y a mí nuestras vacaciones de fin de año. El veintiocho de diciembre del año recién concluido, Sagrario y yo decidimos celebrar la llegada del nuevo año en un balneario. Elegimos el que más se ajustaba a nuestro presupuesto, coincidente además con ser uno de los pocos en disponer de plazas libres: Palacio de las Salinas, en Medina de Campo (Valladolid) http://www.palaciodelassalinas.es/

Un acierto la elección. El lugar pasar por ser de los que tiene mejores aguas mineromedicinales de Europa. Por otra parte la factura del edificio, el emplazamiento y el cuidado de las instalaciones, lo convierten en lo que es: un auténtico balneario para el cuerpo y un ajuste para el alma.

¿De qué manera nos lleva esto a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz? Justo el último día de nuestra estancia, decidimos visitar el convento de los carmelitas descalzos de San Juan de la Cruz, situado en el centro de Medina del Campo, a cuatro quilómetros del balneario. Un solo fraile en todo el convento y prisas por salir:

- Padre, nos hemos casado con versos de San Juan de la Cruz y nos gustaría visitar la iglesia – le decimos.

- Bueno, pasen; pero va a ser una visita relámpago, pues me esperan desde hace rato – nos responde.

Un claustro precioso; un retablo didáctico y repleto de reliquias. En la sacristía nos muestra el dedo meñique de San Juan, ennegrecido y un tanto tétrico, esa es la verdad; pero ya hay un algo que comienza a cautivarnos: el propio fraile que nos lo muestra. Nos dice que para entender a Cristo hay que imitarle. De otra manera no es posible, menos aún desde el intelecto. Nos habla de San Juan y se le percibe “enamorado” del pequeño frailecillo. “Un desconocido. Si se supiese realmente quien ha sido San Juan de la Cruz, el mundo quedaría maravillado”- comenta.

Juan Jesús, que así se llama nuestro anfitrión, se va animando mientras desgrana una tras otra perlas de San Juan (en este caso me permito tomar literalmente de Wikipedia para no cometer errores en la transcripción)

Noche oscura llama también san Juan a las «terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo»; ateniéndose a este último significado, habla de una noche del sentido y de una noche del espíritu, situadas, respectivamente, al fin de la vía purgativa y de la vía iluminativa, tras las cuales vendría la vía unitiva, aspiración última del alma atormentada por la distancia que la separa de Dios, y realización de su deseo de fusión total con Él. La existencia de estas tres vías se corresponde con las tres potencias clásicas del alma: memoria, entendimiento y voluntad, que en este mismo orden son reducidas a un estado de perfecto silencio. El silencio de la memoria es llamado en la mística esperanza. El silencio del entendimiento se llama fe y el silencio de la voluntad caridad o amor. Estos tres silencios representan a la par un vaciamiento interior y una renuncia de uno mismo que alcanza su máximo grado a través de la virtud de la caridad. De ahí sobrevienen la enorme angustia y la sensación de muerte característica de los místicos, pues unirse a Dios es un perderse previo a sí mismo... para después ganarse.

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_la_Cruz

- Ya no puedo estar más con vosotros, sin embargo como me pilla de paso, venir conmigo que os voy a enseñar otra cosa – sugiere mientras nos invita a abandonar el convento.

Salimos y ya en la calle nos sorprende que mucha gente se detenga a saludarle. Le besan. Le abrazan: hola, Juan Jesús, le dicen. Recorremos unos trescientos metros y son como una docena de veces las que se ha debido de detener, correspondiendo al cariño de quienes hacia él se dirigen.

En una de las calles que salen de la Plaza de la Hispanidad se halla la sorpresa. Una pequeña capilla, milagrosamente intacta, en la que San Juan de la Cruz ofició su primera misa. Unos instantes de contemplación, de empaparnos fugazmente del aroma de los cuadros y está vez sí que se despide de nosotros:

- No dejéis de visitar el convento de las hermanas carmelitas – nos recomienda antes de decirnos adiós.

Unos quinientos metros separan uno de otro lugar. De nuevo una sola monja, sorprendida también por nuestra petición de visitar el museo, ya cerrado, y el refectorio donde Teresa y Juan conversaban sobre Dios.

Es el refectorio el lugar al que queremos ir, pero antes cumplimos la visita al museo. De nuevo lo mágico y en parte lo tétrico, carne de Santa Teresa en un relicario, su sudario, bordados y alguno de sus escritos.

Uno de ellos nos llama poderosamente la atención.

REVELACIÓN QUE TUVO NUESTRA SANTA MADRE TERESA DE JESÚS, ACERCA DE SU MUERTE

(cifra o revelación de la muerte de la Santa)

A diecisiete de noviembre, octava de San Martín, año de mil y quinientos y sesenta y nueve, vi, para lo que yo sé, haber pasado doce años, para treinta y tres que es lo que vivió el señor, faltan veintiuno.

Es en Toledo, en el Monasterio del Glorioso San José del Carmen.

Yo por ti y tú por mí. Vida

Doce por mí y no por mi voluntad se han vivido

TERESA DE JESÚS

Es en el refectorio donde sentimos realmente el instante precioso de encontrarnos casi físicamente con Teresa. Sagrario percibe como una brisa y yo creo ver tras las rejas el delicado rostro de la madre. Es más tierna y femenina de lo que imaginaba. Una meditación y el regalo de su abrazo.

Me da entonces por asociar ese momento y el sueño de la noche pasada, del que conservo algunas pinceladas.

Un maestro, mi primer maestro de escuela, don Antonio, me muestra un escrito. Este dice más o menos así:

Una vez que la senda se ha trazado

Una vez recorrido el camino

Sólo queda volver a las huellas

Que los pasos dejan al andar

Aquí concluyo. Como última cosa decir que el día anterior Sagrario y yo nos enteramos de que la única propiedad que tuvo en vida Santa Teresa fue un palomar, que aún pervive. Ella llamaba al convento “el palomar” y a las monjas “sus palomas”. Si queréis saber más:

http://www.gotarrendura.es/HISTORIA.htm

Feliz año a todos

Paco y Sagrario

FELIZ NAVIDAD 2008, 20 diciembre

FELIZ NAVIDAD 2008, 20 diciembre

Año tras año llega la navidad en su tiempo. Ayer era hace un rato y de nuevo los propósitos, la familia, la ternura. ¿Cómo expresar en sus justas palabras el impulso que nos anima en estos momentos? ¿Es quizás distinto del de otros, manifestados en el continuo presente que es el tiempo? No; no lo es. Hace ya unas cuantas lunas que decidí ser mi mejor amigo y aun encontrándome todavía en el empeño, sé que debo de cumplir lo propuesto: que haya paz y verdad en cada uno de mis pensamientos, en cada una de mis palabras; en cada acción que ejecute yo o se lleve el viento.

Siento la fortuna de estar justo donde me encuentro. Un mundo que cambia, que deja atrás sus miedos y cruza las neblinas de los malos recuerdos. No es una crisis; es un cambio. Aferrados a las inexistentes cadenas de los arcaicos conceptos, pretendemos no mirar siquiera a los cielos, por ver si hubiese un horizonte distinto del de las absurdas prisiones que nos impusieron los que de allí vinieron. Pero ¿se puede cambiar, sin perder por ello la vida en el intento? Se puede y se debe, nos va todo en ello.

Hay tanto escrito, tanto dicho, tanta información, que se nos olvida sentir. ¿Qué siento? Perdura en mí algún temor, aflicciones y también remordimientos. Sin embargo, he sido cada vez lo mejor que he podido, incluso cuando no lo he sido. No obstante, siento también que es llegado el tiempo de mirarse hacia dentro. Veo en mí al niño que todavía soy, al joven que se agita, al hombre maduro que a la paz aspira; a Dios, que desde el último rincón mi casa habita.

Con poco más de diez años y desde un lugar de la Mancha, de cuyo nombre si quiero acordarme, Villanueva de los Infantes, recreaba el universo encerrado en una caja grande, metida a su vez en otra más grande y en otra… hasta lo que la mente alcanza. Luego me decía, “si no hubiese nacido, no sufriría, pero tampoco sería” “¿cómo saber que hubiese sido de mí sin ser? Tengo cincuenta y seis años y no pregunto más esto. Ahora, cuando la paciencia me llega, me digo ¿lo veré? ¿Veré un mundo nuevo, donde mis hijos y los que no lo son, pero que también me conmueven, encuentren por fin la paz, el amor y la gracia?

Navidad, cuando la luz alcanza a vislumbrase por un instante justo un poco más que la oscuridad. Tres días y el diamante brilla. Linterna mágica que ilumina senderos, caminos por recorrer y experiencias que al alma animan. Bendita navidad, benditos tiempos nuevos.

FELIZ NAVIDAD

Ver este vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=I8D32zcp1GE&eurl=http://deepakchopra.com/?p=822

SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, 15 de junio de 2008

SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, 15 de junio de 2008

Hoy día 15 de julio de 2008 he tenido el privilegio de asistir en el Centro de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía a la presentación del DVD, Santiago Ramón y Cajal: las mariposas del alma.

Me ha conmovido. Apenas si he podido ver la mitad de la presentación y tengo urgencia en compartir lo visionado.

Santiago Ramón y Cajal tuvo sin duda alguna acceso a los conocimientos sobre el origen del origen. De alguna manera y tal como otros grandes hombres, Einstein, Beethoven o Graham Bell se le dio la oportunidad de ojear el gran libro de la vida.

Médico, investigador, escritor, fotógrafo, filósofo, artista y hombre comprometido fue capaz de adelantarse a la mecánica quántica y al universo holográfico. Cajal habla de los axones y del intercambio de estos con las dendritas, en una red neuronal semejante en fractal a la que compone el universo entrelazado. El axón emite mensajes químicos sin aparente soporte material, que están a un tiempo en multitud de estados simultáneos. Del cerebro a la mente, de la mente al origen, donde quiera que este se encuentre. Un microscopio, apenas capaz de ver más allá de lo que se podía en la época y su determinación de hombre de bien, fueron más que suficientes para adelantarse a la moderna neurociencia.

El buen pensar, la responsabilidad de emitir sólo lo mejor que haya en nosotros, se confirma desde el entrelazamiento de redes que conforma el gran cerebro de la humanidad en su conjunto. Observar los dibujos de Cajal, las interconexiones que dibujan neuronas, dendritas y axones. Saber que somos en realidad lo que emitimos, que estamos reproduciendo de continuo lo de dentro hacia fuera, debiera de hacernos meditar sobre lo oportuno de hacer un cambio en nuestras vidas y cuanto antes. Nada es ajeno y todo está interconectado, en un bellísimo cuadro de profundidad infinita.

Hay muchas claves en este DVD, tanto en lo concerniente a la ciencia más clásica, como a los valores más delicados del ser humano o a la rapidez y el porqué de las cosas que pasan. Lo recomiendo vivamente.

El vídeo está audiodescrito y subtitulado, versiones español e inglés, puede ser por tanto visto y oído también por ciegos y sordos

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Tenemos el gusto de anunciarle la presentación oficial del DVD SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL: LAS MARIPOSAS DEL ALMA, producido por TVE Comercial, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (Fundación CIEN) y la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Este DVD contiene el documental del mismo nombre, de una hora de duración, coproducido por TVE y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, con motivo del centenario de la entrega del Premio Nobel a Ramón y Cajal.

Ganador del GOLDEN AWARD FOR THE BEST BIOGRAPHY en el World Media Festival 2007 (Hamburgo) el documental se ofrece en este DVD que presenta, además, una serie de contenidos extras. Con ellos se completa este proyecto, muy recomendable a nivel educativo y divulgativo de nuestra ciencia y de los valores universales que impulsaron a Cajal a realizar su tarea, cuyos resultados le han llevado a ser el fundador e inspirador de la neurociencia moderna.

http://www.divisared.es/Paginas/FichaProducto.aspx?idTitulo=1213

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Hará como cosa de diez o quince años escribí esta narración sobre Leslie Lemke, que creo complementa lo referido anteriormente.

LESLIE LEMKE


Por FLV

May dudó unos instantes; no por falta de resolución, sino porque era consciente de la responsabilidad que asumía al hacerse cargo de un niño en aquel estado. La adopción de un niño, en fase terminal, suponía para ella ser responsable de algo tan extremadamente serio, como ayudar en el tránsito de una etapa de vida, precaria, a otra en la que sólo Dios sabe que nos aguarda.

Leslie hizo su irrupción en este mundo en Milwaukee, allá por mil novecientos cincuenta y dos. Su madre lo dio en adopción nada más nacer. Tras un parto prematuro, llegaba a la vida con una gravísima afección ocular y desarrollaba un glaucoma, por el que fue preciso extirparle ambos ojos. Sufría también de daños en el cerebro y su frágil salud inducía a pensar que el hálito de la existencia iba a escapársele en breve.

El fragilísimo estado del niño movilizaba al servicio social del condado, empeñado en hallar una persona que se hiciera cargo de una criatura en tal situación, evitando que muriese en un hospital, lejos del cariño de una madre.

Dieron con la persona, May Lemke, su madre desde entonces. Esta mujer, enfermera de profesión, contaba cincuenta y dos años al hacerse cargo del niño y tenía además cinco hijos propios.

Los hijos de May habían comenzado a independizarse. De hecho, vivía prácticamente sola con su marido Joe, en una modesta cabaña cerca del Lago Pewaukee. May guardaba, sin embargo, mucho amor dentro de sí, en disposición de ofrecerlo con generosidad a quien lo precisara.

May cuidó toda la vida de Leslie con cariño infinito. Enseñó a éste todo cuanto de ella precisaba: a comer, para no morir atragantado, a comunicarse, por medio de sonidos y del tacto de las manos; a caminar... May residía prácticamente de manera permanente en el corazón del niño.

Leslie no sólo no murió, sino que se fue transformando en un muchacho grande y fuerte, cuidado en todo momento por las bondadosas manos de la menuda y bella mujer que era May.

May pasaba el día cantando y hablando a Leslie. De hecho, Leslie permanecía amarrado a ella por una cinta desde el amanecer al ocaso. Se le ocurrió en una ocasión poner las manos del niño sobre un piano. El niño se dejó hacer.

Leslie se sintió intrigado por el ritmo y por la música desde el primer momento. Poseía una prodigiosa memoria y era capaz de reproducir las canciones escuchadas, o de repetir cualquiera de las conversaciones que hubiese escuchado, días e incluso meses antes.

Leslie contaba catorce años de edad cuando vino a acaecer que una noche quedó embelesado, en unión de sus padres, por el fondo musical de una película emitida en televisión. May, Joe y Leslie se fueron a la cama con el regusto del buen cine y la emoción del agradable sonido. Al amanecer, May volvió a escuchar la dulce melodía. Resultaba extraño, pero pensó que Joe tal vez se habría dejado puesta la televisión.

Bajó presurosa las escaleras del cuarto y al llegar al recibidor, la sorpresa y la emoción la dejaron sin aliento. Allí, frente a ella, se estaba produciendo el milagro tantas veces rogado a Dios. El ser desahuciado, condenado a una muerte prácticamente segura, se le manifestaba en la gozosa plenitud de la melodía que le fluía del alma a las manos.

Un niño ciego, autista, con parálisis cerebral y salud quebrada, deslizaba sus dedos por las teclas del piano, e interpretaba a la perfección el Concierto Nº 1 en Piano de Tchaikossky.

Sólo una vez en toda su vida había tenido Leslie la ocasión de escuchar esta pieza. Resultó más que suficiente. Nunca hasta entonces había interpretado nada o recibido clases de música, salvo el acompañamiento rítmico apoyado por los dedos de su madre.

May rebosaba de contento En la convicción de que debía de hacer partícipe del regalo de la música de Leslie a la comunidad, se decidió por dar a conocer sus habilidades en iglesias, escuelas...

Leslie provocaba el asombro entre quienes le escuchaban. Su repertorio resultaba ilimitado. Era capaz de reproducir cualquier canción con solo escucharla una vez. Su fama comenzó a extenderse por doquier.

En una ocasión, Walter Cronkite, de la CBS, daba inicio a uno de sus programas informativos vespertinos, con la siguiente noticia: “esta es la estación del año en la que se celebra un milagro. La historia que les voy a narrar pertenece al período del año en que nos encontramos. Es la historia de un joven, un piano y un milagro”.

Desde entonces, Leslie ha dado conciertos a lo largo de EE.UU. Ha estado incluso de gira por Japón. Hoy es el día que sigue ofreciendo conciertos gratuitos en guarderías, cárceles o iglesias.

Lo realmente sorprendente de esta historia de personas que padecen de discapacidad en grado extremo, es el círculo que se cierra sobre sí, del amor al amor.

En mil novecientos ochenta, May comenzó a padecer la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de la que más información se dispone y sobre la que más se ha investigado hasta el momento; pero de la que aún no existe tratamiento eficaz que la combata.

En realidad el Alzheimer es la enfermedad del olvido. Las referencias más elementales se trastocan. La desorientación es una constante, que daña a quien la padece y duele a quien acompaña. May iba olvidándose de todos, de sí misma y hasta de su querido Leslie.

Sólo de tanto en tanto una sonrisa se le dibujaba en los labios. Era cuando Leslie ejecutaba en el piano las dulces melodías, que todavía perduraban en algún lugar del dañado cerebro. Entonces sonreía y decía “éste es mi chico”.

Si la música cesaba, May caía en el mutismo y se encerraba en el olvido. Falleció el seis de noviembre de mil novecientos noventa y tres.

Leslie vive ahora con una de las hijas de May. La música es su idioma y le hace hablar, disfrutar e incluso le hace aflorar un cierto sentido del humor.

Leslie padece el síndrome del sabio. Es un síndrome extremadamente raro – personas que padecen de discapacidad, pero que gozan de habilidades, que serían notables incluso en personas “normales” -. Sin embargo, lo realmente sorprendente es el prodigio de la música que le llega desde el ángel que lo habita.

Es probable que no se hayan dado en el último siglo más allá de las cien personas que padezcan este síndrome. Leslie es un caso único entre mil millones.

Hoy es el día también que su música sigue acariciando las copas de los árboles y rezuma el cielo en el que May sonríe diciendo “éste es mi chico”.

REFERENCIA: An inspirational perfomance

http://wismed.org/foundation/lemke.htm

http://video.google.es/videosearch?q=leslie+lemke&sitesearch=#


CRÓNICA DE UN CAMINO, 17 de abril de 2008

CRÓNICA DE UN CAMINO, 17 de abril de 2008

Escrito que recoge mis impresiones sobre el Camino de Santiago

Francisco Limonche Valverde
flimonche@coitt.es
http://limonche.blogia.com/ (fotografías y tres primeras etapas)


Madrid a jueves, 17 de abril de 2008

Escribo esta crónica sólo unas horas después de haber llegado en tren desde Santiago de Compostela. Lo hago así para transcribir lo más fielmente posible las primeras impresiones de esta experiencia.

El camino andando a Santiago lo inicié en compañía de dos compañeros de la empresa en la que trabajé hasta mi prejubilación: Telefónica. Estos dos compañeros (Antonio y Julio) fueron quienes planificaron el viaje. Ellos tuvieron la gentileza de invitarme y desde aquí va para ellos mi agradecimiento.

Dicho esto he de expresar en primer lugar que esta ha sido una experiencia durísima, apegada a la tierra y alejada en cierta manera del cielo, sin concesiones; planificada y ejecutada con tremenda precisión, por dos ingenieros de planificación de redes de telecomunicaciones, que es la profesión que los mencionados ejercieron hasta su prejubilación.

Todo viaje genera unas expectativas. Yo esperaba la dureza; pero esta ha superado con creces todo lo imaginado.

Apenas si ha habido un instante para la meditación; la contemplación del árbol, la ermita o la puesta del sol. Jornadas con un promedio de treinta quilómetros, de desayuno a comida, literalmente (de siete de la mañana a dos o seis de la tarde en ocasiones), sin apenas resquicio para la parada, descanso o contemplación. Veintidós días que comenzaron el dieciocho de febrero y en tres jornadas salteadas de semanas distintas y diecinueve jornadas consecutivas, nos llevaron de la iglesia parroquial de Santiago y San Juan Bautista de Madrid, a la Catedral de Santiago, donde llegamos el miércoles de esta semana, día dieciséis de abril del año en curso de dos mil ocho.

La distancia que separa la iglesia de Santiago de Madrid de la catedral del mismo nombre en Compostela, de acuerdo con la asociación de amigos del camino de Santiago de Madrid http://www.demadridalcamino.org, es de seiscientos setenta y seis quilómetros, justo el mismo número en metros a que se encuentra la mencionada iglesia con respecto del nivel del mar, que es de seiscientos setenta y seis.

Los diecinueve días seguidos los iniciamos en Segovia, el día veintinueve de marzo. La primera impresión de Segovia, vista en la lejanía desde Zamarramala, donde una vez al año las mujeres mandan sobre los hombres, es sobrecogedora y alienta cuadros de belleza semejante en jornadas posteriores. En la iglesia parroquial de Zamarramala, iglesia de la Magdalena, el párroco nos estampa el primer sello de nuestra acreditación continuada y nos habla de su iglesia. En ella contemplo en el pórtico de entrada y junto al altar, en el sagrario, el sol y la luna, símbolos “paganos” en un templo católico. Esta es una señal simple, de que todo forma parte de lo mismo: la tierra y el cielo; de que no hay privilegios, ni atribuciones de exclusividad. La madre tierra es el origen de la vida. La madre María es la continuación o evocación de una misma cosa.

El día siguiente, día treinta de marzo, el trayecto de Santa María la Real de Nieva a Coca, pasa entre otros por Navas de la Asunción, lugar donde Margarita, la hospedera del albergue y pastelera nos obsequia con pastelillos.

Margarita, a pesar de ser hospedera, no sabe del camino más allá de los seis quilómetros en ambos sentidos. Es sin embargo devota y agradecida de los peregrinos.

En Santa María la Real de Nieva visitamos el templo de Nuestra Señora de la Soterraña, anterior monasterio de dominicos, en el que yacen quinientos de ellos cubiertos cada uno por una especie de lápida de madera, junto a la tumba de un inquisidor cubierto de una lápida de mármol. La sensación que me produce esta visita es de inquietud.

El día dos de abril es el que se me hace más duro y provoca posteriormente una tristeza cercana a la depresión, que me hace incluso dudar de si continuar o no. Este día recorro cerca de cincuenta quilómetros, mochila de diez quilos a las espaldas, y apenas una parada de cuarenta minutos para comer unos huevos fritos y un pedazo de lomo de cerdo, siendo que no he probado la carne en más de dos años y que esta se nos sirve frita en su propia grasa.

La llegada del dos de abril es a Medina de Rioseco, donde se nos presenta un cura muy peculiar, Jano, que se asemeja más un bohemio de larga melena y rostro peculiar, que a un sacerdote. Jano nos regala una maravilla: la visita a la iglesia de santiago apóstol de Medina Rioseco. El retablo y toda la iglesia están centrados en el apóstol http://es.wikipedia.org/wiki/Medina_de_Rioseco . Aquí comienza de alguna manera la vibración de Santiago, que continuará haciéndose presente en otras muchas iglesias o templos a él dedicados a lo largo del camino.

El día tres es el día en el que mi hijo Francisco Javier cumple veintiséis años. En la noche prácticamente no duermo, con aprensión en el pecho, pensando que de un momento a otro el corazón me pueda fallar. Decido no caminar ese día, que es justo una de las etapas más suaves y bonitas, Medina de Rioseco- Villalón de Campos, a orillas del Canal de Castilla.

El remordimiento de dejar solos a mis dos compañeros, unido al hecho de pasar el día del cumpleaños lejos de mi hijo, la situación de mi otro hijo; los mensajes de mi hija y el hecho de sentir que sí me fallo es a ellos y a mí mismo, me sumen en un estado de apatía profundo. Justo entonces aparece Santiago, un hospitalero del camino, de sesenta y ocho años, al que comento que he hecho la etapa en taxi.

- Pues los que llegan en taxi a los albergues en los que yo soy el hospitalero, no les dejo pasar. El camino es para hacerlo a pie, me regaña.

Sus palabras me hacen reaccionar y decido que al día siguiente, duerma o no, voy a seguir andando.

Así lo hago, pero sucede algo curioso. En Santervás de Campos, un pueblo cercano, en el que hacemos un alto y desde el cual se contempla el pueblo anterior, vemos a lo lejos que llega un peregrino: Santiago.

Saludamos a Santiago y contemplamos estupefactos que sin rubor alguno levanta la mano, para un coche y pide con desparpajo que le lleven al albergue del pueblo siguiente. Sus palabras de reproche evidentemente no iban dirigidas a él mismo; probablemente iban dirigidas a mí.

Este es el día también en el que me llama Carmen, una prima de mi primera esposa, con la que mantengo una buena relación de amistad, para comentarme que ha sido madre. Lo entiendo como un regalo y como la vida nueva que se manifiesta en este camino

Al día siguiente llegamos a Sahagún. Aquí, en la iglesia de San Tirso, convertida en museo, hay una tumba de piedra impresionante, que no se sabe bien a quien contiene o contuvo, pero que transmite muy buenas vibraciones. Me gusta y me deleito un instante, sentado frente a ella.

El día cinco hacemos el trayecto Sahagún- Mansilla de las Mulas. En mitad del camino me sorprende mi cuñado Néctor, que viene en sentido contrario. No me reconoce con la barba que llevo de varios días y contemplo con divertimento como me saluda sin saber quien soy. Su llegada me reconforta y es de una gran ayuda, pues hace calor y la distancia que me separa de mis compañeros es apreciable. Néctor viene a darme ánimos y es una bendición en el momento más oportuno.

Al día siguiente caminamos de nuevo cerca de cincuenta quilómetros en nuestro paso por León. Aquí me sucede algo curioso. Al aproximarme a la catedral, un joven, de la edad más o menos de mi hijo Roberto, se acerca a mí y sin dejar de mirarme a los ojos, con los suyos claros y azules me grita:

- ¡El amor es una tristeza¡

Yo le digo:

- Ámate a ti mismo y aprenderás a amar sin tristeza

Me sorprende el muchacho, que se aleja sonriente. Visito la catedral y a la salida de nuevo me espera:

- Entonces, me dice, lo que hay que hacer es amarse a uno mismo, ¿verdad?

- Sí, así es, le digo. Si te amas, amarás a los demás sin depender de nadie nada más que de ti mismo

El día siete nos caen unas gotas de granizo camino de Astorga. Otros días tendremos lluvia, nieve y sol.

El día ocho, en Rabanal del Camino, tenemos la oportunidad de escuchar el gregoriano de dos monjes benedictinos y de recibir de ellos la bendición del peregrino. Este es el día precisamente en el que me llama compungido mi hijo Francisco Javier para decirme que Bécquer, nuestro viejo gato persa, ha muerto.

El día once llegamos a Cebreiro, donde según la leyenda tuvo lugar el milagro de Cebreiro http://www.corazones.org/lugares/espana/cebreiro/a_cebreiro.htm y es lugar donde se encuentra el santo grial. La subida es brutal, más de ochocientos metros de desnivel en apenas siete quilómetros. El corazón parece querer salírseme del pecho. Controlo el nerviosismo y finalmente tras una penosa subida alcanzo el objetivo.

En Cebreiro hablo con Manuel, un peregrino transeúnte, sin techo, un “mendigo” alcohólico que lleva seis años haciendo el camino. Manuel me dice que el camino nunca está solo, incluso el treinta y uno de diciembre de cada año. Me habla también de su familia, a la que no ve desde hace doce: me cuenta que no quiere dormir en albergues, porque no dejan entrar a su perro y me habla de otras muchas cosas. Es un hombre más joven que yo, pero tiene un aspecto cansado y triste, al tiempo que ajeno y distante. Manuel se me asemeja a Cristo. Me despido de él y le deseo suerte.

A la entrada de Triacastela hay un castaño que según nos comenta un lugareño tiene mil setecientos años. En la provincia de Lugo cada castaño o dada roble son como un monumento, una escultura viva en búsqueda de la perfección. Hay miles y miles y a cada cual más bello. Me detendría una eternidad para tocarlos o deleitarme en su contemplación, pero la marcha apremia.

Aroma el trayecto el brezo violeta, el enebro amarillo, los miles de colores del campo lucense, en los que la madre tierra se reconcilia con la sequedad cuarteada que se viene arrastrando desde Madrid.

El día doce me llevo una sorpresa aún mayor. Al llegar al hotel, a punto de arrojar la mochila, que me pesa y estorba, me esperan Sagrario y mi hermana Mari. Sagrario es mi amor. Me mira y se emociona. Yo no sé de qué manera llegar hasta ella. Las piernas me tiemblan del cansancio y de la impresión; la mochila se cae al suelo. Cesa la lluvia que viene cayendo y al poco perfuma el cielo una diadema de arco iris, que le ofrezco como regalo.

El día trece me llama la madre de mi primera esposa. Hace siete años de la separación y es la primera vez que lo hace. Dice que lo sintió mucho y que vaya a verla, pues se encuentra muy sola. Esta llamada me reconforta y reconcilia en cierta medida con ella.

El día quince me llama Esther, amiga, consejera y delicada mujer de carácter, que me insufla energías en el momento en el que de nuevo vuelvo a fallar. Otra vez es en Arzúa, justo donde hace cinco años, en mi primer camino de santiago, no pude con la subida, donde experimento una vez más una pequeña lipotimia. Es entonces cuando la llamada de aliento de Esther, los mensajes de Charo, Isabel, Amaya, Edu y Domingo me ayudan en los últimos tres quilómetros.

Resumir el camino a trompicones puede dejar la impresión de que este ha sido una mera continuación de etapas. Así ha sido en cierta medida. Sin embargo, he podido apreciar detalles. El camino huele a María Magdalena, en iglesias y conventos dedicados a ella, pero también a la huella delicada del artista, que plasma en lienzos y tallas el amor que aún perdura. Maravillosa la talla de la catedral de Astorga, en su capilla de la Magdalena, en la que esta ofrece la ternura de sus pechos al aire. Conmovedora la talla de Ponferrada, en la que contempla enamorada a Jesús en la cruz. El camino huele también al sudor del peregrino; a los que dejaron su vida en el trayecto; a los que olvidaron cosas en él, a los turigrinos, que van sin saber bien porqué pero vuelven transformados.

No hay conclusión de este camino. De los seiscientos setenta y seis quilómetros desde Madrid yo he recorrido seiscientos veintiséis, dos jornadas de veinticinco las hice en coche. Aún me queda lo mejor por recorrer.

El abrazo del santo lo recibís todos cuantos recibís a su vez este correo. A los que así me lo pidieron los mencioné expresamente en el abrazo físico; de los demás lo hice por escrito particularmente o de manera generalizada para no olvidarme.

BENDICIÓN DE PEREGRINOS DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE SAN SALVADOR DEL MONTE IRAGO

Oh Dios, te pedimos bendigas a estos peregrinos que, por amor de tu nombre, van a Compostela. Sé para ellos compañero en la marcha, guía en las encrucijadas, aliento en el cansancio, defensa en los peligros, albergue en el camino, sombra en el calor, luz en la oscuridad, consuelo en el desaliento, firmeza en los propósitos. Que por tu guía lleguen salvos al término de su camino y, enriquecidos de gracia y de virtudes, vuelvan de regreso a casa, que ahora se duele por su ausencia. Por Jesucristo, nuestro Señor

EL CAMINO DE SANTIAGO

http://www.iultreia.net/

CAMINO DE SANTIAGO, TERCERA ETAPA, 11 de marzo de 2008

CAMINO DE SANTIAGO, TERCERA ETAPA, 11 de marzo de 2008

Hoy he recorrido, junto con mis dos compañeros de ruta, la tercera etapa del Camino de Santiago desde Madrid: Cercedilla-Segovia.

En total han sido unos cuarenta y dos km., si bien la distancia en plano es de treinta y dos. La razón, un pequeño despiste de unos diez Km., una densa niebla y una interpretación errónea de las señales.

La parte más dura ha sido la correspondiente a la subida a la Fuenfría, un desnivel de unos quinientos metros en poco más de una hora, transitando por la antigua calzada romana.

Como curiosidad, he perdido las gafas en la subida. El esfuerzo me las empañaba; comencé a ponerme nervioso por el ritmo del compañero más aventajado y por los miedos que a dios gracias voy dejando en el camino. El caso, es que he perdido las gafas.

Le pregunté al apóstol, oye ¿para subir hace falta ver? Bueno quizás no me respondió de la manera en la que esperaba, pero lo que sí hizo fue responderme.

Mis dos compañeros, además de excelentes personas y gente de corazón, están muy preparados en todos los aspectos. Yo no me oriento bien. Sin embargo, hoy, en dos ocasiones, las dos veces que nos perdimos intuí, y así se lo dije a ambos, que no eran esos los caminos.

La marcha ya sin interrupciones desde Segovia a Santiago la hemos retrasado al 29 de marzo. Cada vez que pueda iré colgando crónicas y fotos en mi blog, donde por cierto pueden leerse las dos anteriores.

http://limonche.blogia.com/

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CRÓNICA DE ANTONIO JOSÉ ELIZONDO

Amigos:

La séptima sesión de puesta a punto del martes día 3 comenzó otra vez con la pérdida de uno de los participantes, de modo que en vez del cuarteto previsto, hicimos la caminata sólo el trío compuesto por Julio Mira, Paco Limonche y yo.

El peregrino perdido fue otra vez Juan Antonio Sánchez Moreno, que se acostó el día anterior con un gripazo y no se pudo recuperar en la noche.

Tomamos en el intercambiador de Moncloa un autobús que salió a las 7:15 con dirección a Cercedilla.

En Cercedilla nos bajamos en la parada de la estación de ferrocarril, y entramos a su cantina para tomar Paco y yo un segundo desayuno, sellar las credenciales y aliviar nuestras vejigas.

Una vez bien preparaditos nos enganchamos a la primera flecha amarilla que vimos próxima a la estación y comenzamos a andar a las 8:27 (Es curioso el hecho de que en las dos etapas anteriores pudimos comenzar a andar prácticamente a la misma hora, las 8:28).

A las 8:56 llegábamos a la zona de Las Dehesas y nos encontramos el primer mojón del Camino de Santiago, que nos indicaba una distancia al final de 605 kilómetros.

Después de subir por los restos de la calzada romana de la vía XXIV del itinerario de Antonino que unía Titulcia con Septimanca (Simancas) pudimos coronar el puerto de la Fuenfría a las 10:04. el mojón correspondiente indicaba que ya sólo nos faltaban 599 kilómetros para nuestro destino. Habíamos tardado 1h 8min en recorrer 6 kilómetros, por lo que la velocidad media en la subida fue de 5,29 kilómetros por hora.

Paco tuvo la desgracia de perder las gafas en este tramo, pues se le empañaban con el sudor y al quitárselas no debió guardarlas bien. Yo sudé también lo mío y con el viento frío que nos encontramos en la otra vertiente he cogido un trancazo que todavía estoy sufriéndolo.

A continuación nos adentramos en el monte de Valsaín, donde vimos un poco de nieve y a las 10:37 alcanzábamos las ruinas de la casa de Eraso.

Llegamos a la Fuente de la Reina a las 10:53, donde hay un mojón que marca 596 kilómetros hasta Santiago, con lo que la velocidad media desde el puerto fue de 3,67 kilómetros por hora. (Este dato está falseado por el tiempo que perdimos haciendo fotos en el puerto y en los puntos por los que pasamos).

El mojón con la marca de 591 kilómetros a Santiago lo alcanzamos alas 11:57, siendo la velocidad media en este tramo de 4,69 kilómetros por hora.

Viendo la buena marcha que llevábamos comenzamos a hacer planes para comer en algún restaurante de Segovia y guardar los bocadillos para la cena en casa.

Pues bien, a partir de aquí debimos equivocarnos en alguna bifurcación pues perdimos las flechas amarillas y, como había mucha niebla no disponíamos de la referencia visual de Segovia.

A eso de las 13:00 reconocimos el error y desanduvimos parte del camino hasta que encontramos a una agente forestal en su vehículo que, a pesar de que desconocía por donde discurría el Camino de Santiago nos indicó donde creía haber visto un panel explicativo del mismo. Efectivamente lo encontramos y alcanzamos el mojón con la indicación de 589 kilómetros hasta Santiago a las 13:53. Habíamos tardado 1h 56min en progresar sólo 2 kilómetros, lo que equivale a una velocidad media efectiva de 1,03 kilómetros por hora.

Dijimos adiós a nuestros planes de una comida con mesa y mantel y nos dispusimos a encontrar un lugar oportuno para comernos los "bocatas".

Por fín arribamos al Caserío de Santillana a las 14:24, donde hay un mojón que marca 587 kilómetros hasta Santiago (Velocidad media en este tramo 3,87 kilómetros por hora), y en unas rocas próximas nos sentamos para comer resistiendo el viento frío. En este caserío están los restos de la antígua casa de esquileo de Iturbieta y se atendía un rebaño de 40.000 ovejas, dando de comer a 300 familias.

Después seguimos la cuerda de Santillana hasta Segovia, cruzando un puente sobre las vías del AVE, pasando próximos a la estación del AVE y llegando a la estación municipal de autobuses de Segovia a las 16:45.

Mi podómetro marcaba 41,31 kilómetros y, teniendo en cuenta que habíamos parado 20 minutos para comer, la velocidad media alcanzada había sido de 5,18 kilómetros por hora.

Tomamos unos cafés mientras esperábamos al autobús de "La Sepulvedana" que salió a las 17:00 y dejó a Paco en Moncloa a las 18:00 y a Julio y a mí en Príncipe Pío pocos minutos después.

Durante la marcha acordamos tener una octava sesión de entrenamiento el próximo lunes 17 de marzo, festividad de San Patricio. Recorreremos la etapa "0" del Camino de Madrid a Santiago, es decir, el recorrido urbano que va desde la Catedral de la Almudena y la Iglesia de Santiago hasta la Plaza de Castilla. Para rematar la faena ese día nos iremos a comer un cocido a "Malacatín" en la calle de la Ruda. En función de la hora a la que lleguemos a la Plaza de Castilla volveremos a pie parte del camino y tomaremos el metro para asegurarnos la llegada a "Malacatín" a las 14:30.

Como en otras ocasiones os recuerdo la conveniencia de comunicarme lo antes posible si tenéis intención de acudir, para así saber a quienes tenemos que esperar y para cuantos tengo que reservar mesa.

Un abrazo,

Antonio
Ultreia et Suseia
DHHG